Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 21 de noviembre de 2010

SECRETOS DE ALMOHADA

El régimen que me había puesto el nutricionista me estaba alterando el sueño. Aquella noche, no podía dormir. Me levanté, fui al salón y miré por la ventana. Unos adolescentes bebían cerveza y comían patatas fritas. No me rebelé cuando mis pies me llevaron hasta a la cocina. Abrí el frigorífico, partí dos cuadraditos de chocolate y me los comí. Después regresé a la cama. Mi marido se había dado la vuelta y ocupaba mi sitio. Puse mi cabeza sobre su lado de la almohada y me dormí enseguida. Soñé que abrazaba a una compañera de trabajo y nos sorprendía el jefe cuando follábamos sobre la mesa de la sala de reuniones. Se quedó mirándonos hasta que terminamos y luego se puso encima de ella y comenzó a moverse arriba y abajo. Entonces era yo quien miraba. Desperté empapada de un deseo que no era el mío. Él seguía durmiendo en mi lado de la cama. Parecía feliz. Levanté las sábanas para observar el ángulo abultado de su entrepierna. Me acordé del carnicero, visitándome en sueños, con el cuchillo alzado sobre el trozo de carne, preguntándome cómo quería los filetes, mientras me seducía con su sonrisa que enseñaba el colmillo montado sobre el incisivo. Zarandeé a mi marido y lo saqué de mi sueño. Nos levantamos de malhumor. Desayunamos en silencio, mirándonos con recelo, mientras untábamos las tostadas con mantequilla y mermelada. Cuando abrió la puerta para irse a trabajar, rocé su mejilla con un beso y le di recuerdos para el marido de su compañera y para la mujer de su jefe. Él me devolvió el beso y fue a salir, pero se volvió en la puerta para decirme que los filetes del día anterior habían salido duros y que tal vez debería cambiar de carnicero. Luego se marchó y yo me quedé sola. Abrí el frigorífico, saqué el resto de la tableta de chocolate y me lo comí. Había decidido dejar el régimen. No merecía la pena arriesgar mi matrimonio para poder lucir ese biquini que vi en la tienda y que tanto me gustaba.

Lola Sanabria

http://lolasanabria.blogspot.com/

7 comentarios:

Patricia dijo...

¿Qué sería del género humano sin nuestras fantasías? Quizá la tasa de natalidad bajara hasta un punto de quiebre.
Me ha encantado, si no te molesta visitaré tu blog.
Saludos cordiales!

Artistalight dijo...

En el mundo de los sueños pasan cosas increibles, que tratan de nivelar las angustias de nuestra vida, y a veces es de manera tan espeluznante que bien se guarda nuestra mente de no recordarlas :)
Así entonces, una simple ama de casa quizás sea en sueños una asesina en serie o una ninfómana incorregible :) Me gustó mucho y total qué importa que no quepa en el bikini :)

Torcuato dijo...

Bienvenida, Lola y felicidades. Me encanta leerte.
Un beso.

Puri dijo...

¡Vaya cruce de sueños! Lo que puede ocurrír al compartir el mismo colchón... y cambiar el sitio en la cama. Me gusta.

Lola Sanabria dijo...

Patricia, cuando quieras puedes pasarte. Yo haré lo mismo con el tuyo.

Artistalight, yo también creo que en cualquier rincón puede haber un/a asesino/a.

Torcuato, gracias por enseñarme este camino.

Hola, Puri. Los cambios suelen traer consecuencias.


Puñado de besos a repartir.

David Figueroa dijo...

Muy divertido este micro Lola, me encanta leerte.
Besos.
David.

Lola Sanabria dijo...

Gracias David.

Besos apurando el año.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.