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| Ilustración de Aurora Ruá |
Colaboración para El Microrrelatista. |
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Elige los relatos por autor.
El Microrrelato ideal.
Micronovela ilustrada colectiva.
Pinchad en el enlace y enteraos de este genial proyecto
CAPÍTULO 1 - Rompiendo barreras
CAPÍTULO 2 - Locos y curiosos
CAPÍTULO 3 - El accidente
CAPÍTULO 4 - Anagramas
CAPÍTULO 5 - El encuentro
CAPÍTULO 6 - Paradoja
CAPÍTULO 7 - Receta de cocina
CAPÍTULO 8 - Nuevas emociones
CAPÍTULO 9 - Buscando una solución
CAPÍTULO 10 - Los hombres calvos
CAPÍTULO 11 - Hormigas en las manos
CAPÍTULO 12 - El efecto mariposa
CAPÍTULO 13 - Flecos en el tiempo
CAPÍTULO 14 - Aves de paso
CAPÍTULO 15 - La procesión de la buena muerte
CAPÍTULO 16 - Matar el tiempo
CAPÍTULO 17 - Encrucijada
CAPÍTULO 18 - Decisiones
CAPÍTULO 19 - En blanco
CAPÍTULO 20 - Maravillas
CAPÍTULO 21 - El vals del tiempo
CAPÍTULO 22 - Abracadabra
CAPÍTULO 23 - El matrimonio
lunes 19 de marzo de 2012
Los circos
domingo 18 de marzo de 2012
Aquí está la casa
viernes 16 de marzo de 2012
La última fecha

Mi fascinación por las fechas me acompaña desde niño. Llevo días obsesionado por saber la de mi muerte, y la hora, la hora exacta, todos sabemos la de nuestro nacimiento, ¿y la de nuestra muerte?, pienso en ello mientras espero el tren de mediodía; hoy se retrasa, aunque… ya viene, ¡ya viene! Noto las vibraciones de los raíles de las vías en mi espalda: es 11 de diciembre de 2011 y son las 16 horas 3 minutos y diecinue….
Autora: Yolanda Nava Miguélez
Blog: Mis historias
Ojos que no ven
jueves 15 de marzo de 2012
Parásitos interplanetarios

miércoles 14 de marzo de 2012
Al filo del ojo

Cómo es que todo mi ser ha quedado aquí, replegado en un solo ojo. Sí, este ojo que ahora me contiene. Y, mientras mis pensamientos fluyen como miradas condenadas, me atraviesa el terrible presentimiento de lo que se avecina; claro que, no me atraviesa el pecho, pues este, con todo lo demás, está ausente. Este ojo, al que me veo reducido, contempla, como aquel hombre se abalanza sobre mi cuerpo, terminando de ultimarlo, destrozándolo poco a poco. Este ojo que por alguna razón…, ¿razón? ¿Acaso puede haber razón en este protervo incidente? Lo contempla, sujeto a una fascinación que escapa a todo entendimiento. Atiende a cada detalle, hasta el último momento. Aquel hombre, antes de sepultar mis restos, me abraza con su mano, y me arranca, es casi una caricia. El dolor ha quedado sepultado. Alcanzó a ver como el día muere, para terminar al filo de la noche, como una pieza más entre una colección de miembros mutilados.
Autora: Marian Alefes Silva
Blog: Señalamiento
martes 13 de marzo de 2012
Sus labores

Cada noche recogía con cuidado los pedazos y los ponía encima de la mesa. Después, cogía el costurero y elegía emocionada el hilo con el que deseaba remendarlo, siempre de un color diferente. Enhebraba la aguja más fina para no dejar señales que afearan su apariencia y se colocaba despacio el dedal plateado; un ritual que había perfeccionado a fuerza de costumbre. Sentada en la cocina, iba dando puntadas de un ventrículo a otro, con cuidado de no pincharse. Una vez terminada la tarea, lo contemplaba satisfecha y se acostaba, enjugándose las lágrimas. Cada mañana, antes de salir de casa, lo cogía, se aseguraba de que aún seguía latiendo y lo colocaba en su sitio con la esperanza de regresar con él entero por la noche.
Autora: Cristina Requejo
Blog: Desde mi luna
Final
lunes 12 de marzo de 2012
Ocupas.

"Una serpiente rosada y trémula se ha apoderado de mi pecho izquierdo".
Autora: Concha Montes.
Blog: Espejismos, espejos, cristales y otros vidrios
MAÑANA MISMO ALQUILAN ALGO, SEGURO.
Micky me mira y dice:
— ¿Y tú qué? —¿Es que no te das cuenta papá?
—Hijo —respondo apesadumbrado, —Mamá necesita más tiempo para asumir que ahora estás casado, que sois dos…
—Tranquilo cielo, no te enfades —suplica entonces mi mujer. –Cariño, esta misma empezaré a hacer las cosas bien. Cuando entre en tu cuarto a darte el beso de dormir, le daré también otro a ella, y os arroparé con el mismo cariño a ambos.
domingo 11 de marzo de 2012
Deseo concedido

