Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 25 de octubre de 2010

La mejor jugada

El último reparto de cartas le había sido muy favorable. Allí estaba ese magnífico repoker formando abanico en sus manos. Al juglar comodín lo flanqueaban dos ases negros a un lado y dos rojos al otro. Tras una noche aciaga en la que todo estaba perdido conseguiría ganar la partida definitiva y todos esos fajos de billetes serían suyos. "Trío", dijo uno. "Poker de damas", el otro.

Por fin quedaba el último. Este lo miro con ojos de sonrisa malvada para después ir mostrando las cartas una a una: Comodín...As de picas...As de trébol......De rombos... De coraz...

"¡Tramposo, eso es imposible!". Gritó el otro al tiempo que sacaba su arma. "Te mataré con esta pi...pi...pi...pi...pi...pi..

Despertó sobresaltado y apagó el despertador.


Torcuato González Toval

5 comentarios:

Hector Ugalde UCH dijo...

¡JAJAJAJA! ¡El despertador es el más grande asesino de sueños! :]
¡mUCHos salUCHos! :]

Carmela dijo...

Ains, pues menos mal.
Así como el despertador te joroba los buenos sueños, que haga lo mismo con los malos.
Muy bueno meniño.

HÉCTOR RIVERO dijo...

Un "micronírico" redondo. ;) Abrazos, Torcuato

Artistalight dijo...

Me encanta la forma como nos sacas de tal situación tan apremiante y dramática, después de haber contenido el aliento, llega la risa fácil y el alivio pronto...por cierto, hay que tener cuidado con los relojes despertadores...nos estan atacando :S Me gustó muchísimo, Un beso

carlos de la parra dijo...

Un pi pi pi que se convirtió en feliz ja ja ja. Buenísimo Tor.
Abrazos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.