Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 12 de noviembre de 2010

MALDITO DÍA, MALDITO... 1ª PARTE

Había amanecido feo; llovía y hacía frío y con esa humedad que entra dentro de ti hasta que llega a los huesos.
Caminaba por la calle deseando llegar pronto a su casa, donde una calefacción le esperaba, la tele y algo caliente que tomar.
Mientras metía la llave en la puerta, escuchó un pequeño quejido y miró hacia el lugar de donde había salido.
Y allí la vio, debajo de un coche, mojada y con una cara de miedo que le enterneció.
Pensó olvidarse, pues no le hacía nada de gracia tener un animal en casa, pero cuando iba a meterse dentro, otro quejido le hizo volver la cara y ahí fue cuando se dirigió a ella y cogiéndola se la llevo consigo.
Notaba como temblaba entre sus manos, y su cuerpo lleno de barro estaba frío.
La metió debajo del grifo con agua caliente y la lavó suavemente, mientras ella arañaba sus manos queriendo escapar de tan gran peligro.
La envolvió en una toalla y con el secador, calentó su piel suave. Su pelo se iba volviendo sedoso y su aspecto cambió por completo.
Cuando terminó, la gatita que había encontrado hacia un rato, parecía otra completamente diferente. Daba gusto mirar para ella, y se imaginó a él mismo después de una ducha...¿le pasaría lo mismo?. Sonrió pensando en las tonterías que se le ocurrían, mientras dejándola en el suelo, fue a la nevera, saco la leche y poniendo una poco de esta en un cenicero, se la dejó al lado.
Esta fue directamente a ella y con ansia se la tomó toda. !Vaya apetito!, pensaba mientras la miraba con cara de pena.
Estaba agotado. Ese día había sido muy duro en el trabajo.
Llegó a casa y hasta le costaba abrir la puerta.
Cuando entró, un ácido olor le quemó la nariz y puso cara de desagrado. Se dirigió a la cocina y allí vio la caja de arena, que había dejado limpia antes de irse a trabajar, toda esparcida por el suelo, con pequeños regalos solidos y húmedos, sembrados por todas partes.
Con cara de asco se fue a la sala en busca de la culpable, y al llegar allí su cara dejo la mueca anterior por otra de estupefacción y rabia: el sofá, su sofá de piel, tenía uno de los cojines todo lleno de arañazos. Estaba destrozado por completo.
Y pensó en aquel maldito día en que había sentido pena por un pequeño animal desvalido y sólo a él se le había ocurrido traérselo para casa, solo a él.
Y lo pensó, mientras recogía la revista rota y mordida del suelo, los restos de aquella figura que tan cara le había valido, su PDA en el medio de la alfombra(menos mal), y no quiso mirar, hacia la cortina, no, aquella cortina que tanto le había constado escoger para que hiciese juego con la decoración. No quiso mirar los enganches que tenía de abajo arriba, gracias a las excursiones de escalada, que su querida gata hacía de vez en cuando.
Y pensó en aquella noticia que habían puesta en la tele, si. Esa noticia que hacía tiempo le había impresionado tanto, pero que ahora no dejaba de rondarle por la mente cada vez que llegaba a casa y encontraba un escenario parecido, como el que hoy se había encontrado.
Pensó que habían llamado loca a aquella china que había cogido su gato y metiéndolo en el microhondas, le dio al reloj de tiempo 30 minutos.
Y una sonrisa asomó a su rostro.
!Que calentito se estaba en aquella cama! y ronroneaba con gusto cada vez que metía sus uñas en la colcha y tiraba hacia arriba!Que gustito le daba!.
Volvió la cabeza y le vio en la puerta de la habiación. Y se asustó si, se asustó cuando vio que se dirijía hacia ella con aquella expresión tan rara en los ojos...


Carmela

2 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Jamás debe suceder un gato asesinado en microondas.
Si alguien no quiere tomarse las molestias de educar un gato, no debe hacerse de uno.

Artistalight dijo...

Qusiera que la segunda parte, tuviera la misma calidad literaria y además paciencia, para enseñar a la gatita a portarse bien :S Un besito Carmela.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.