Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 23 de diciembre de 2010

Última diversión.

El octogenario pasó horas sentado en el banco del parque, desde poco antes de que los chorros de la fuente empezaran a brotar. Iban apareciendo grupos de personas dedicadas a sus cosas y no le prestaban mayor atención. Mientras, el viejo miraba fijamente los hilos de agua entrelazándose delante de él. Algo pasó y los hombres, mujeres y niños fueron quedando pasmados por lo que veían. El anciano se había despojado de toda la ropa y en ese momento estaba desnudo en posición como si fuera un velocista a punto de tomar la salida. No pasaron dos segundos cuando ya corría a la velocidad que le permitían sus achacosos huesos. En el borde de la fuente, dio un salto, capuzándose en su seno. La gran salpicada dejó empapados a la mayoría de espectadores cuyas caras estupefactas contrastaron con la gran alegría del viejo. Aprovechó en nadar todo lo que pudo en la escasa profundidad ya que tenía cronometrado el tiempo de diversión.

Torcuato González Toval.

12 comentarios:

Cartaphilus dijo...

Aproveche mientras pueda, buen hombre!
Un abrazo, Torcuato!

Luisa Hurtado González dijo...

Cuando sea vieja será una vieja peleona y querré hacer locuras; pero ya veremos. Por eso me da envidia tu octogenario. ( Y qué frío!)
Un beso.

David Figueroa dijo...

Si no lo puede hacer un octogenario, entonces quién?
Bueno. Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Felicito a todo el grupo de escritores y al octogenario por su refrescante manifestación de libertad.
Igualmente felicito a Torcuato por ésta historia que apoya el nudismo.
Cada generación va lentamente avanzando en cuanto al aumento de desnudez en la playa, quizás la próxima generación haga caer en razón de que no hay de que avergonzarse del cuerpo humano.

Artistalight dijo...

Todos tenemos derecho a cinco minutos de alocada diversión, haber vivido 80 años ya es casi una proeza, y tener la valentía de hacer algo que quizás deseaba desde niño es encantador, esperemos que no le pongan preso :)
Feliz navidad!

Stewart dijo...

Y entonces fué feliz, y le llamaron loco...

Abrazos cuánticos...

Towanda dijo...

Y se sintió ¡por un momento, cronometrado, feliz!...

¡Qué bueno!.

Un abrazo, me he imaginado la historia y me he emocionado. ¡Qué pocos momentos alegres tienen muchos de nuestros ancianos!.

Puck dijo...

Me encanta ese final.
Saludillos

Artistalight dijo...

Auxilio!! mi madre ha leido este relato y se me ha escapado a la plaza...y hay una fuente...

Lola Sanabria dijo...

Bueno, yo espero que no sea la última vez. Me hizo sonreír este micro.

Besos a pares.

Tizona dijo...

Creo que a más de uno, (ese soy yo) se le habrá ocurrido hacer eso, al menos por una vez.
Bien relatado.

Perdona, pero, ¿Como se puede participar con algún microrrelato por aquí?

R.A. dijo...

Qué ternura me produce el abuelo, me parece un micro encantador. Espero ser así si es que llego...

Un abrazo

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.