Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Errante

Mi mente vaga errante por otros mundos, por otros rincones, por otros sentimientos, a la deriva de la soledad. Creo que no estoy aquí. ¿Qué haré ahora? Quizá al seguir deambulando por estos mundos me convertiré en algo que no existe. Jamás he existido, jamás lo haré.

Mi mente errante y mi alma confundida. Vago sin rumbo, almirante sin navío.

Cartas sin destino, versos sin autor, anónimo escritor, lector de páginas vacías.

Gritos silenciosos, silencio estridente.

-¡Calla mente, calla!

Agonizantes pensamientos, errante el momento.

Quizá no soy yo. Quizá solo es un susurro. Quizá solo es tu voz.

Inspiración.

El errante escritor. Vagabundo.

Daniel J. Hernández R.

7 comentarios:

Torcuato dijo...

Son ciclos, Daniel.
Un abrazo.

Daniel J. Hernández dijo...

Torcuato, gracias. Siempre andamos en un ir y venir. No encuentro mi final, no encuentro lugar. Quizá por eso soy vagabundo.
Un abrazo.

Artistalight dijo...

Mientras encuentras tu lugar, escribirás las más bellas historias, y dejarán de estar vacias las páginas...

Javier Domingo dijo...

muy solemne

Daniel J. Hernández dijo...

Artistalight: ¡Vaya! No encuentro lugar para pensar bien aún. Silencio y soledad. Todo es contrariedad en mi escribir.

Javier: Solemne, triste, cómo lo veamos es trágico al releer. Quizá es un reflejo de mi ser, quizá solo es un sentimiento, pensamiento.

Gracias a los dos, me enriquecen sus comentarios.
Abrazos a ambos.

Puri dijo...

Lector de páginas vacías... eso tiene que impulsarte a llenar tú esas páginas

Daniel J. Hernández dijo...

Puri, no cabe duda que somos autores y protagonistas del libreto de nuestra vida. Excelsa e inimaginable obra.

Lo mejor es escribirla a puño y letra, originales y quizá con alguna falta de otografía.

Un beso.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.