Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 5 de marzo de 2011

"Sembranza"

Soy lo que soy desde que se murió mi mamá. Me sentía libre al principio, liberado. Me lo merecía. Mientras ella vivía fui un pelagatos. En la gran ciudad. No voy a revelar cuál era mi ocupación. En todo caso, digna. Mientras ella vivió, “el hijo de la sucia” me endilgaban. El eslogan dolía. Y dolía también el otro eslogan: “El hijo del vecino”. En referencia al quiosquero, el solterón de la casa de al lado. Y algo hubo, algo pasó.

En efecto, mi mamá no era propensa a la higiene. No era, tampoco, una mujer dada, que se pudiera decir, comunicativa. Estrictamente, gruñía en ocasiones. Yo le preguntaba: “¿Vino Isabel a buscarme?”: gruñido. “Mamá, ¿me hacés el nudo de la corbata?”: gruñía y me hacía el nudo de la corbata con una pericia deslumbrante. Le comentaba: "Me aumentaron el sueldo”: gruñido. Y le proporcionaba una generosa porción de mis ingresos. Trabajaba yo doble turno y ganaba por ese turno doble el ochenta por ciento de lo que se me abonaba por el turno simple. Y aún me quedaba un ratito para darle algunos besos a mi novia de la infancia, la adorable, la resignada Isabel. Escasas emociones en los primeros treinta años de mi vida.

Ahora soy un trashumante, difusamente melancólico. De Isabel me despedí, apenas después de tomada la ruda resolución de vagabundear. A mi mamá la llevo en el espíritu a donde quiera que me traslade y con quien sea que me junte. Admitan en mi semblanza que la añoro. Tengo para mí que acabaré por hastiarme.

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COMEDOR ESCOLAR

La letra con hambre entra.

Akelarre

En la planta 14 hubo gran movimiento en los pasillos. Carreras de carros, de médicos y enfermeras sorprendidos del milagro que se había producido en la 1414. El mismo día en que había sido desahuciado y uncido con los santos óleos, el paciente A.M.T. recobraba sus constantes vitales abriendo los ojos y exhalando el aire viciado, que parecía molestarle en sus pulmones. Sus padres se miraron y felicitaron. Mereció la pena…

Bajo su cama, un paño negro con restos de una celebración.




Entretanto, en la planta 2, las mismas carreras de médicos, enfermeras y todo tipo de sanitarios con diferentes carros de reanimación que no entendían lo que acababa de suceder. En la 214 T.M.A. y M.T.A. se llevaban las manos a la cabeza llorando por el neonato que había dejado de respirar, sin explicación aparente.

Bajo la cuna, pulcritud, ilusión, desilusión y lágrimas.,

El akelarre había funcionado, de nuevo.


HAPPY DAY


      
       Ver a aquellos hombres volar y súbitamente quebrarse, caer y estrellarse contra el suelo, constituía un espectáculo formidable. Un reclamo que atraía a miles de turistas venidos de los lugares más recónditos del mundo. Todos esperaban impacientes el momento en el que los hombres subían  a lo más alto de los rascacielos, saludaban a la multitud, se asomaban al abismo y extendían los brazos en cruz. Luego, al son de la música, se arrojaban al vacío. Uno tras otro, sin pausa. La gente enardecida chillaba y aplaudía a rabiar. Pero cada año, sin ninguna explicación, sucedía lo mismo. Una larga hilera de hormigas atravesaba la calle. Obligando a suspender los saltos hasta que la última lograba cruzar y ponerse a salvo.


Agustín Martínez Valderrama

Aprendizaje

Cuando nació tenía el universo dentro, lo sabía todo y lo olvidó con la primera luz del día. Desde entonces, poco a poco, va recordando.
Debe ser por eso que cuando oye o lee mentiras en los periódicos, en las bocas de personajes públicos o privados, amigos o amigas, su universo interior se da la vuelta y no quiere saber nada.

viernes, 4 de marzo de 2011

Despertares

Cuando desperté supe que algo raro pasaba. Al levantarme apoye con fuerza los pies en el suello y me palpé la cara para comprobar que no me había convertido en un monstruoso insecto kafkiano. Me froté los ojos y busqué mi reflejo en el espejo del armario. Ahí estaba. No era un fantasma. Fue al girarme cuando lo comprendí todo. Tendida desnuda sobre la cama, dormía una preciosa mujer. Por favor, que nadie me despierte.

