Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 5 de noviembre de 2010

Palabras congeladas


"Te quiero" dijiste antes de marchar.

Pensé en congelar tus palabras. Congelarlas para no olvidarlas nunca. Y guardarlas en el congelador, para que cuando quisiera recordarte, pudiera darles una chupada. Como un polo. Pensé que entonces tus palabras terminarían por deshacerse algún día entre mis labios, así que tendría que racionar mis chupadas, para que me duraran. Pero uno no guarda un polo empezado en el congelador, para ir saboreándolo durante todo el verano. Uno sorbe el polo de una sentada, lengüetazo a lengüetazo, hasta que sólo le queda el palito de madera. Claro, que de tus palabras no quedaría ni el palito. Tus palabras eran solo eso, palabras, sin nada que las soportara, más que el hielo de tu mirada. ¿Quién quiere más hielo entonces? ¿Quién piensa en congelarlas? ¿Quién puede hablar de amor cuando está diciendo adiós?

6 comentarios:

HÉCTOR RIVERO dijo...

Lo mejor que hizo, no congelarlas; mejor olvidarlas sin son negativas y entibiarlas en el corazón si son buenas. Un cordial abrazo.

Carmela dijo...

Mejor al contenedor de basura.
Bicos Puri

carlos de la parra dijo...

Las hubieras hecho letritas y convertido en una sopa de letras, para olvidarlas en una noche fría en compañía de un nuevo amante de repuesto.

Artistalight dijo...

Las mujeres siempre queremos convertir un adiós..en un Hasta pronto!

Anita Dinamita dijo...

¡Qué bonito! Como va cambiando la narrativa, como se lo va contando para aceptar que se ha ido... uf, muy bonito! y muy duro.

Adivín Serafín dijo...

Un micro que me ha helado el alma. El desamor lo has descrito a la perfección.

Blogsaludos

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.