Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Título a la basura

Al finalizar sus estudios los proyectos e ideas se agolpaban en su cabeza. Tenía claro los pasos a seguir y se volcó en darse a conocer a todas aquellas empresas que podían estar interesadas en sus servicios. Pese a su ímpetu el tiempo iba corriendo y los sueños acabaron siendo pesadillas.

Portazos en la cara, cartas sin respuesta y discusiones familiares eran su pan de cada día. En pocos años comprobó cómo sus esfuerzos para sacarse aquel título de especialista en Control de Calidad ahora sólo le servían para ser el mejor rebuscador entre los desperdicios de aquel contenedor.

12 comentarios:

Bicefalepena dijo...

Si al final siempre termina notándose la formación.
"Esperanzador" relato.
Un abrazo

Torcuato dijo...

Lo leí en tu blog y con el tiempo ha ganado.
Un abrazo, Miguel.

Daniel J. Hernández dijo...

Sabes Miguel. Ese es el mayor miedo que me atormenta día a día, estoy a punto de terminar la ingeniería y juego a ser escritor. Has dibujado mi pesar.
Un abrazo.
Te sigo en tu blog.

carlos de la parra dijo...

Pudo ser peor si hubiése estudiado para proctólogo.

Javier Domingo dijo...

texto muy real. :)

Tesa dijo...

Disiento con Carlos, peor haber estudiado para arquitecto, tal y como se ha puesto la cosa. Proctólogo tiene muchas salidas ahora que nos van dando tanto por ahí, constantemente.

Un saludo.

José A. García dijo...

Siempre sirve de algo estudiar... Aunque no sea lo esperado.

Buen relato.

Saludos

J.

Miguel dijo...

Bicefalepena esa es la palabra "esperanzador"

Torcuato me alegra de que lo sientas así ya que en muchos casos sucede justo al contrario.

Daniel J. Hernández espero que en tu caso todo esto te quede muy lejos. Esto es sólo un relato, aunque también es cierto que a veces se da. Seguro que contigo no pasa. Para adelante.

Carlos de la Parra nunca se sabe. Supongo que será cuestión de gustos. Ahí gentge "pa tó"

Javier Domingo aunque no es lo normal por desgracia sí se dan casos como éste.

Tesa te digo lo mismo que a Carlos. Todo depende de la situación actual de cada uno.

José A. García se supone que es así, aunque seguro que el protagonista de la historia cuando estaba gastando esso años de estudiso no imaginaba acabar así.

saludos a todos y mil gracias por vuestros comentarios.

calabacita exiliada dijo...

Soy emigrante, y no es raro encontrar en mi medio gente, con formación profesional, que vive al límite de la pobreza, desempleado o haciendo trabajos que nada tienen que ver con su formación. A veces siento que lo que me separa del homeless de la esquina es una línea muy delgada. Saludos.

Miguel dijo...

Calabacita exiliada el cruzar o no esa delgada línea es algo que nos puede pasar a cualquiera, dependiendo por ejemplo de tu estado emocional y de las ayudas que puedes recibir de la gente más cercana.

Saludos

Javier Domingo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carmela dijo...

Ains... como están las cosas. Títulos para nada.
Se pierden las ilusiones.
Muy bueno.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.