Colaboración para El Microrrelatista.

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El Microrrelatista abre sus puertas a todo/a el/la que quiera publicar sus microrrelatos. Para ello no hay más que rellenar los datos del anterior formulario y enviarlo a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando tras un pequeño examen de calidad y por orden de recepción.
Agradecimientos de antemano.
Torcuato
Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

Elige los relatos por autor.

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El Microrrelato ideal.

Queridos amigos colaboradores. Antes de nada, agradeceros vuestras aportaciones puntuales a El Microrrelatista pero, me veo en la obligación de recordar que el título de este blog define que es lo que se puede encontrar aquí, es decir, microrrelato. Yo entiendo que un microrrelato no ha de pasar de 300 palabras, y eso, tirando alto. Por lo tanto os pediría que a partir de ahora os atuvieseis a ese tamaño. Ya se que no os dije nada al principio pero creo que para formatos de cuento y relato ya hay otros blogs.
Espero que comprendáis esta postura.

Torcuato

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lunes 19 de marzo de 2012

Los circos

Ilustración de Aurora Ruá



—La casa se desplomará sobre ella, la tierra se hundirá bajo sus pies, las estrellas del cielo caerán sobre su cabeza. Todas estas catástrofes y muchas más en la próxima función  "La Mujer más desgraciada del mundo". Pasen y vean. No saldrán defraudados—. Los hombres y algunos jóvenes se acercan, curiosos, atraídos por la morbosidad del espectáculo del sufrimiento ajeno. Rodean al propietario del circo que acaba de llegar al pueblo y aceptan entradas con descuento. Las mujeres comienzan a alejarse arrastrando los pies mientras se limpian el rostro con el delantal y se llevan a rastras a sus hijos pequeños. Tienen que volver a su propia función. En otros circos.


domingo 18 de marzo de 2012

Aquí está la casa

Y además nos hace daño venir aquí. Es demasiado doloroso enfrentarnos a tantas vivencias. Aquí hemos sido muy felices. Pero teníamos que hacerlo. Teníamos que venir. Aquí nos hemos enamorado, hemos protagonizado historias imposibles de reproducir, hemos visto el inconfundible brillo de unos ojos rebosantes de alegría y hemos fabricado los más hermosos recuerdos. Creamos un refugio seguro en el que nada ni nadie del exterior podía entrar. Ahora van a demolerla. Y como conocemos todos sus rincones secretos, nos escondemos bien para que no puedan encontrarnos antes del derribo. Porque de todas maneras, al destruirla, iban a destruirnos a nosotros también.

viernes 16 de marzo de 2012

La última fecha

Mi fascinación por las fechas me acompaña desde niño. Llevo días obsesionado por saber la de mi muerte, y la hora, la hora exacta, todos sabemos la de nuestro nacimiento, ¿y la de nuestra muerte?, pienso en ello mientras espero el tren de mediodía; hoy se retrasa, aunque… ya viene, ¡ya viene! Noto las vibraciones de los raíles de las vías en mi espalda: es 11 de diciembre de 2011 y son las 16 horas 3 minutos y diecinue….


Autora: Yolanda Nava Miguélez

Blog: Mis historias

Ojos que no ven

Entró a la habitación y procedió a quitarle la venda de los ojos. El paciente levantó la cabeza con la mirada perdida y estiró el brazo. Tanteó en el aire buscando al médico. Este nuevo tratamiento era una maravilla. Ni siquiera un luz tenue.



jueves 15 de marzo de 2012

Parásitos interplanetarios

Con los dos soles escondiéndose por debajo del volcánico horizonte, el último de los insectos voladores inicia un moribundo y espiralado descenso a tierra, sellando así el fin de toda clase de vida sobre el planeta. Ante esto, el comandante de la nave nodriza felicita al resto de las naves, miles y miles que pueblan los cielos de este mundo en llamas, por el éxito de la misión: ya todos los recursos naturales y energéticos han sido consumidos. A continuación, sin perder más tiempo, el líder de los parásitos interplanetarios fija un nuevo rumbo y un nuevo objetivo: ahora la víctima será Betelyún, un planeta gigante que orbita alrededor de la estrella Betelgeuse, un planeta cuya civilización jamás podrá defenderse del ataque del Imperio humano.

