Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 26 de octubre de 2010

LA ESCATOLOGÍA ME DA RISA.

Desde la puerta de cristal que dá al jardín Bonifacio contemplaba a su perro agachándose en posición de yoga para defecar sobre el jardín. Lo que le impactaba más de ésta imagen era la seriedad que el can imprimía a su expresion facial al llevar a cabo éste acto excretorio, siendo que el consideraba éstas funciones de la naturaleza como de alto valor humorístico. Mantuvo igualmente una actitud adusta para no ofender a su mascota, aunque llevaba la risa por dentro al recordar que en algunos pueblos llamaban a ésto : "hacer del cuerpo".

5 comentarios:

HÉCTOR RIVERO dijo...

Y por otros lugares le llaman hacer la criolla, enviar un fax, confesarse...y también, siendo un acto tan sublime, dice el refran que al serio lo agarron ca..."
Un abrazo

Bicefalepena dijo...

Plantar un pino, para la colección...
Es más bien hacer de cuerpo, en el caso del can yoguero, hacer del cuerpo un nudo...
Muy divertido.
Un saludo

Artistalight dijo...

De pequeña, en el colegio si veíamos a un perro haciendo del cuerpo, uníamos los índices de nuestras manos y se supone que éso evitaría que pudieran hacerlo, no sé si resultaba...pero como ellos son tan teatrales para sus necesidades, al menos parecía que les costaba, y éso nos regocijaba...en fin. Gracias Carlos, muy divertido tu relato :)

Carmela dijo...

Lo que me echaba para atrás en tener un perro, era recoger sus cacas.
Me compré un mastín :)
Muy bueno Carlos.

Torcuato dijo...

o hacer de vientre.
También está el refrán, no sólo aplicable a perros: "Cuando veas un perro cagar, no lo dejes terminar.
Un abrazo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.