Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Con V de Vuelta...

A los 40 años, 
teniendo la crisis de la mediana edad, 
su vida dio un giro de 180 grados. 
Se ganó la Lotería, 
encontró a su verdadero amor 
y pudo dedicarse a sus obsesiones secretas: 
la creación de palíndromos 
y andar de cabeza caminando de manos 
por el resto de su (media) vida... 

Héctor Ugalde (UCH)

4 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Tu personaje me sorprende en su reacción de ganador de lotería.
Y siento que no estaría lejos de acertar que es un jugador ocasional
y además sorprendido tanto por el premio que no crece más allá de sus obsesiones.
Si el premio que ganó es descomunal y él se encuentra preparado para asimilarlo su vida pudiése hasta triplicarse.
Como jugador que cumple con su misma apuesta en el lotto a través de más de 20 años, he desarrollado concienzudamente un plan para evitar los errores que cometen la mayoría de triunfadores que repentinamente reciben una cantidad descomunal y caen en el sofisma de pensar que dicha fortuna es inagotable, o bien derivan otro tipo de psicosis tal como el síndrome del elegido; y finalmente la mayoría caen en el error de informar a todo mundo su nueva posición en el tablero, acarreándoles ésto envidias y un parasitismo desatado, o volviéndose blancos para la estafa o el ser encausados hacia malas inversiones. Un día de éstos plasmaré mi teoría completa en un nuevo blog de reflecciones en el cual me gustaría incursionar, para no revolver éstos puntos de vista con el género de cuento, a pesar de que éstas reflecciones seguramente tendrán también su buena carga de ficción, cómo he dicho otras veces de la realidad me interesa sólo lo estrictamente necesario, el resto de la vida es mejor en la fantasía.

Torcuato dijo...

Eres un maestro en el manejo de los espejos Hector.
Un abrazo.

Maite dijo...

El título es muy bueno, le da todo el sentido al relato. Felicidades Héctor.

HÉCTOR RIVERO dijo...

Good! Esto de la edad y la loto me gusta, tengo un micro parecido, pero el prota es mas viejo...Magnífico, Héctor.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.