Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 25 de noviembre de 2010

Recuento

¿Cuántos sacos habría echado dentro del mezclador de masas en la fábrica durante ese día? Se preguntó el lunes a la salida. ¿Cuántos a lo largo de esa semana? Se dijo el viernes al sonar la sirena. ¿Cuántos ese mes? Se interrogó el día 30. ¿Y ese año? Brindando y comiendo uvas al son de las campanadas. Finalmente el día que firmó la jubilación no se preocupó de cuanta paga le quedaría. Simplemente dijó: “Mi vida ha sido un llenar sacos de harina.”

Torcuato González Toval

15 comentarios:

Núr dijo...

Espero cambiar de trabajo a tiempo para no tener que decir, al final de mis días: "Mi vida ha sido un llenar sacos de emails".

Perdón por preguntar esto aquí, pero qué tengo que hacer para escribir un microrrelato? Gracias!

Dyhego dijo...

¿Te imaginas lo que dirá un político cuando se jubile? Toda la vida llenando sacos de mentiras y bolsas de basura con billetes...
Salu2 con harina candeal.

Bicefalepena dijo...

Las crisis nos juegan malas pasadas y raras reflexiones...
Un saludo

Javier Domingo dijo...

La rutina llega a ser cargante
Un saludo

Íngrid dijo...

hay que intentar disfrutar de la vida todo lo que se pueda, cada minuto es irrepetible.
besos

Artistalight dijo...

Y sin embargo él era importante en su puesto de trabajo, qué sería de las fábricas de pan sin el que llena los sacos de harina :)

Puck dijo...

Ainsss buen recuerdo de que tengamos vida más allá del trabajo!!!!
Saludillos

carlos de la parra dijo...

Así transcurren las vidas de los más indefensos. Y todo se resolvería si se instituyen leyes que produzcan un fondo para compensaciones tanto en vida como a la jubilación, que bien pudiera provenir de los fondos de utilidades excesivas de bancos, financieras y aseguradoras, sin que por ésto tengan que pegar de gritos por que les quieren imponer un "ismo", es solo que el estado cumpla sus funciones de impartir justicia social.De no ser así seguiremos cayendo en espirales decadentes de crimen.Tal como se ha dado a través de los tiempos.

Patricia dijo...

Ernesto de la Carcova pintó un cuadro llamado 'Sin pan y sin trabajo' donde se ve una familia con la mesa vacía y, a través de la ventana, una fábrica cerrada. Aunque la rutina asfixie eso es peor.

Un beso Torcuato.

Carmela dijo...

Algo más habría no? Si no vaya pena de vida.
En mi pueblo hay muchos que llenan sacos de harina, pero de otra clase y salen en la televisión... jajaja
Un bico y reflexivo micro.

HÉCTOR RIVERO dijo...

Que golpazo de tema, Torcuato. Carlos, serías un buen alcalde para mi pueblo. Núr, lee y escribe, lee y escribe, lee y escribe...abrazos a todos.

Puri dijo...

Menos mal que le llegó la jubilación. Espero que la disfrute y que comience a llenar los sacos de otras cosas más gratificantes.

Torcuato dijo...

Gracias por vuestros comentarios.
Un fuerte abrazo.

Claudia Sánchez dijo...

Es un micro para reflexión Torcuato. Todo depende del énfasis e intención que pongamos en la frase final, me parece. Puede haber arrepentimiento pero también puede haber nostalgia. No son pocos los casos de personas que al poco tiempo de jubilarse se mueren, sobre todo los hombres. Y la cosa no pasa por el dinero, sino por lo que nos hace sentir útiles, aunque sea llenando sacos de harina.
Me gustó!
Saludos!

Anita Dinamita dijo...

¡Toda la vida leyendo y comentando micros! ja ja
Un micro con mucha miga, nunca mejor dicho!
Abrazos

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.