Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 20 de diciembre de 2010

Espejos.






















    La suya era una soledad de vecindario. Una soledad sólo concurrida por la modesta multitud de desconocidos con los que compartía las burocracias de una vida sin anhelos.

     Con nadie intercambió nunca nada más allá de un buenos días, algún buenas noches o aquel socorrido cómo está usted, que no requería respuesta.

     Tampoco a nadie contó nunca su problema con los espejos… y exhausto, confuso, a veces se preguntaba:

-¿Seré una suerte de vampiro? ¿Quizás un fantasma desmemoriado?

     Hasta que un día, de pura casualidad, se le desveló el misterio.

     No era, por supuesto, ningún vampiro. Ni siquiera algún tipo de monstruosidad. Simplemente… no existía.
 

11 comentarios:

Kum* dijo...

Aquí, entre la selva y el mar, donde me ando estos meses, la conexión es siempre incierta.

Por si acaso... les mando un saludo y las gracias anticipadas.

...por si existen ustedes.

Besos a todastodos.

Luisa Hurtado González dijo...

Existimos y te leemos, seas vampiro o fantasma, tanto nos da; lo importante es que nos cuentes.

Bicefalepena dijo...

Eso es lo que pasa cuando uno se va dejando ir... al final no existe.
Buen relato Kum.
Un abrazo

Artistalight dijo...

Simplemente...existía de otra forma, hay tantas cosas que aún no comprendemos de esta vida, pero cómo dice Luisa Hurtado, sea como sea síguenos contando :)

Puck dijo...

Al leerlo de nuevo he recordado a tu otro hombre invisible reflejado en el río. Me encantan esos juegos tuyos de existencias y reflejos contados de forma tan natural... Vamos que me ha encantado de nuevo
Saludillos

carlos de la parra dijo...

Bravísimo maestro, que finalazo.

Puri dijo...

Aquí existimos y somos y pensamos que es un gran cuento. Y yo creo que tu personaje si existía, ¿no es cierto ya eso de pienso luego existo?

Towanda dijo...

¡Qué bueno!.
Felicidades.

Un saludo

carlos de la parra dijo...

Profunda interrogante de Puri.
¿Que tan cierta es nuestra propia verdad, y que tan precisa es la interconexión de la realidad de los hechos?

Carmela dijo...

Tantas veces me siento así. Creo que no seré la única.
Muy bien relatado Kum.
Bicos

HÉCTOR RIVERO dijo...

Santa cachucha, tengo un cuentito parecido a este,prueba de que somos juguete del colectivo mágico. Abrazos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.