Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 29 de noviembre de 2010

Raindrop

Bajó, obligada, por el tubo de dos centímetros de diámetro perpendicular a la pared. El caudal le impedía vivir sus sueños de independencia e inevitablemente se dirigía al final del camino. Allí hervirían todas sus moléculas y ella, tristemente resignada, saldría volando en medio del chorro del baño matutino de un hombre medianamente peludo. Cansada de luchar se sorprendió al caer dos centímetros antes del brutal calentador; incomodó como nunca a aquel señor que desesperado en frío del invierno intentaba tapar el hueco con ambas manos. Ella sonrió al saberse aún salvaje y destructora.

Juan Vásquez



32 comentarios:

Juan Vásquez dijo...

Este fue un ejercicio, confieso que no estoy contento con el y quisiera críticas constructivas, de esas de las que uno aprende un montón.

Feliz semana para todos.

Luisa Hurtado González dijo...

Voy a intentarlo, lo de la crítica construcitva. Si no te vale, no pasa nada, olvídame.
Pensé que primero era una ducha. Después que una gotera o una tubería pinchada. Quizás haya un poco de indefinición ahí, quizás por eso no queda claro lo que creo que quieres decir: el salto del camino medido y sabido a descubrir que aún se es capaz de ser un poco más impredecible, o más salvaje.
Quizás si está más claro lo primero, pueda entenderse mejor lo segundo.
Pero sólo es una opinión. Un saludo.

Su dijo...

Pues a mi me ha gustado bastante. Me ha parecido curioso.

Abrazos

Juan Vásquez dijo...

Luisa, muchas gracias queda anotado. Creo que es verdad, el principio es muy impreciso y eso es un poco imperdonable en un micro.

Esta es la ducha que tenía en mente.

http://lh6.ggpht.com/_WVrCXzVk6-g/StaRL5CkD1I/AAAAAAAAARY/wb_MgkhJiDk/CIMG5277.JPG


Su, que bueno que te gustó.

Artistalight dijo...

Los indígenas creen firmemente que los elementos de la naturaleza son espíritus, el agua es uno de ellos y mujer al fin es impredecible, caprichosa y rebelde sin duda, a mi me ha encantado :)

Juan Vásquez dijo...

Artistalight, y bien sabios que han sido los indígenas, con seguridad que no se equivocan con su lectura de lo femenino y su carácter acuático.

Maite dijo...

A mí me parece que está bien, incluso me parece que el título ya desvela mucho de lo que se va a decir en el micro.
Al principio me parece que hay muchas comas y que abusas un poco de las oraciones explicativas, pero dándole unos toques, creo que quedaría perfecto. El fondo es bueno. Un abrazo, Juan.

Juan Vásquez dijo...

Maite, tenés razón y quité algunas de la primera frase.

Muchas Gracias, se sigue aprendiendo y mucho lo que hay que escribir todavía.

Maite dijo...

Muchísimo mejor, ya si pone en frio del invierno o en el frio invierno, estaría fenomenal. Felicidades.

Juan Vásquez dijo...

Maite, de nuevo gracias, también corregí, creo que aprendí y lo rico que es interlocutar los textos.

Patricia dijo...

... en el frío del invierno es como me gusta más, pero eso me parece una distracción, un error de tipeo. Es posible que sea un poco impreciso pero también es buena idea no darle todo servido al lector, la intención del micro está clara y perfectamente lograda. A mí también m gusta Juan. Un beso.

Juan Vásquez dijo...

Patricia, muchas gracias y es cierto ya me toca decidir a mi porque son detallitos bien chicos.

Hoy aprendí y ahora más tarde me acostaré más sabiondo.

Que rico que pasas por aquí, Gracias.

escarcha dijo...

me ha gustado mucho Juan, lo tuve que leer un par de veces pero creo que en eso consiste también un micro, en averiguar y descifrar los elementos escondidos.
un abrazo

Carmela dijo...

Yo no enseño, yo aprendo.
Me gusto por lo original.

carlos de la parra dijo...

