Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 13 de octubre de 2010

SIN PLEBEYOS

Ella no necesitaba reyes de su casa, ni corona, ni vasallos entregados, ni infantas caprichosas, ni príncipes azules, ni palacios. Le bastaba con sentirle a su lado, diferentes pero iguales, sin derechos de pernada, libres de marchar o de quedarse.

Con él su alma andaba siempre en zapatillas, medio desnuda, con la caricia a flor de piel y el beso puesto.

Nunca entendió el amor de otra manera, ni siquiera en los tiempos de la lucha, cuando la soledad que le impuso su partida, ganaba alguna batalla. Hoy su alma sigue paseando libre y desnuda por la casa, en zapatillas, victoriosa y viva : guardados el beso y la caricia en aquella cajita, con sus cosas.


6 comentarios:

Torcuato dijo...

Si los apegos y los recuerdos la hacen feliz...
Buen texto Isabel.
Un beso.

Artistalight dijo...

Precioso Isabel...muy bonito, lo leí varias veces y cada vez me pareció más bello.

Maite dijo...

Un texto de una calidad exquisita. Felicidades. Un abrazo.

Bicefalepena dijo...

Me gusta mucho tu relato. Y qué suerte la de él, porque pudo disfrutar de una persona a su lado cuya alma es capaz de andar despreocupada en zapatillas.
Me parece precioso imaginar lo que has escrito.

Un abrazo

Hector Ugalde UCH dijo...

El amor Real: esa combinación de realidad y fantasía... y de espera... aunque no regrese... El amor es libertad, gozo y esperanza. :]
¡mUCHos salUCHos de UCH! :]

carlos de la parra dijo...

Precioso relato de melancolía y recuerdo. Siempre duelen las expulsiones del paraíso, no importando como se den.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.