Puck

Very Important People

-¿Por qué me mira así?
-No lo sé. Creo que está borracha.
La chica se les acercó atravesando la pista de baile y empezó a gritar por encima de la música.
-¡Tú! ¡Estabas en mis sueños! ¡Puedo ver la marca en tu frente, has venido para matarnos a todos!
Alguien se acercó y se la llevó sonriéndoles.
-No le hagáis caso, ha tomado ácido.
-Tranquilo, no pasa nada.
Los dos hombres ni siquiera intercambiaron una mirada. El primero dijo:
-Vale. Tenemos que salir de aquí antes de que se entere todo el mundo.

jueves, 3 de marzo de 2011

Sacrificio

Desde cierta distancia, agazapado, el monstruo verde la acechaba, la observaba. En un momento dado, sacó su lengua pegajosa con la que atrapó la joven hermosa como si fuera una mosca y, ¡fuán!, se la tragó. Cuando hubo eructado de satisfacción, todos en la aldea celebraron las fiestas de adoración a sus dioses.




Andri Alba

Safe Creative Protected

TRISTÓN

Había muerto trabajando. Era el payaso más importante del circo, y ahora estaba sobre mi fría mesa de autopsias. Todavía llevaba puesto el traje con su nariz roja. No pude contenerme y la apreté. Su sonido característico inundó la sala. Los tres forenses que allí estábamos reimos a carcajadas. En la sala de espera, el domador y la trapecista, lloraban desconsoladamente.

El coleccionista de miradas.

Amaba su colección. Todas las mañanas, después de desayunar, entraba en el gran salón donde la tenía expuesta, y paseaba lentamente la vista por los frasquitos. Los ojos azules, pardos, grises, verdes, lo miraban desde dentro del formol y le recordaban el cazador en que se convertía al caer la noche, el que salía buscando presas a las que arrancar sus miradas con maestría de cirujano. Los policías lo encontraron muerto en la sala de la macabra exposición. Al leer en voz alta la nota que sujetaba, miraron al fondo, al lugar privilegiado donde estaba el gran frasco, vacío, como las cuencas de sus ojos.

Torcuato González Toval

miércoles, 2 de marzo de 2011

Un lugar entre tus tejas

Las golondrinas llevamos los secretos de la primavera entre las alas. Como notas musicales entre el cielo y las nubes atravesamos los valles rumbo a tu mirada.

Si me haces un sitio, construiré un nido entre tu pelo y por la noche colgaré tus sueños de flores de algodón para que la brisa los acune.

Si dejas que me quede, vigilaré desde el crepúsculo que la luna te traiga todas las estrellas que he recogido para ti.

Si soportas mi querer, cantaré para ti cuando llegue la lluvia y espantaré con mi vuelo la soledad que viene a mi encuentro desde tu ventana.

Y cuando llegue la última estación y me marche, pediré a la nieve que baile a tu vera hasta que se te corrija la pena y los poemas de amor broten de nuevo.

Tonet

¡Adiós!

Surqué todos los mares y te encontré. Pero el final del verano quiso demostrar que nuestro amor era imposible. Tú te fuiste tierra adentro. Yo me quedé sumergiendo en lágrimas mi cola de sirena.

martes, 1 de marzo de 2011

En compañía







Si supieras lo bien que me hace sentirte cerca, en este espacio infinito. Gracias amor por haber llegado.

Cerveza rubia

Nuestra relación no entendía de sentimentalismos. Cada vez que nos veíamos su espuma terminaba en mi boca.

Creación del colibrí

Terminó la creación de los insectos y le parecieron hermosos, terminó la creación de las aves y las vio buenas. Sin embargo faltaba algo que le deleitara los ojos y el alma, entonces, en un árbol, puso una colmena y debajo un nido de distintas aves. Al romper los huevos, las crías buscaban comida e ignoraban a las abejas; pero hubo una que estuvo atenta a su modo de volar, de suspenderse en el aire, de recolectar alimento, y lo perfeccionó.

lunes, 28 de febrero de 2011

REENCARNACIÓN

Cuando yo era niño, mi padre era Dios. Durante la adolescencia, un demonio. En la madurez, una persona con defectos y manías que no quería heredar. Hace años que murió y noto cómo él crece dentro de mí por ese dedo meñique que se me atrofió, por la incipiente calvicie y porque me sorprendo echando migas de pan en el café del desayuno. Siento que pronto tendrá el control absoluto.

Recibiendo

 


Hoy no hay palabras que decir... toca escuchar.
Su

Inercias.



















     Terminó de escribir un nuevo poema, sacándole, como siempre, verdades a las palabras. Era un poema perfecto. Posó dulcemente su pluma sobre la mesa e hizo así con los hombros para soltar la espalda. Entrelazó luego sus dedos y fue doblándolos despacio hasta sacarles mentiras. Después, con la misma parsimonia, arrugó el papel preñado de su poesía y lo arrojó por encima del hombro. Sabía que era inútil seguir escribiendo, pero no terminaba de hacerse a su nueva condición. La muerte se parecía demasiado a la vida.



