Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 12 de diciembre de 2010

Prisionera



Siempre la misma música, siempre el mismo escenario, los mismos pasos, la misma actuación, que por cierto cada día que pasa es más corta... sin aplausos...hoy tengo la firme convicción de que jamás podré salir de entre estas paredes que me mantienen prisionera la mayor parte del día, estoy cansada del espejo, de mi reflejo...oigo un ruido, alguien viene...este maldito muelle me avisa que pronto saldré a escena...un, dos, tres y arriba.

su

9 comentarios:

Towanda dijo...

¡Qué bonito y qué triste!... Enhorabuena. Prisionera en una cajita de música.
Saludos.

Artistalight dijo...

Tengo una cajita de música, y al abrirla...la bailarina danza cómo si fuera la primera vez, sonriente y hermosa, no imaginaba que quizás pudiera estar triste, mirare sus ojos con atención a ver...bello escrito Su.

Anita Dinamita dijo...

Me gusta más, porque ya lo conocía y ahora lo entiendo a la primera :)
La foto es espectacular, preciosa
Un abrazo Su

carlos de la parra dijo...

Como decía Ionesco, somos víctimas del deber.Y los objetos con funciones eléctricos y mécanicas luego acaban compartiendo los cementerios más extraños,algunos quedan arrumbados en sus casas, otros van a basureros donde pasan por la pizca de los que recogen desperdicio y son resucitados por medio del reciclaje.
Has abierto éstas consideraciones infinitas acerca de los objetos varios incluso al grado de recordar que en muchas casas existe un trapo de limpieza colgando petrificado de una tubería bajo el sitio de lavar los platos.
Espero jamás muera mi cafetera.

Patricia dijo...

Bellamente logrado. para mí, perfecto.
Enhorabuena por este texto su

Bee Borjas dijo...

Bravo! Este texto tiene la bella simpleza de una verdadera joya.
Me encantó! Un beso, Su.

Marisa dijo...

Es muy similar a la vida misma. Un abrazo

Puri dijo...

Pobre bailarina, qué aburrida es su vida... A veces se parece a la de algunos de nosotros, siempre rutina tras rutina. Afortunadamente nosotros podemos romper de vez en cuando esa rutina. Muy bonito, Su. Me pareció una bailarina de verdad...

Carmela dijo...

Si, triste como dice Artistalingh, pero bello.
Bicos su

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.