Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 27 de noviembre de 2010

GLOBALIZACIÓN

     Cogí una bolsa de plástico. Una bolsa de plástico cualquiera, de esas que te dan en el economato. Me la puse en la cabeza y le hice dos agujeros a la altura de los ojos, uno en la nariz y otro en la boca. Luego la anudé fuerte a mi cuello, no fuera a ser que viniera una ráfaga de aire y se la llevara volando. Una vez listo, salí a la calle a dar una vuelta. Y mientras paseaba tranquilamente, descubrí que todo el mundo llevaba una bolsa de plástico en la cabeza. Una bolsa con dos agujeros a la altura de los ojos, uno en la nariz y otro en la boca. Una bolsa de plástico cualquiera, de esas que te dan el economato.


Agustín Martínez Valderrama

10 comentarios:

Javier Domingo dijo...

Da que pensar... me gusta

Artistalight dijo...

Es que la Moda...es una cosa seria :) a veces se convierte en histeria colectiva.

carlos de la parra dijo...

Es por la época de lluvias.
O quizás se trate de un conglomerado quienes ya vencidos, se han embolsado para llevarles alimento a las fieras.

Juan Vásquez dijo...

Está muy bueno, me gustó la narración. El mensaje no tanto, creo que hay cosas que agradecer a la globalización, por ejemplo que yo comente este relato.

Felicidades.

Puck dijo...

jeje ya lo leí en tu blog y desde entonces miro diferente a las señoras que salen de casa con la bolsa en la cabeza para que no se les estropee el peinado :-)
Saludillos

Anita Dinamita dijo...

Pues a mi me parece una crítica feroz al sistema, y de pronto me he tocado la cabeza para ver si yo llevaba esa bolsa y efectivamente, ahí está, con sus dos agujeros a la altura de los ojos, uno en la nariz y otro en la boca. Una bolsa cualquiera, de esas que te dan en el economato.
La diferencia es que yo no recuerdo cuando me la puse!
Abrazos pensativos, Agus

AGUS dijo...

Gracias a todos los que pasasteis por aquí y dejasteis un comentario. Y a Torcuato, por el altavoz.

Abrazos.

Puri dijo...

Debieron verlo en un anuncio de la tele ¿no? Muy bueno tu relato, parece que no hay manera de escapar de la globalización, ni siquiera cuando hacemos las cosas más absurdas...

Kum* dijo...

Muy bueno, Agustín. Realmente inquietante y lleno de lecturas diferentes.

Un abrazo... sin bolsa ni nada.

su dijo...

Jejeje...si está visto que todo está inventado. Me gusto mucho.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.