Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

FÁBULA


El león quiso demostrar que él era, no solo el amo de la selva, sino también de todo el planeta. Un día reunió a la prensa y a todos los cuadrúpedos bestiales, y les dijo:
─Voy a subir la gran montaña. Seré el primer animal terrestre en hacerlo.
Buscó mapas, calculó ángulos, y se marchó.
Luego de veinticuatro horas , alcanzó la cima.
Satisfecho por haberlo logrado, se durmió. De pronto, escuchó una vocecita:
─¡Bienvenido a la cima del mundo!

Al incrédulo león le dio un infarto y expiró.
La hormiguita le pasó por encima.

10 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Clara muestra de la relatividad, y de que al morir perdemos facultades.

Artistalight dijo...

Es que no somos nada :S Benditas hormigas, menos mal que murió el pobre león, porque sino...que pena con la prensa :S Genial Señor Héctor. Diez y medio :)

Bicefalepena dijo...

Hay miedos interiores, y los hay que te pasan por encima...
Y con esto queda demostrada una vez más la teoría de la relatividad.
Un abrazo Hector

No Comments dijo...

Todo es relativo y sobretodo hay que ser más humilde.

Un saludo indio

Íngrid dijo...

Y seguro que la hormiguita, en vez de dormir, estaba trabajando...
Menuda lección !
Genial Héctor,
besos

HÉCTOR RIVERO dijo...

Abrazos, amigos/as.

Patricia dijo...

Me encontó este post Héctor ¿Llego tarde para los abrazos?

Puck dijo...

jajaja viva la hormiga!!!
Saludillos

Carmela dijo...

Ains, que no somos nada..
Héctor, genial.

David Figueroa dijo...

Buen micro Héctor. ¿Dónde está la grandeza?
Un abrazo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.