Autor: Marcos Zocaro

miércoles 14 de marzo de 2012

Al filo del ojo

Cómo es que todo mi ser ha quedado aquí, replegado en un solo ojo. Sí, este ojo que ahora me contiene. Y, mientras mis pensamientos fluyen como miradas condenadas, me atraviesa el terrible presentimiento de lo que se avecina; claro que, no me atraviesa el pecho, pues este, con todo lo demás, está ausente. Este ojo, al que me veo reducido, contempla, como aquel hombre se abalanza sobre mi cuerpo, terminando de ultimarlo, destrozándolo poco a poco. Este ojo que por alguna razón…, ¿razón? ¿Acaso puede haber razón en este protervo incidente? Lo contempla, sujeto a una fascinación que escapa a todo entendimiento. Atiende a cada detalle, hasta el último momento. Aquel hombre, antes de sepultar mis restos, me abraza con su mano, y me arranca, es casi una caricia. El dolor ha quedado sepultado. Alcanzó a ver como el día muere, para terminar al filo de la noche, como una pieza más entre una colección de miembros mutilados.

Autora: Marian Alefes Silva

Blog: Señalamiento

martes 13 de marzo de 2012

Sus labores


Cada noche recogía con cuidado los pedazos y los ponía encima de la mesa. Después, cogía el costurero y elegía emocionada el hilo con el que deseaba remendarlo, siempre de un color diferente. Enhebraba la aguja más fina para no dejar señales que afearan su apariencia y se colocaba despacio el dedal plateado; un ritual que había perfeccionado a fuerza de costumbre. Sentada en la cocina, iba dando puntadas de un ventrículo a otro, con cuidado de no pincharse. Una vez terminada la tarea, lo contemplaba satisfecha y se acostaba, enjugándose las lágrimas. Cada mañana, antes de salir de casa, lo cogía, se aseguraba de que aún seguía latiendo y lo colocaba en su sitio con la esperanza de regresar con él entero por la noche.

Autora: Cristina Requejo

Blog: Desde mi luna

Final


En aquella cripta los libros languidecían, su atmosfera aséptica evitaba la desintegración; se construyó para salvaguardar todo el saber humano. Durante milenios nadie entró allí.
Aquellas páginas que rememoraban a sus creadores, se desbarataron en millones de microscópicas motas de polvo cuando la cautelosa garra abrió la puerta.



http://elystone.blogspot.com/

lunes 12 de marzo de 2012

Ocupas.


"Una serpiente rosada y trémula se ha apoderado de mi pecho izquierdo".


Autora: Concha Montes.

Blog: Espejismos, espejos, cristales y otros vidrios


MAÑANA MISMO ALQUILAN ALGO, SEGURO.

—Joderme —repite Micky saboreando la palabra. —Sí mamá, no me pongas esa cara, eso es lo que haces.
Micky me mira y dice:
— ¿Y tú qué? —¿Es que no te das cuenta papá?
—Hijo —respondo apesadumbrado, —Mamá necesita más tiempo para asumir que ahora estás casado, que sois dos…
—Tranquilo cielo, no te enfades —suplica entonces mi mujer. –Cariño, esta misma empezaré a hacer las cosas bien. Cuando entre en tu cuarto a darte el beso de dormir, le daré también otro a ella, y os arroparé con el mismo cariño a ambos.

domingo 11 de marzo de 2012

Deseo concedido

El hombre pudo imaginar un mundo utópico, sin violencia, sin armas, sin asesinatos ni guerras. Pronunció las palabras sin titubeo y cuando hubo terminado el genio respondió: “deseo concedido”, chasqueó sus dedos y se quedó allí parado, inquieto…

Meditó el asunto durante horas infructuosas: se cruzaba de brazos, miraba hacia arriba, caminaba y se sentaba, se rascaba la cabeza y de vez en cuando suspiraba para tomar nuevo aire pero no le encontró sentido; finalmente pensó en voz alta: -Creo que ese ignorante pidió el deseo equivocado.

