Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 5 de noviembre de 2010

Sacacuartos

Supo que algo no iba bien cuando vio que mientras que sus amigos se gastaban el dinero en juergas él lo hacía con ella; mientras los demás soñaban con coches potentes y las mujeres más hermosas del momento él lo hacía con limones y fresas. Su mujer comprendió que necesitaba tratamiento cuando él grabó aquel soniquete en un CD porque lo necesitaba para conciliar el sueño. El afirmaba no ser un enfermo porque no le dolía nada, y que aquello no lo hacía por dinero, sino por orgullo. No era posible que una máquina fuera más lista que él.

Miguel

8 comentarios:

Miguel dijo...

Después de bastante tiempo sin colgar ninguna historia por aquí, hoy vyelvo a dejaros otra historia escrita En 99 palabras.

Espero que os guste

Saludos

Artistalight dijo...

Hermoso relato de la enorme conexión que se produce entre el jugador y la maquinita, de la ilusión y la agonía que produce el juego, excelente :)

Bicefalepena dijo...

Excelente relato.
Todo tiene su proceso, de momento la negación...
Un abrazo

David Figueroa dijo...

Es que por orgullo...
Buen micro, Miguel.
Un saludo.
David.

Miguel dijo...

Artistaligut conozco algún caso de gente que está complemtanete enganchado y realmente hay una unión casi indestructible entre ellos.

Bicefalepena para poder salir de ese pozo hay que tener ayuda, muhca fuerza de voluntad, y sobre todo querer salir.

David Figueroa muchas veces el orgullo es el que fastidia todo. En ocasiones deberíamos tragárnoslo.

Saludos a los tres y mil gracias por vuestras opiniones.

carlos de la parra dijo...

El jugador sin saberlo es un drogadicto. Su adicción al juego no la produce tanto su desenfreno por ganar como la agonía que siente al perder, la cual produce ése opiáceo que segrega su cerebro,las endorfinas, y la otra droga que sueltan los riñones, la adrenalina; y así llega a crearse su adicción volviendo a buscar sentirse igual, y no porque razone que va a ganar.

Carmela dijo...

Miguel ya lo había leído y está genialmente descrito el sentir de un jugador.
Un biquiño

Miguel dijo...

Carlos de la Parra perfecta descripción. Saludos

Carmela se agradecen tus palabras. Otro biquiño viaja para ti.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.