A Mario Benedetti. Gracias, maestro.




No tengas miedo


- No hay que tener miedo porque el miedo genera más miedo y cada vez más miedo y más miedo…
Su madre le miró con los ojos arrasados en lágrimas. Él la abrazó y sintió la fragilidad de su pequeño cuerpo mientras le decía:
- No te preocupes, yo acabaré con él.
- No, tú no puedes enfrentarte a él – sollozó la madre temblando en sus brazos.
- Es cierto, solo tú puedes hacerlo– le contestó -. Dame la mano y abandónalo de una vez.


Ella se aferró a su mano y rozó por unos instantes la libertad.


Puri

(Espero que no os enfadéis porque hoy pongo dos cuentos, este es cortito...)

Poniendo un poco de orden


Me crucé con él antes de entrar en la oficina. Llevaba un sombrero vaquero negro, una cazadora bien plantada, vaqueros pitillo ajustados y las botas camperas que pisaban con decisión. Automáticamente, me volví a buscar su caballo. Pero no, no había un sólo caballo, sino un dos caballos amarillo limón. Bonita caravana para un vaquero. Un cigarrillo prendido en su boca estiraba una mueca amarga hacia la comisura de los labios. Busqué a su chica que le esperaría en el saloon. Pero en la cafetería nadie pedía whisky a esas horas de la mañana y las mujeres no sabían bailar el can-can. Tuve la sensación de que todo estaba fuera de lugar aquella mañana, no había calle polvorienta sino asfalto negro y sin vida, ni abrevaderos sino contenedores verdes de basura y las casas no eran de madera sino de ladrillo anaranjado, las mujeres no llevaban faldas hasta los pies ni sombreros de flores, sino minifaldas... Hasta yo mismo me sentí fuera de lugar, con mis gafas de sol y el maletín en la mano. Subí a la oficina y empecé a escribir un relato. Del oeste. Ahora todo está en su sitio.
Puri

domingo, 27 de febrero de 2011

Chance


Aparentemente estás jugado. Listo. Pero tal vez haya una posibilidad y lo vas a intentar.
Mirás al tipo en el piso: tiene un agujero en la cabeza. ¿Lo fusilaste o se suicidó? Los canas vociferan desde los techos.
“¡Vengan ustedes!,” gritás.
Y te reís. Estás loquito. ¡No sabés por qué! Quizá porque tomaste mucha merca, quizá por el arma en la mano. ¡Qué bien calza! Sentís seguridad (siempre te gustó la sensación). Ajustás los dedos a la culata, al gatillo: está liviana.
“¡La puta madre! ¿A quién le sacudí nueve veces? ¿A la yuta? ¿Qué carajo pasó?”
Entonces parece que se te revienta el pecho, que te morís…, justo cuando el milico tira de los pelos y otra vez saca tu cabeza del tacho. El aire se pelea con el agua que ya tenés adentro. Si tan sólo pudieras recordar qué mierda hiciste…

Mónica Ortelli


La verdad en el espejo


¿Quien es? ¿Qué estoy haciendo aquí??


Se preguntaba mientras contemplaba su imagen en el espejo.....

Viaje (nanorrelato)

Cambió su vida por otra.
La antigua esperó pacientemente.
 

sábado, 26 de febrero de 2011

El sofá

Cuando entró en la casa, sus ojos se posaron en él. Durante meses había sido el primer sitio al que miraba  intentando saber como estaba su mujer antes incluso de que ella lo descubriera en la puerta, mirándola, y lo mintiese.
Ahora que ella no estaba, no sabía si odiar aquel mueble o agradecerle los servicios prestados. Por su culpa su mujer había abandonado la cama dejándolo solo; pero, gracias a él, aún estando gravemente enferma, ella había seguido estando en el centro de la casa y de la vida.
Ahora estaban solos, frente a frente, aquel mueble y él. El sofá con el olor de su mujer y la forma de su cuerpo aún impresa; él, lleno de imborrables recuerdos.
Se sentó y tuvo que darle la razón a ella. Sí, el dolor se apaciguaba cuando uno se sentaba en aquel mueble.

