Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 18 de octubre de 2010

CHARLA DE DOS AMIGOS EN EL TIBET.

El escritor escaló hasta llegar al recinto sagrado a donde su amigo se había ido para ausentarse de todo nuestro entorno occidental. Y lo vió sentado sobre el muro de una gran terraza contemplando ante sí la majestuosidad del paisaje motañoso del Nepal. Ahora vestía la túnica color azafrán como los demás monjes pero seguía reconocible su expresión amable y serena que infundía tanta paz a todos en la barra del café y mantenía esa especie de ausencia imperturbable no importando que sucediera.

El joven Lama esbozó una suave sonrisa al advertir la presencia de su amigo y a forma de saludo preguntó:
---¿ Eres feliz ?---

---Es una pregunta cargada la que haces Alfonso. Creo que en la felicidad existen muchos niveles. Se puede ser feliz meramente por vivir, por disfrutar al mismo tiempo el sentir la intensidad del bien y el mal.
Por otra parte es posible que la felicidad en sí no exista sino que sea meramente una idea quimérica que nos hace felices. Ahora que creer en la construcción de una felicidad en base al acomodo y reajuste de eliminar lo que nos molesta y reforzar lo que nos agrada, puede convertirse en un sofisma pues cualquier acontecer inesperado daría al traste con todo. La teoría del eterno caos como única constante. Bajo ésta consideración te diría que la felicidad se torna en un valor si no dudoso, por lo menos contradictorio. Se puede ser feliz por sabio sosteniendo la felicidad mientras se pueda. Hay quienes son felices por jamás pensar en sí mismos y volcarse a resolver el sufrimiento de los demás. Igualmente se puede ser feliz por idiota, viviendo con el pensamiento congelado y reírse de la mínima idiotez que ocurra.---

---Tienes tantas dudas porqué andas poseído por el ego, te sientes el eje del todo y acumulas la contradicción que te provoca traer a cuestas tu pasado, y encima te desgasta estar preparando el futuro.---

---¿ Y a tí no te preocupa nada?---

---No permito que la mente entre en el concepto yo, en vez de acumular más, vacío más y me encuentro más ligero.---

---¿ Quien entonces es el que está mas ligero ?---

---Este cuerpo alma.---

---¿ Cual de los dos, el cuerpo o el alma ?----

---No hay dos. Es unidad. La mente no está separada de los dedos del pianista. Éstos son una extensión de la misma.---

---Pero de ser yo así, uno con el vacío,ya no escribiría.---

---¿ Y para que quieres escribir ?---

---Para que me quieran. Necesito que todo el mundo me quiera.---

El Lama sonrió. Veía que el ego vive con la necesidad de reafirmarse. Y así produce un nuevo deseo, que se eslabona a otro más en una progresión que solo traerá sufrimiento. Pero ése era el dharma de su amigo el escritor, y el que en su complicación le daría vueltas a universos de palabras. No pensó más en su amigo pues éste concepto de asociación personal se disolvía al sentir que llegaba el trance del nirvana. La iluminación divina donde se es uno con el todo . Ahí permaneció cada uno en silencio ante la cegadora luz que caía sobre la montaña.

8 comentarios:

HÉCTOR RIVERO dijo...

Ambicioso micro este , Carlos, sobre las cuestiones del ego y el Ser; el dharma y el karma. Pienso la felicidad como dices, como algo interior y no de este mundo definitivamente, donde para sentirme un poco contento me basta con las preguntas y me olvido de las respuestas. Me basta creer que ALGO o un SER más grande en amor que yo me ama y yo lo amo...Un abrazo

carlos de la parra dijo...

Siento que en éste cuento,me salí de lo que es un relato a meterme más en una reflección. Por lo mismo me atrapo expresando dudas acerca de lo que ignoro, quizás tengas razón en que el error está en intentar obtener respuestas.
En realidad el diálogo de ambos personajes se me unifica como un exámen de conciencia, pues oscilo entre buscar la serenidad de poner la mente en vacío, sometiéndome a encontrar ahí la paz y dejar que la sabiduría del universo contenga esas respuestas en caso de haberlas y por otra parte me asemejo más al que intenta escribir y necesita como herramienta contener la conciencia de todo el bien y el mal, los personajes con sus variantes, la defensa de mis propias covicciones y a la vez poder ejercer la función de abogado del diablo. Lo cual comprendiendo como una búsqueda no me está gustando, pues como autor de entretenimiento y diversión me veo sujeto a expresar cosas que pueden influír sobre algunas mentes, y es mi deseo evitar ser un influjo negativo.
Ésto por otro lado me coarta en producir ciertos relatos pues siento que al mostrar el ingenio del personaje malo ésto pudiese ser enseñanza negativa para mentes con tales tendencias. Otras veces dudo lo acertado de pensar así y considero que el único deber del autor es dar una buena historia. Y en éso ando dilucidando.
El nirvana en sí ignoro si en realidad existe como tal o es resultado de acomodos químicos en nuestro cerebro con sustancias endorfínicas que se dan en nuestro interior a veces por nuestro alimento o por condiciones de estímulos anímicos.

HÉCTOR RIVERO dijo...

Tomemonos un vinito, Carlos. :)

carlos de la parra dijo...

El mejor consejo que he escuchado en las últimas 24 horas, quizás me destraba un cuento que quiero resolver.

Artistalight dijo...

Sólo queria que supiera...que nosotros le queremos :)

Artistalight dijo...

Sólo queria que supiera...que nosotros le queremos :)

Artistalight dijo...

Sólo queria que supiera...que nosotros le queremos :)

Artistalight dijo...

Upps...espero que haya quedado claro que te queremos :) pido disculpas pero es que internet a veces se queda pasmada y vuelvo a pisar y a pisar...perdón :)

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.