Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 27 de noviembre de 2010

Tu dolor

En tu mirada entendí el dolor, en tu cuerpo agarrotado que lo sostenía para que no se escapara, y en tus palabras tristes y desgarradas.
Me acerqué a tu oído para susurrarte calma y por allí me colé para tratar de sacar aquéllo que tanto daño te hacía. Me deslicé por la trompa de eustaquio y tras notar el aire fresco en las fosas nasales bajé por la tráquea hasta tus pulmones, allí noté tu respiración entrecortada. Son mullidos tus pulmones, pasé del derecho al izquierdo preguntándome si la dificultad para respirar tendría que ver con ellos, los besé con cariño pidiéndoles paciencia y rebusqué bajo el izquierdo tu corazón.
Parecía iluminado, rojo y vibrante, latía con fuerza, revisé bien las aurículas, ahora los ventrículos, y escondida junto a la aorta encontré una piedra negra. Me acerqué a tocarla, quemaba, pero había traído las pinzas, especiales para extraer grandes sufrimientos.
Cogí la piedra y salí de allí; nadando por tus venas llegué hasta la palma de tu mano, donde unida al sudor de tus manos, apretadas todavía, conseguí salir.
Una vez fuera te la enseñé "no sufras más, mi amor, eres libre", entonces tu mirada cambió la tristeza por la ira "no puedes hacer eso, es MI dolor y lo sacaré cuando quiera" y dicho esto, te tragaste la piedra con un glup.

6 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Curioso, diferente, extraño. Una mezcla muy curiosa al mezclar aire, susurros y delicadeza con partes del cuerpo y anatomía.
Me gusta el final, que quien siente el dolor, lo reclamé para sí, nos recuerde que es su dueño.

Artistalight dijo...

Si, curioso y diferente, profundo y aleccionador, a veces el sufrimiento es hasta un consuelo, nos sentiriamos culpables si dejáramos de sufrir muy pronto, por algo que realmente nos importaba. Excelente de nuevo Anita.

carlos de la parra dijo...

¡BRAVO! Que buen relato anatómico.
Intenso y del tipo de planteamiento que lo deja a uno pensando: Quizás el idiota soy yo.
Un verdadero acto de buceo en los confines del id.Y además es clara muestra del ser como unidad, en donde somos el alma-cuerpo.

AGUS dijo...

Anita, un placer compartir mi primera vez en el microrrelatista contigo. Recuerdo este relato. Hoy me ha producido la misma sensación de escalofrío y desasosiego que cuando lo leí. Felicidades.

Un abrazo.

Patricia dijo...

No me canso de releer este cuento, enhorabuena Anita, uno de esos micros que jamás se olvidan.

Un abrazo.

Claudia Sánchez dijo...

Es un micro impresionante Ana! y tiene un par de lecturas alternativas, todas buenas. Me gustó!
Saludos!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.