Luisa Hurtado González

Amor pasado

Te fuiste hace unos meses.
Era verano.
Pusiste mucho cuidado en no olvidarte nada; revisaste varias veces los cajones, el botiquín del baño, la alacena. No quedó ni tu ropa, ni tus zapatos, ni tus libros, ni siquiera tu olor.
Después de algunos días y sin que lo buscara lo encontré en un rincón del dormitorio acurrucado: habías dejado tu amor abandonado.
Para serte sincera me conmovió el pobrecito. Lo alimenté con un par de recuerdos que tenía almacenados y lo dejé dormir en el hueco que dejaste en la almohada. Algunas noches me hacía compañía mientras escuchabamos tu música favorita.
Un par de veces pensé en llamarte para que vinieras a buscarlo.
En serio ... lo lamento, creeme.
Pero llegaste tarde.
Se murió de frío cuando llegó el invierno.

viernes, 25 de febrero de 2011

París siempre es una fiesta

De Memorias de días extraños,
de Jean-Cristophe de La Villebaune,
gentilhombre.

Sus miradas se habían cruzado innumerables veces, aunque siempre con idéntico resultado. En los jardines, en la sala de música, entre las bestias que aguardaban en las caballerizas el tiempo del galope libre, la indiferencia azul de la hermosa mujer hería con crueldad el corazón palpitante del muchacho. Tal sufrimiento silencioso encontró su final una nubosa mañana de febrero. Entre el gentío arremolinado en la Plaza de la Revolución -hoy de la Concordia-, el oído atento podía aislar del bullicio el silbido de la cuchilla que corta el aire y las esperanzas de una clase condenada al olvido. Allí, entre cuerpos entusiasmados por el delirio sangriento, el mozo de cuadras alcanzó a ver el casi imperceptible guiño pícaro que le dirigió su bien amada marquesa antes de que la cabeza aterrizase en el cesto. El amor, potencia cósmica que no entiende de clases sociales, había encontrado una vez más el camino que comunica dos almas condenadas a encontrarse.

jueves, 24 de febrero de 2011

ASFIXIA

Se encontró boqueando, buscando una gota de oxígeno en esa atmósfera irrespirable. Los ojos, fuera de sus órbitas por la ausencia de aire, o quizás por la condensación del miedo, clamaban auxilio. Un hilo imperceptible desgarraba su garganta, y un dolor agudo en el estómago, como un pinchazo infinito, le rompía las entrañas. Notaba su cuerpo mojado, salado, el anuncio del pánico de quien presiente que todo se acaba o el llanto de quien está desesperado.

Sus piernas golpeaban rítmicamente el mimbre dando saltos inútiles con los que escapar de la ausencia de vida. Un fuerte tirón lo colocó sobre la mesa de acero. De reojo podía ver un estilete y unos guantes sobre la fría superficie. Posiblemente ya estuviera muerto.

Escuchó ruidos y un lenguaje ininteligible. Allí estaban, ellos, observándolo, con las agallas dispuestas a sacarle las tripas.

Maite

Certeza


El martes estuve con Ángel. Paseamos por la Casa de Campo. El paisaje era un poco deprimente, con los patos flotando sobre el lago de aguas turbias. Con las primeras putas que comenzaban a aparecer. Y el frío. Como el que había entre ambos.

No quise hacerle daño. Me lo he repetido tantas veces. Sin embargo, allí paseando entre los árboles desnudos con el viento de Madrid cortándome la cara, me pregunté por primera vez si a quien hice daño fue a mí misma.

Me pregunto si cuando pasen los años seguiremos viéndonos. Probablemente no. Casi puedo verlo perfectamente: casado, con un niño o dos quizás, mientras yo sigo sola. Y tal vez un día nos encontremos. Y hablaremos de cosas banales dejando de lado todas aquellas que de veras queremos preguntarnos. Y después de todo, seguiremos siendo ambos los mismos desconocidos que se cruzaron un momento antes. Volveremos a nuestras casas con un nuevo vacío en el corazón porque nos daremos cuenta de que el otro ha muerto hace muchos años, justo una fría tarde de invierno en Madrid, paseando entre los árboles grises de la Casa de Campo, mirando a las putas madrugadoras que se cruzan en su camino.

Palabras preci(o)sas

miércoles, 23 de febrero de 2011

Pequeñas Bestias V

Galantz

Amor ante todo

El príncipe, deseoso de encontrar el amor, rebuscó por todos los cuentos.
Primero encontró a Rapunzel, pero tras escalar la torre descubrió su obsesión por champúes y suavizantes. Después halló a Bella, pero el trankimazin pudo con sus besos. Cenicienta, Blancanieves… ninguna realmente ansiaba enamorarse.

Cuando se resignó a vivir solo, una rana llamó su atención.
-¿Ranita, estás hechizada?
-Sí.
-¿Y un beso rompería el conjuro?
-Sí, si nos juramos amor eterno.
-Perfecto, sólo busco eso.
Tras besarla un musculoso muchacho, de dulce mirada, le susurró tiernamente:
-¿Hola guapo, algún problema?
Pensativo, el príncipe contestó:
-Ninguno, nadie es perfecto.

En 99 palabras

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.