Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 14 de julio de 2010

NATURALEZA.

Cuando el calentamiento global comenzó a hervir el agua en su región ,podía pescar  alimento precocido para comerse yá.
Hasta entonces advirtió que había que sacar todo el pescado y congelarlo para que no se pudriése.
Debió haberse previsto que ésto venía e instalar antes las congeladoras.
Por éso el extraterrestre decidió no tratar con una civilización que en todo demostraba ser muy imbécil.

2 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

Los extraterrestres tienen que flipar... toda la vida de millones de años luz aquí encerrada y nosotros matándola. Más que imbécil, que también, yo diría civilización IRRESPONSABLE!

carlos de la parra dijo...

Mira,yo tenía un cuñado que por las noches se paraba en una roca frente al mar y les pedía auxilio a los extraterrestres,pero jamás logró entablar comunicación; o de plano a ellos no les interesamos,es muy posible que nuestra problemática les parezca de simios salvajes.Sin embargo a los gobiernos sí que les puede el mero rumor de presencia de seres de otro planeta pues ahí sí encuentran quien pueda doblegarlos y les tienen terror.
Aunque la salvación por intervencion extraterrestre es una de nuestras posibilidades,hasta el presente se vé más distante que el loto.
Sïn embargo,como decía Galileo :"Y sin embargo se mueve";el planeta entero viaja a más de 1600 millas por hora y en cada distancia viajada,todo cambia;al igual que nosotros que cambiamos totalmente de células cada 7 años.Así que aún hay una remota esperanza para ésta bizarra especie en la que fuimos arrojados,y nadie nos preguntó.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.