-¿Cuál ignorante? -escuchó preguntar a un pequeño duende que le había escuchado fortuitamente-.

-Un sujeto –respondió aún intranquilo el genio- le concedí un deseo y no estoy seguro de haberlo complacido.

-¿Y cuál fue su deseo? -preguntó el duende, intrigado-.

-El muy tonto deseó la paz del mundo. Se lo concedí sin pensarlo dos veces, y ahora los humanos han desaparecido para siempre.

Autor: Luis Correa

blog: Lienzo del gallinazo

Mi infancia

Regresar a aquella habitación es como viajar mecido en la cuna del tiempo. Cuando abro su puerta, escucho el ruido del motor procedente del tren eléctrico que me regalaron unas Navidades, huelo a la pólvora de los combates librados entre indios y vaqueros en el fuerte de mi sexto cumpleaños y veo mi balón de fútbol de reglamento acercarse dando botes hacia mí. Mi infancia me lo acaba de lanzar y me pregunta si quiero jugar. Y yo seducido por la oferta, le devuelvo el balón y le ofrezco un chupachups.
Como si nada hubiera cambiado esperamos la llamada de mi madre para salir corriendo a la cocina, siempre nos espera con un tazón de chocolate en las tardes de invierno. Nada ha cambiado. Los libros en las estanterías, mis muñecos de playmobil, mis pósters del equipo de fútbol preferido…
¡Me encanta regresar a mi habitación! Siempre lo será, aunque yo me apoye en bastón y lleve boina.

sábado 10 de marzo de 2012

El silencio y el olvido.

De la serie "Cosas del amor".

Hoy la bruma de tu recuerdo disimula el tañir de las campanas,  ésas que resuenan en mi clarividencia, tocando a olvido.  Ya sólo me quedan palabras  sencillas,  las más francas, las más dulces; palabras torpes,  trazos llenos de nostalgia y de melancolía. Hoy quisiera no escribirte, no decirte nada, quizás declarar que tu omisión ya no lastima, que tu evocación ya no  hostiga hasta extenuarme, que tu añoranza ya no tambalea mi alma. Hoy quisiera no escribirte, no decirte nada, pero algunas veces el silencio y el olvido se fusionan y crean una neblina gris, densa, que avanza sigilosa, taciturna, muda, que  me paraliza, me detiene, me cesa. Sí, hoy quisiera no escribirte, no decirte nada, pero hoy la luna será llena, y cuando tu reflejo eclipse mi contorno y el ámbar de tus ojos invada mi memoria, tu fragancia asaltará mis pupilas y el sabor de tus besos irrumpirá en mi mente. En ese relámpago retornaré a morar en la ciudad de la tristeza, desamparado, desguarnecido de ti,   y la calina de tu escasez, convertida en abandono, volverá a ser la dueña de mi existencia.  Anhelaba ser tu loco fantástico, el pirata de tus sueños, pero  el olvido  ahoga,  oprime,  avasalla, me esclaviza, y ya no soy yo, soy otro que ni siquiera distingo, perdido... disipado por tu silencio. Cosas del amor.


CALEIDOSCOPIO BLOG

La buena cocina

Parece que no les gustó la cena porque me secuestraron en la cocina, me cortaron una mano y prepararon un guiso con mi propia carne. A punta de pistola, me obligaron a comerlo.

Debo admitir que son buenos cocineros: al fin y al cabo terminé chupándome los dedos.

Autor: Leonardo Dolengiewich

Blog: Me podés leer acá

Siempre

De mis Paisajes.Sierras Grandes, Córdoba, Argentina.