Mi estimado Juan,
Me preocupa que tu invitación al comentario imponga la mención de crítica constructiva.
Es algo como pidiendo límites al comentario.
El comentario debe poseer la misma libertad que tu tuviste al narrar el cuento, nadie te marcó fronteras.
No digo que sea éste el caso, pero supongamos que el relato no mereciése un elogio, a veces se aprende más de quien te marca una falla que de quien te dá un aplauso.
Para mí es una sencilla historia protagonizada por el agua caliente que surgió.
Puede que posea otras lecturas, pero creo que puedes dar mucho más.
Publicar es como ponerse en el aparador, debes aceptar que no todo mundo elogiará.

Juan Vásquez dijo...

Escarcha, gracias por tus comentarios, el micro es simple y pretende ser entretenido. Me alegra que te haya gustado.

Carmela, esa es la actitud: todos enseñamos y aprendemos, extrañé el biquiño.

Carlos, gracias por tu crítica, de verdad esa sí que es constructiva.
Lamentó mucho si te restringí con el pedido, (en realidad somos, los comentaristas, quienes podemos aprender unos de otros -no sé si sólo en mi mundo ideal. Lamento si entendiste mi pedido como un pedido de elogios, no quise escribirlo de esa manera).

Bueno y tienes toda la razón en todo: este relato es un ejercicio narrativo sobre un hecho simple, como una agua que no quiere calentarse en contra de su voluntad (tu, amante de la filosofia oriental, bien sabes lo importante que es ver la belleza en las cosas simples); Y publicar es SIEMPRE ponerse en el aparador.

Abrazos Carlos y nos estamos leyendo

porque usted lo ha pedido dijo...

Señor Carlos, me preocupa que usted piense en otro tipo de crítica. Creo que todos los que escriben aquí esperan que quienes les comenten hagan eso: una crítica constructiva, feedback. Ahora bien, si usted prefiere otro tipo de crítica, su blog, claramente, lo permite.

carlos de la parra dijo...

Ciertamente que lo permite y yo mismo llego a lamentar cuando no logro un buen relato y ésto me impulsa a perseverar, ya que al fin y al cabo sólo escribiendo y esforzándose logra uno evolucionar creativamente.
El tiempo dirá. Pero si algo de lo que publico es fatal son bienvenidas las pedradas, en éstas también se distinguen calidades.
Cuando leo algo que francamente considero insalvable mejor ni comento, y evito sembrar rencor.
Pero si algo critico es porque sé que el autor tiene más solera y alcances, y si lo expreso con justicia generalmente recibo una respuesta positiva y hasta el gusto de leerles un espléndido siguiente relato.
El comentario así, bueno o malo siempre ayuda.
Y lo he visto ocurrir con gigantes del relato como Dillinger.

Juan Vásquez dijo...

Yo sé que no me hablas a mí, igual te apoyo en lo que dices.
Por eso te dije lo de la crítica constructiva y por eso, de un tiempo para acá, me gusta solicitarla. Para mantenerme en condición de aprendiz sólo así, coincido con vos, se puede escribir mejor.

Pd. Por ejemplo ese comentario no me parece una crítica constructiva

Puri dijo...

No iba a comentar, porque el relato me pareció bien, quizá cambiaría eso de "se sorprendió al caer dos centímetro antes del brutal calentador", porque no entiendo muy bien lo de los centímetros (cae antes de que le atrape el calentador, escapa del calentador, pero no puede caer dos centímetros antes del calentador). Pero los comentarios sobre la crítica sí que me han animado a comentar.
La crítica debe ser siempre constructiva y eso no quiere decir que solo se elogie, sino que también se muestren los fallos. Pero lo que no queremos es una pedrada en el ojo, que te deje tuerto y te limite para escribir...

Juan Vásquez dijo...

Puri, sí, las críticas sin piedras son buenas; lo del calentador: por ahí puse una imagen, lo que pasa es que sí la gota se sale dos centímetros antes no alcanza a calentarse y ¿te imaginás una ducha en invierno, con agua calientita, pero una goterita fria?.

carlos de la parra dijo...

Concluyo con que Juan, quien posee genial talento, en arranque de humildad se subestima y se cataloga como aprendiz.Basta con leer sus relatos para apreciar la calidad.
Por otro lado aprendices somos todos dentro del parámetro de que el ascenso en las artes es infinito,
y como escritores se va marcando con el tiempo.

Elèna Casero dijo...

