Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 25 de diciembre de 2010

ACÚFENOS

       Juan y Luis se sientan cada día en el mismo banco distinto. Mientras toman el sol, Juan – que en realidad no se llama Juan – le pregunta a Luis por su esposa. Luis – que tampoco es Luis – le contesta que la difunta está bien, algo pachucha, eso sí, y con los achaques propios de la edad, pero bien al fin y al cabo. Juan asiente con la cabeza y le dice que más o menos como su mujer, que también murió hace algún tiempo a pesar que la tienen frita los zumbidos en el oído, los huesos y últimamente anda un poco desganada, sin apetito. Luego suelen hablar largo y tendido de los hijos que fallecieron y a los que apenas ya ven porque viven muy lejos de aquí, en la capital. De los nietos que no tienen y a los que quieren con locura. Y de la guerra, maldita guerra, en la que combatieron cuando aún ni siquiera habían nacido. Entretanto, el sol que nunca llegó a salir se pone y cada uno tira por su lado, por donde no vino. Siempre en idénticas direcciones opuestas. Según el banco, según el sol, según el día.

Agustín Martínez Valderrama

8 comentarios:

Lola Sanabria dijo...

De nuevo, aquí, mi felicitación por este excelente micro, Agus. No voy a repetirte lo del blog, pero tú ya lo sabes.

Besos a miles.

Towanda dijo...

Precioso relato, Agustín.

Un saludo.

Artistalight dijo...

Encantador, felicidades Agustín :)

carlos de la parra dijo...

Gran retrato de la angustia mental llevada al extremo.

Iván Teruel dijo...

Me quedé con las ganas de comentarlo cuando apareció en tu blog, Agustín. Me parece un micro fabuloso. Ese ir tejiendo las frases, los párrafos, los personajes, enlazando paradoja tras paradoja es un recurso tan arriesgado como efectivo. No voy a intentar desentrañar por qué no resulta repetitivo, por qué todo fluye con esa especie armonía surrealista. Es un micro muy coherente desde el punto de vista del estilo y de la ejecución, y algo recorre sus capas subterráneas que lo vuelve extraordinariamente conmovedor, entrañable.

Y hay otra cosa: tiene dos lecturas, creo. La superficial: el micro es de corte surrealista porque sí (decía García Márquez cuando le preguntaban sobre el valor simbólico de sus elementos fantásticos que estaban ahí porque podían estarlo en la literatura, que eran un recurso de la imaginación, que no había que darle más vueltas); y la metafórica: y entonces el micro se vuelve absolutamente amargo porque uno siente que cualquiera puede sentirse identificado con los abuelos: muchas veces la existencia es un sinsentido.

Enhorabuena Agustín.

David Figueroa dijo...

Pues aqií también te digo que me encantó, Agus.
Abrazos.

R.A. dijo...

Pues eso Agus, qué te voy a decir que no sepas.

Un abrazo!

Afectado de acúfenos dijo...

Vivir con acúfenos incapacitantes es una de las cosas más horribles que hay.

http://boards4.melodysoft.com/acufenos/congreso-monografico-sobre-acufenos-32563.html

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.