Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Amor real (Microcuento de ajedrez)

"¿Me quieres?", preguntaba inquieta la reina al rey. 
"¡Claro que te quiero!", contestó el monarca. "¿No ves que te protejo para que nada te pase?". 
"No, más bien soy yo quien te defiendo de los peligros que te acechan" repuso su consorte. "Dime: ¿Me quieres?". 
"¡Por supuesto! Nada más mira todo lo que me sacrifico por ti". 
"Yo soy la que me sacrifico constantemente evitando con ello que sufras daño alguno", le respondió la reina. "¿Realmente me quieres?". 
"¡Claro que sí! Ya ves que estoy siempre a tu lado". 
"Permaneces junto a mí solamente un rato porque en cuanto te es posible, te alejas a refugiarte en tu enroque". "¿De verdad me quieres?". 
"¡Seguro! Porque... porque... ¡Te amo!". 
Y con esto la reina acepta todos los sacrificios de su codependencia y de su papel sumiso de mujer sufrida. Todo, con tal de ver feliz a su rey. 


Héctor Ugalde (UCH)

5 comentarios:

Maite dijo...

Curioso este relato, en mi mente se han empezado a mover las piezas, de cuadro en cuadro. Bien desmembrados los movimiento del rey en el ajedrez. Me gustó. Un abrazo.

Anita Dinamita dijo...

Si, es muy bonito imaginar el diálogo en pleno tablero!
Abrazos

carlos de la parra dijo...

Buen ajedrecístico con el paralelo de la pareja humana.

Artistalight dijo...

Mientras el Rey y la Reina, hablaban de sus problemas de amor, las fichas contrarias se acercaban solapadamente...
Me gustó mucho Héctor

Carmela dijo...

Buenisimooooo jajaja.
Verdad como un templo.
Bicossssssss

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.