Bueno, pues a mí me gusta.
El título ya te indicaba algo y el final me ha parecido my bueno.
He imaginado a esa gota obligada al suicidio con una sonrisa malvada, lanzándose sobre el hombre peludo.

Torcuato dijo...

Esto está que arde.
Todos, absolutamente todos, estamos aprendiendo. El que pare de aprender, al hoyo.
Un abrazo.

Juan Vásquez dijo...

Carlos, gracias por los elogios pero de verdad los siento inmerecidos; Yo sé que todavía hay demasiado por aprender, además que soy bien joven y nuevo en esto de escribir (sí apenas tildo y acentuo las palabras). La humildad no es un arranque de momento, es una posición, que como dice torcuato, hay que mantenerla siempre.

Bueno y tampoco creo que la falsa modestia siente bien eh.

Elena, me alegra que te haya gustado y que queden con el micro imagenes en tu cabeza.

Torcutato, totalmente deacuerdo, la posición de aprendiz debe mantenerse hasta el final, somos seres inacabados, en falta.

Recuerdo mucho algo que me decía Julián, un maestro: "muchos son los libros, pocas serán las lecturas". Siempre entendí está sentencia como una enseñanza sobre el eterno aprendizaje, el limite del tiempo y la inmensidad del deseo en el ser humano.

Claudia Sánchez dijo...

Bueno Juan, me parece buenísima tu propuesta de crítica constructiva. En algún momento estuve por proponérselo a Torcuato; plantear la opción de ir un poco más allá en la lectura, de detenernos más en las formas que en el contenido; de ponernos en analistas más que en simples lectores. Creo que siempre tendremos algo que aprender y esta posibilidad que la modernidad nos ofrece, de compartir un texto con gente de distintas partes del mundo, sería una pena desaprovecharla.
Yo compro.
Saludos!

Juan Vásquez dijo...

Patricia, yo me apunto, de verdad siento que se aprende mucho mucho cuando, quienes leen, hacen propuestas sobre el escrito como tal, sugerencias narrativas y así. Sobre todo porque son una buena oportunidad para uno enamorarse nuevamente de lo que escribió o desecharlo y punto y lo más importante, se aprende para futuros escritos.

Repito, Me apunto a los comentarios desde otra voz, Me apunto a la escuela del microrrelatista,

Claudia Sánchez dijo...

Bien, te dejo mi opinión.
Imagino que el ejercicio se trata de personalización de algún objeto. Aquí sería la gota de agua, no? En ese sentido, el título ya me está diciendo de qué se trata.
Veo varias cosas que podrían mejorarse, a mi gusto, claro está. Sobre todo trataría de no explicitar tanto. Fíjate mi versión de la historia

Fuga

Corrió, obligada, por el tubo perpendicular a la pared. La multitud le impedía vivir sus sueños de independencia e inevitablemente la dirigía al final del camino. Allí estallarían todas sus moléculas y, resignada, caería cálidamente sobre aquel hombre peludo que intentaba ducharse. Se sorprendió al liberarse unos centímetros antes de llegar al brutal calentador.
Aquel hombre que, desesperado en el frío del invierno intentaba tapar con ambas manos el hueco por donde se escapó, se enojó mucho y hasta la maldijo. Ella sonrió al saberse aún salvaje y destructora.

Es solo una opción.
Saludos!

carlos de la parra dijo...

De darse tal opción de aprender unos de otros, y marcar opiniones libremente para intentar dar luz a donde uno contemple que hace falta,o recibirla si el caso se diése, igual me apunto.
De cualquier forma pienso que hay que tomarlo a lo Kipling en cuanto a lo que él decía: "cuando mires las caras del triunfo y del fracaso,contempla a éstos dos impostores con desprecio."
Más que triunfar hay que aprender, pues ahí está la clave que dá valor y solidez a un escritor.

Juan Vásquez dijo...

Claudia, muchas gracias, me lo llevo, lo pienso y lo arreglo para sacarlo en mi blog.

entiendo claramente la sugerencia del título y el pedido de claridad narrativa, enviando señales claras al lector que le contextualicen, por lo menos, un poco más.

Claudia, muchas muchísimas gracias.

Carlos, completamente de acuerdo en lo que dices

Carmela dijo...

Juan... biquiños grandotessssss

Juan Vásquez dijo...

Carmela... el mundo volvió a su curso =)

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.