Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 23 de octubre de 2010

El juego

Quien pone reglas al juego
se engaña si dice que es jugador.
Aute

Ha puesto todas sus cartas sobre la mesa.
Las reglas de este juego, si es que existen, no están claras. Las marcan los jugadores. Cambían en cada partida y en cada momento. A veces no hace falta ni sacar la baraja para saber el resultado. En otros casos se puede alargar de forma indefinida, quien sabe si infinita, o quedar de repente en tablas.
Los participantes tienen libertad de movimiento y pueden abandonar la mesa en cualquier momento sin previo aviso o mediante acuerdo. Se puede romper la baraja, guardarla o usarla para jugar al mus con los amigos.
Tan complejo es terminar una partida como empezarla. Se puede esperar una invitación formal o abrir juego.
Esta vez, y sin que sirva de precedente, se ha sentado y ha puesto todas sus cartas sobre la mesa. No puede hacer más. Esperar un guiño, una señal, un movimiento. Será la próxima jugada. Pero no está en sus manos.
Así es el juego. Hagan sus apuestas.

Puck

5 comentarios:

Bicefalepena dijo...

Me gusta la partida, esperemos que se alargue lo más posible. Apostaremos alto.
Enigmático e interesante relato. Me gusta mucho.

Un abrazo

Artistalight dijo...

También me gusta mucho, en realidad me gusta todo lo que escribes Puck :)

carlos de la parra dijo...

Un juego como el que describes debe tener una dinámica interesante y muy buenas peleas.
Super relato.

Maite dijo...

Yo creo que siempre hay que guardarse un as en la manga, aunque la intención sea jugar limpio :-D
Un abrazo.

Puck dijo...

Bicefalepena, quien no juega no gana y cuanto más alta sea la apuesta.. suerte!

Artistalight, gracias por tus palabras

Carlos, el juego lo elige cada uno. Yo me quedo con Sabina que cantaba aquello de "amor se llama el juego..."

Maite, por supuesto, en el amor, en la guerra y en el juego todo vale

saludillos juguetones

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.