Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Muñeca

Ella es una pobre y sencilla muchacha, flor de mujer, perfume de múltiples fragancias. Jamás supo dominar su pasión. De amores ignora el más mínimo don, también desconoce de arte. Amargo sabor el que le dejó aquel primer amor.

No sé si ella quiera amar de nuevo, amarga sensación. Pasiones pasajeras las que ella experimentó, del amor cómo baratija en apuesta todo lo arriesgó. Mal pago y traición, agonía perpetua, pérdida de la razón.

Ya no más es dueña de su corazón. Cuál vicio el artificio y penumbra del callejón. Belleza interior ella regaló, belleza que jamás se le recompensó.

Capricho de aquel imbécil que lastimó su corazón.

Muñeca y alma hueca jamás volverá a empeñar su corazón.

Por el momento esta es aquella pobre y sencilla muchacha, flor de mujer, perfume de múltiples fragancias. Aguarda el momento y llegada del verdadero amor, el despertar del arte de la más fina y sutil pasión.

Muñeca.

-Mujer, muñeca, traición y pasión…

-¿Qué dices musa titiritera? Nuevamente me usas para escribir artificios de desventura y dolor

-Espera escritor, tú has creado a la muñeca. Vida le has dado a través de tus letras y un poco de inspiración

-Pero aquella muñeca no existe ni jamás existió

-Ahora cobra vida a través de tus versos, más visible que tu inspiración. La muñeca vive ahora conmigo llena de nostalgia y cicatrices de amor…

El escritor y monigote

Daniel J. Hernández R.

3 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Has demostrado una vez más que la poesía cobra vida propia. Excelente.

Bicefalepena dijo...

El autor vive a la vez que da vida a sus personajes en buscando su salvación.
Muy hermosa prosa cantarina.
Un abrazo

Carmela dijo...

Rota muñeca por un desamor...
bicos de nuevo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.