Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 10 de octubre de 2010

Propuesta peligrosa


Mientras los animales del club jugaban a las cartas solían entretenerse a costa del gato. El perro, abusando de su jerarquía milenaria, frecuentemente lo hacía objeto de sus bromas y sarcasmos. Esa tarde, en tanto fumaba con parsimonia, se propuso demostrar al grupo que el pequeño felino –mimado por amas de casa y solteronas- no pasaba de ser un animalillo lúdico y decorativo.
 —Entonces, ¿quién le pone el cascabel? –conminó socarrón a los presentes.
Los animales se carcajearon divertidos y azuzaron al displicente minino que dormitaba sobre el respaldo de un sillón. Sólo la víbora de cascabel no sonrió, sacó la lengua, se enroscó desconfiada y agitó nerviosamente el rabo a la espera del valiente que habría de quitarle su ornamento.

8 comentarios:

Hector Ugalde UCH dijo...

¡JAJAJAJA! ¡Muy bueno! :]
¡Claro! No es lo mismo ponerle el cascabel al gato que quitárselo a la víbora.
¡mUCHos salUCHos! :]

carlos de la parra dijo...

Muy buena actualización de Esopo.

Bicefalepena dijo...

Nunca fue fácil. Después de esta vuelta de tuerca, se ha puesto prácticamente imposible...

Dejaremos al gato que duerma.

Muy buena fábula...

Maite dijo...

Efectivamente no es lo mismo ponerle el cascabel al gato, que quitárselo a la serpiente. Menos mal que la víbora no decidió ser ella quien se lo pusiera enroscándose al cuello del pobre minino. Un abrazo fuerte.

Torcuato dijo...

Es que son los ratones los que han de ponerle el cascabel.
:-)
Un abrazo

HÉCTOR RIVERO dijo...

Muy divertido, buen "twist". Un abrazo.

Artistalight dijo...

Muy bueno :)

josé manuel ortiz soto dijo...

Gracias, por sus comentarios.

Un abrazo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.