Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 2 de noviembre de 2010

DIPLOMADOS.

El profesor dió el discurso de bienvenida a los asistentes a la cátedra de asesinatos y les explicó que en ésa augusta institución no se toleraba que las enseñanzas ahí recibidas fuésen utilizadas para la comisión de delitos, ya que los propios investigadores residentes eran quienes analizaban si algún eliminado tenía el sello de la casa. Y no querían problemas legales.
Éstos cursos tenían mucha afluencia por parte de escritores de suspenso, dibujantes,directores de cine y otros que deseaban imprimir realismo a sus obras.
Aunque la universidad sí reclutaba a los estudiantes avanzados quienes desearan colocación como agentes con licencia para matar y cuyos promedios fuesen de cien por ciento. El prestigio de la escuela no podía decaer ante los clientes de gobiernos y potencias.
No faltaba el idiota que por eficientar su matanza de pollos envenenó a sus clientes. La institución no aceptó responsabilidad arguyendo que es como si a una escuela de manejo la culpan de los que sean atropellados por sus ex alumnos. Sin embargo como el caso se estaba complicando uno de los profesores se encargó de que el pollero falleciera en un accidente.

3 comentarios:

HÉCTOR RIVERO dijo...

Caray, no dudo que ya estos cursos se den. Lo que me confundió un poquito, carlos, es cuando mencionas que para optimizar la matanza de pollos, el pollero envenenó a sus clientes...¿Es que quería multiplicar la carne y le echó un químico? Un abrazo

carlos de la parra dijo...

Es que pensó que envenenándolos todos de un plumazo ahorraba tiempo y materiales; lo que no consideró fué la consecuencia a sus clientes. Lleva cierta moraleja de que hay quien es menos dañino si permanece en su ignorancia.

Carmela dijo...

Pues sigo perdida..a ver si mañana me encuentro.
Bicos mestre.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.