Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 6 de diciembre de 2010

FLORES DEL MUNDO

De repente un comienzo brusco con una canción suave. Baja el pivote del despertador y se levanta. Sobre la mesilla descansan el reloj de pulsera y la billetera. En el suelo, el maletín con olor de cuero viejo. La ducha, el afeitado y en la memoria, el revuelo de falda bailando jarabe de su último viaje. Pone una pella de crema en las manos y la extiende sobre la cara. Va a la cocina. En el frigorífico, una pera falsa y un cuadrado con azul de cielo y avión, sujetan una nota que le recuerda que aún no ha recogido el traje de la tintorería. Lo hará a la vuelta. Dos sorbos de café y vuelta a la habitación. En el galán de noche, la camisa blanca, la corbata, los pantalones, la chaqueta y la gorra azules. Se viste frente al espejo. Un leve estremecimiento anuncia una mañana de hielo. El maletín en una mano, la puerta cerrada con dos vueltas de llave, el taxi, el aeropuerto y el avión a Nueva Delhi.

Poco antes de que el sueño huya, ella entra, hace un giro y de sus tobillos brotan gotas de metal. El reloj golpea el tiempo con ritmo severo. Saca una mano de la sábana, coge la radio y se coloca los auriculares. Las palabras se engarzan y forman un collar que resbala desde el embozo y se despeña en el suelo con sonido desgastado. Dormita. Vuelven las piruetas naranjas, las bolitas de hueso con sus cuatro hendiduras y las pulseras cuajadas de cascabeles. Y luego las piernas rectas y sus cinco y cinco dedos morenos mareados de tintineos rápidos mientras sus labios le cuentan un cuento que no entiende. Ella levanta una ceja, lo mira con la hondura de sus ojos acotados de negro, se aleja dentro de sus sueños y queda una página blanca donde se escriben las notas del sitar. El abejorro del despertador pica y rasga el silencio. Se levanta, va al servicio y sube la tapa del water. Mientras sacude las últimas gotas en la porcelana, se mira en el espejo. El ribete rojo, las lunas moradas, los ojos apagados, la piel y dos brochazos de ceniza en las sienes. Se acerca la jubilación y siente que ha llegado la hora de un solo lugar y una sola mujer. O dos, se anima mientras se recupera de los estragos de la noche tomando un café en el bar del aeropuerto. Y sueña con unas caderas que abanican el aire a ritmo de samba. Su próximo viaje.

13 comentarios:

Romek Dubczek dijo...

Muy descriptivo y musical.
Un abrazo

Patricia dijo...

¡Qué narración! la palabra precisa en el lugar indicado.
Siempre es un placer leerte. Y un acto de aprendizaje.

Saludos cordiales

carlos de la parra dijo...

Electriza. Bravo.

Belén Lorenzo dijo...

Qué bueno, Lola. Me encanta la sensualidad cotidiana de tus textos.
Un abrazo.

Puck dijo...

Es todo un placer dejarse llevar por tus palabras. Saludillos

Maite dijo...

Chapeau! Un besazo

Juan Vásquez dijo...

Delicioso el texto, juro que si te conociera escucharía tu voz, pero bueno me toco poner cualquier otra voz en mi cabeza.

Salgo a conocer tu blog.

Íngrid dijo...

Muy muy bueno !
Esto es arte.
Grácias por compartirlo.

besos

Artistalight dijo...

Me ha encantado Lola, no sé que encanto mágico tienen los pilotos :)

Lola Sanabria dijo...

Gracias a todos por dejar vuestros comentarios.

Puñado de besos a repartir.

Anita Dinamita dijo...

Qué belleza de relato, y que choque con la realidad "siente que ha llegado la hora de un solo lugar y una sola mujer" precioso... o dos?
Un abrazo

Elèna Casero dijo...

Perfecto Lola

Lola Sanabria dijo...

Gracias Anita y Eléna.

Abrazos y besos a repartir.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.