Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 30 de noviembre de 2010

MIEDO A VOLAR

El pasajero del asiento 25A se removía incontrolado en su asiento. El del 25B le cogía de un brazo. La mujer del asiento de detrás lo agarraba por los hombros intentando tranquilizarle pero él seguía diciendo que la tierra estaba demasiado cerca, que veía los tejados de las casas y el mar, y las cabezas de las personas, y los coches circulando por las carretera y acababa de ver un pájaro por la ventanilla del avión y se iban a matar. La azafata se apresuró a llevar un tranquilizante para el pasajero descompuesto.
Antes había mirado el listado de pasajeros: Asiento 25A : Neil Amstrong. Astronauta.

14 comentarios:

Artistalight dijo...

Qué bueno Elena, me encantó esa ironía y claro....él volaba si, pero por las estrellas, Buenísimo :)

Javier Domingo dijo...

Muy divertido.
Un saludo

Torcuato dijo...

Creo saber por donde vas.
La gran mentira, ¿no?
Un beso.

Juan Vásquez dijo...

me gustó mucho la idea y creo que pudiste haberle dado más desarrollo.

Felicidades

Patricia dijo...

ja já, me has sorprendido, pensé que nos íbamos para el drama y resulta que llegamos a la comedia.

Es la primera vez que te leo, un gusto conocerte Elena

Daniel J. Hernández dijo...

Jaja, me dejaste en suspenso hasta que descubrí la última linea.
Un beso Elena.
Te sigo.

Maite dijo...

Pobre, el estaba acostumbrado a las alturas, pero las de verdad!! :-D

Puri dijo...

Muy divertido! debió quedarle un buen trauma después de aquella experiencia...

Millz M dijo...

Interesante, Elena.

Carmela dijo...

jajaja, estupendo.
Fobia contraria a la normal.
Biquiños.

Elèna Casero dijo...

Artistalight.
Gracias, era distinta manera de volar.

Javier.
Gracias a ti también, si te pareció divertido

Elèna Casero dijo...

Hola Torcuato. Exacto, la gran mentira.
Besos

Juan. Gracias pero tenía que ceñirme a una cantidad de palabras. Y esto fue lo que salió

Elèna Casero dijo...

Patricia. Me alegro si te he sorprendido. En efecto, el drama se convierte en comedia.
Gracias

Daniel. Si te he dejado en suspenso, he conseguido lo que quería. Gracias por seguirme

Elèna Casero dijo...

Hola Maite. Hay alturas y alturas. Y esta debió de parecerle una tontería.

Puri. Gracias. Un trauma, el pobre

Millz M. Gracias

Carmela. Fobia, fobia de verdad a distinta altura.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.