La pampa de altura es solitaria y silenciosa, inmensa y original. Nada en ella se ha transformado grandemente desde el terciario, salvo por la erosión del viento. Alguna presencia humana se encuentra en la serpenteante ruta de ripio y arena, infinitamente más joven. También, puede avizorarse uno que otro oasis, muy verde, formado por árboles ajenos, que quien sabe plantó algún inmigrante, porque el paisaje le gustó y le recordó a su tierra natal. El sanavirón o comechingón que habitaba la región se conformaba con el chañar, el molle o el algarrobo criollo. El camino se desliza por la planicie entre cerros de igual altura, en la ocasión, reverdecidos con la lluvia. Allá estaba mi destino final, donde los collares de piedras duras y negras marcan los límites de la escuela de montaña, recordando que las pircas fueron anteriores al alambrado, aunque todavía se las usa. "Apenas cumpla dieciocho, me voy", me dije y lo repetí muchas veces. Cuando conocí a la Teresa, vi en sus ojos la pampa, en su mirada el camino, en su pelo, las pircas hechas trenza, en su regazo a mis hijos. No me fui nunca.

viernes 9 de marzo de 2012

Robot

- ¿Has vivido alguna vez?- pregunté al robot que, analítico, me miraba. Me miraba con los ojos vacíos de una inteligencia superior. Me miraba con la frente en alto como si pudiera sentir orgullo humano… como si pudiera sentir. Así me miraba.

- No lo sé. ¿Y tú?- Contestó.

Llegué a odiarlo. A odiar profundamente su voz metálica, su voz inerte y monótona. Llegué a odiar su cuerpo de hojalata, y sus músculos de goma que lo hacían ver tan real, tan humano como yo.

-Una vez me sentí vivo, realmente vivo- le dije, como si mi cuerpo no estuviera hecho de hojalata, como si mi voz no fuera monótona y metálica, y mis músculos no fuesen de goma.


Autor: Lucas Fulgi

Blog: Be corta

jueves 8 de marzo de 2012

¿ DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA?


Antes llevábamos pesados miriñaques, ahora ligeras minifaldas, antes no podíamos votar e incluso mucho antes, ni siquiera teníamos alma. Íbamos dos pasos por detrás del hombre, ahora vamos uno por delante, pero seguimos ganando menos, a pesar de que luchamos más y cada día, no solo el 8 de marzo, nos levantamos para ser las mejores en nuestros trabajos, para ayudar a nuestros hijos, para apoyar a nuestros maridos, y nos miramos al espejo y nos decimos: “No nos dediquen un día, quédenselo, no lo queremos, y dennos, de una vez, lo que nos pertenece - la igualdad- “

martes 6 de marzo de 2012

Las fotos de familia

A mi familia no la reconozco en ninguna de las fotografías que guardamos para el recuerdo. Mi padre -el banquero - no es el joven barbudo que tiene alzado el puño en un mitin comunista, ni mi madre - la recatada - se parece a la rubia que se fuma un canuto.  Mis abuelos no son los que se ríen ni esa niña es mi tío Alberto. El único que sigue siendo el mismo es GUAU, que en unas fotos aparece blanco y en otras gris. 

¡¡¡PUF!!!




Sobrevolaba Peter Pan Nunca Jamás. De repente deseó ser mayor...Y nada más existió

Descanse en ¿paz?

Prohibiéndose sentir pensó que dejaría de hacerlo.
Murió.
 

Instancias


Después de la última vez que me golpeó se lo llevaron y no lo he vuelto a ver.  Ya me siento más tranquila. Al menos se me va pasando el enojo. Estoy con los niños mientras juegan o hacen la tarea, los miro dormir… También los acompaño a la escuela y a la plaza…, a la par de mi suegra, claro, la pobre vieja, que desde que ocurrió aquello se ha mudado a la casa para atender a mis huérfanos.