El hombre pudo imaginar un mundo utópico, sin violencia, sin armas, sin asesinatos ni guerras. Pronunció las palabras sin titubeo y cuando hubo terminado el genio respondió: “deseo concedido”, chasqueó sus dedos y se quedó allí parado, inquieto…
Meditó el asunto durante horas infructuosas: se cruzaba de brazos, miraba hacia arriba, caminaba y se sentaba, se rascaba la cabeza y de vez en cuando suspiraba para tomar nuevo aire pero no le encontró sentido; finalmente pensó en voz alta: -Creo que ese ignorante pidió el deseo equivocado.
-¿Cuál ignorante? -escuchó preguntar a un pequeño duende que le había escuchado fortuitamente-.
-Un sujeto –respondió aún intranquilo el genio- le concedí un deseo y no estoy seguro de haberlo complacido.
-¿Y cuál fue su deseo? -preguntó el duende, intrigado-.
-El muy tonto deseó la paz del mundo. Se lo concedí sin pensarlo dos veces, y ahora los humanos han desaparecido para siempre.
Autor: Luis Correa
blog: Lienzo del gallinazo
Mi infancia
sábado 10 de marzo de 2012
El silencio y el olvido.
CALEIDOSCOPIO BLOG
La buena cocina

Parece que no les gustó la cena porque me secuestraron en la cocina, me cortaron una mano y prepararon un guiso con mi propia carne. A punta de pistola, me obligaron a comerlo.
Debo admitir que son buenos cocineros: al fin y al cabo terminé chupándome los dedos.
Autor: Leonardo Dolengiewich
Blog: Me podés leer acá
Siempre
| De mis Paisajes.Sierras Grandes, Córdoba, Argentina. |
La pampa de altura es solitaria y silenciosa, inmensa y original. Nada en ella se ha transformado grandemente desde el terciario, salvo por la erosión del viento. Alguna presencia humana se encuentra en la serpenteante ruta de ripio y arena, infinitamente más joven. También, puede avizorarse uno que otro oasis, muy verde, formado por árboles ajenos, que quien sabe plantó algún inmigrante, porque el paisaje le gustó y le recordó a su tierra natal. El sanavirón o comechingón que habitaba la región se conformaba con el chañar, el molle o el algarrobo criollo. El camino se desliza por la planicie entre cerros de igual altura, en la ocasión, reverdecidos con la lluvia. Allá estaba mi destino final, donde los collares de piedras duras y negras marcan los límites de la escuela de montaña, recordando que las pircas fueron anteriores al alambrado, aunque todavía se las usa. "Apenas cumpla dieciocho, me voy", me dije y lo repetí muchas veces. Cuando conocí a la Teresa, vi en sus ojos la pampa, en su mirada el camino, en su pelo, las pircas hechas trenza, en su regazo a mis hijos. No me fui nunca.
viernes 9 de marzo de 2012
Robot

- ¿Has vivido alguna vez?- pregunté al robot que, analítico, me miraba. Me miraba con los ojos vacíos de una inteligencia superior. Me miraba con la frente en alto como si pudiera sentir orgullo humano… como si pudiera sentir. Así me miraba.
- No lo sé. ¿Y tú?- Contestó.
Llegué a odiarlo. A odiar profundamente su voz metálica, su voz inerte y monótona. Llegué a odiar su cuerpo de hojalata, y sus músculos de goma que lo hacían ver tan real, tan humano como yo.
-Una vez me sentí vivo, realmente vivo- le dije, como si mi cuerpo no estuviera hecho de hojalata, como si mi voz no fuera monótona y metálica, y mis músculos no fuesen de goma.
Autor: Lucas Fulgi
Blog: Be corta
jueves 8 de marzo de 2012
¿ DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA?
martes 6 de marzo de 2012
Las fotos de familia
Instancias
sábado 3 de marzo de 2012
El jarrón
Proverbio chino
Susana:
Te escribo para decirte que no insistas; no te voy a dar el jarrón de la abuela. Era tu abuela también, si, pero la que la cuidó todos estos años fui yo mientras vos ibas de baile en baile. Y bien sabés que era bastante hincha pelotas. Ahora te vas a escandalizar con lo que digo y vas a andar diciendo por ahí "qué barbaridad, mirá lo que dice de la pobre abuelita". Pero era insoportable tener que andar licuando la comida porque veía grumos por todos lados y cambiarle cinco veces la ropa por día porque se hacía pis y no quería usar pañales (¿sabés lo que pesaba?). Claro que la quería. Cómo no la iba a querer si nos crió cuando mamá se fue. Por qué te crees que la bañaba, la peinaba, la sacaba a pasear todos los días; el último tiempo hasta le daba de comer en la boca. Pero ¿vos dónde estabas Susanita? Diez años estuvo enferma, diez. ¿Cuántas veces viniste a visitarla en ese tiempo? Cuatro o cinco, pará de contar.
Ahora aparecés para reclamar el jarrón. Y ya sé que te dije en el velorio que te lo iba a dar. Pero no te lo voy a dar un carajo. Prefiero hacerlo pedazos contra el piso.
Carmen
PD: Espero que no te enojes. Al fin y al cabo, somos hermanas. Cariño a los chicos.
Viejos verdes
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jueves 1 de marzo de 2012
MICROCUENTOS PARA APRENDER INFORMÁTICA
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| Cortesía de rahego en Flickr |
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