Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 25 de septiembre de 2010

Capturar el momento

La escena era perfecta. La abuela, con su sonrisa y ese brillo travieso en sus ojos. Mis tíos y mi madre platicaban animadamente soltando carcajada tras carcajada. Mis primos jugaban en el piso ajenos al barullo a su alrededor. Tres generaciones conviviendo armoniosamente. Tres y media, porque mi prima sonreía como la Monalisa mientras sus manos acariciaban inconscientemente con ternura la promesa que crecía en su orgullosa barriga.
La luz jugueteaba mágicamente entre sus cabellos y sus figuras. Fui corriendo por la cámara fotográfica.
Cuando regresé, la abuela estaba con cara de preocupación, con la mirada perdida hacia la puerta. Mis tíos discutían y mi madre trataba de calmarlos. Mis primos estaban inquietos y asustados por los gestos y las palabras fuertes. Mi prima intentaba reprimir el sollozo mientras una lágrima rodaba por una de sus mejillas. Sus manos extendiéndose protectoramente sobre su vientre.
La luz se ocultaba tras unos nubarrones que presagiaban tormenta y las sombras se fundían con la obscuridad que llegaba.
Suspiré azorado. El momento mágico se había ido. Seguramente por la puerta que mi abuela miraba tan fijamente.

Héctor Ugalde (UCH)

7 comentarios:

Patricia dijo...

Excelente Héctor, realmente me ha encantado.
Saludos cordiales.

CHULA dijo...

Si, Héctor, me ha sorprendido gratamente. Un relato maravilloso que refleja la volubilidad de la humanidad: un segundo puede traer consigo todo lo bueno, todo lo malo, todo...
Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Muy buen retrato de como puede fugarse el momento Kodak en un instante.

HÉCTOR RIVERO dijo...

La fugacidad de la vida...interesante lo que haya sucedido en nenos de un segundo...Muy bueno. Un abrazo, Héctor

Bicefalepena dijo...

Yo por eso prefiero no hacer fotos. Es mejor guardar los momentos en la retina y no perderse nada...

La momento se escapó por la puerta en un suspiro...

Tu relato me ha parecido mágico...

Torcuato dijo...

Para catalogar tu excelente micro me quedo con los anteriores comentarios.
Leyendo me he apenado. Recuerdo una época de mi vida en la que salía con un grupo muy grande de amigos y amigas. Nos lo pasábamos genial y en las cenas o comidas yo siempre brindaba con un "Que sigamos estando juntos", y todos se reían.
Un abrazo.

Claudia Sánchez dijo...

¡Excelente Héctor! y tan cotidiano...
Saludos!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.