sábado 3 de marzo de 2012

El jarrón

"Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta."
Proverbio chino



Susana:
Te escribo para decirte que no insistas; no te voy a dar el jarrón de la abuela. Era tu abuela también, si, pero la que la cuidó todos estos años fui yo mientras vos ibas de baile en baile. Y bien sabés que era bastante hincha pelotas. Ahora te vas a escandalizar con lo que digo y vas a andar diciendo por ahí "qué barbaridad, mirá lo que dice de la pobre abuelita". Pero era insoportable tener que andar licuando la comida porque veía grumos por todos lados y cambiarle cinco veces la ropa por día porque se hacía pis y no quería usar pañales (¿sabés lo que pesaba?). Claro que la quería. Cómo no la iba a querer si nos crió cuando mamá se fue. Por qué te crees que la bañaba, la peinaba, la sacaba a pasear todos los días; el último tiempo hasta le daba de comer en la boca. Pero ¿vos dónde estabas Susanita? Diez años estuvo enferma, diez. ¿Cuántas veces viniste a visitarla en ese tiempo? Cuatro o cinco, pará de contar.
Ahora aparecés para reclamar el jarrón. Y ya sé que te dije en el velorio que te lo iba a dar. Pero no te lo voy a dar un carajo. Prefiero hacerlo pedazos contra el piso.

Carmen

PD: Espero que no te enojes. Al fin y al cabo, somos hermanas. Cariño a los chicos.

Viejos verdes


            Descubrieron que tenían el tiempo y las ganas, que ellos eran quizá los últimos que podían iniciar esa revolución. Eso les dio alas. Se formaron, se organizaron, aprendieron cosas que ni se imaginaban y empezaron a sentir que sí, que podían.
            Un día como otro cualquiera enderezaron la columna, pusieron en su rostro una sonrisa, en sus ojos una mirada pícara, y salieron de los sitios en los que estaban recluidos dispuestos a cumplir con su misión. Algún periodista les llamó “los viejos verdes” y ellos, lejos de ofenderse, asumieron el nombre y se quitaron algunos achaques más de encima.
            Estaban cargados de semillas y de saberes a punto de extinguir. No había nadie mejor que ellos para conseguir que los niños aprendieran a amar y respetar su planeta.

(todos los lunes se publican microrrelatos ecologistas en el blog: Microrrelatos al por mayor, ¿te podría apetecer aportar alguno?)

jueves 1 de marzo de 2012

MICROCUENTOS PARA APRENDER INFORMÁTICA

Cortesía de rahego en Flickr


Cuando Pedro quiso copiar el primer capítulo para corregirlo, «oprimió control más cé» y enseguida toda la información pasó al otro documento. Con una sonrisa se dispuso a guardar el viejo, llevando su ratón a «archivo y guardar» sin haberse percatado del resultado anterior. Su voz se quebró en un potente grito al comprobar que su atajo del teclado no era copiar la selección dada, si no cortarla «control más equis» deslizando sin querer su dedo en otra tecla para dejar manco su documento original.

martes 28 de febrero de 2012

TE QUEDASTE QUIETO

Te quedaste quieto mientras el grupo esperaba tu reacción al anzuelo recién lanzado. "Sí, yo duermo con ella hoy"; y te pareció increíble la anuencia de los adultos, sin bromas maliciosas de tus primos.

En la cima del volcán la noche se fabrica de silencio. Cuando al fin se callan las canciones y la hoguera no crepita, el silencio crea oscuridad y frío. Bosque y estrellas mudos, cabaña muda. Tú mismo enmudecido y rígido en el catre junto a su cuerpo maduro de quinceañera.

Te quedaste quieto al sentir sus dedos buscando tu bragueta, insoportablemente enamorado, disimulador experto. Tenías su carne morena ofrecida a tus manos, la cercanía de su rostro, y cerrados los ojazos que siempre evadiste al conversar, y te quedaste quieto. Ella hizo de ti lo que quiso mientras ni una de tus yemas acarició sus pezones. Estabas paralizado por el ardor de cumplir tus gastadas fantasías de darle un beso en sus labios carnosos, "tus gastadas fantasías" así lo dijiste quince años después en un lapsus poético, pero aquella noche ni la boca de tus amores logró hacerte eyacular. El mínimo ruido les hubiera traído la mañana.

I Concurso de microrrelatos El Microrrelatista 2011