Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 5 de julio de 2010

Leo, luego existo

Victoria adora ir a la escuela, es el único lugar donde se siente humana. Cuando consigue leer una frase su rostro se ilumina, es como descubrir un tesoro, como subir al cielo, como caminar hacia alguna parte.
De vuelta a casa, dos horas de camino, es capaz de mantener su débil cuerpo más erguido e incluso de aligerar un poco el paso.
Por la noche, en el campamento, Victoria ahuyenta a las ratas que le disputan la poca comida que les queda, vosotras no sabéis leer, se dice sonriente y orgullosa.


3 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Agarra el corazón éste relato.
¿Porqué no globalizan a la buena?
Que abran en éstas zonas de miseria una especie de centro de ayuda multinacional,que por lo menos rescate a los niños.

Torcuato dijo...

Buen micro Isabel.

En realidad, Carlos, lo que había que hacer es dejar de ser cínicos y no potenciar con nuestro consumo a todas las multinacionales HIJASDELAGRANPERRA que, no sólo crean estas desigualdades, sino que se lavan la cara con supuestas asociaciones, fundaciones y demás historias para una supuesta ayuda a la pobre gente. Desigualdades que las mismas multinacionales han creado. La mejor arma para luchar contra esto es el Boicot.

En cuanto a tu micro, Isabel, es muy bueno literariamente hablando, pero no has pensado que estas escuelas, muchas veces, lo que hacen es adoctrinar a una población, alejándola de su cultura y valores ancestrales para meter a la población, desde niños, en el tipo de sistema que los ha enfermado.

Un abrazo

Isabel González dijo...

Sí lo he pensado Torcuato, por éso me he centrado en ese momento maravilloso que yo he vivido en primera persona del momento en el que un niño lee por primera vez una palabra y se da cuenta que hace referencia a un bojeto que conoce, y otra y otra y una frase, y un párrafo... Pienso que la capacidad de leer, cuanto menos ddeja una puerta abierta a la esperanza, algunos de estos chicos han podido desligarse de la alineacion de sus enseñanzas aunque sólo sea uno, merece la pena.

En tu anterior reflexión me uno a ese calificativo, me encanta, HIJOSDELAGRANPERRA, demasiado respetuoso diría yo, HIJOSDEPUTACABRONESASQUEROSAMENTEEGOISTASHUMANOSAVARICIOSOSYCRUELESQUECOMPRANSUCONCIENCIAYLADEMUCHOS.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.