Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!
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viernes, 25 de noviembre de 2016

Los libros de Luisa Hurtado González

Los libros de Luisa Hurtado González

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En un mundo de telépatas en el que todos sufren la exposición constante de sus pensamientos y no pueden evitar oír las ideas de mentes que les son ajenas; en ese mundo opresivo vive Risak.
Renunciando al amor, Risak irá en busca de su sueño: trabajar en la Biblioteca de los Pensamientos Útiles, pero pronto descubrirá la amarga verdad y, lo que es peor, la persona que ha tenido el valor de abrirle los ojos desaparece en lo que parece un castigo ejecutado por los blancos, funcionarios de élite con los que el gobierno intenta perseguir y eliminar el terrorismo de ideas.
Así se inicia su historia y su transformación, tras las cuales Risak habrá dejado de ser el que era y ya no volverá a ver su mundo igual. 
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Carlota, una brujilla que todavía no sabe hacer magia y que tiene prohibido entrar en el laboratorio de su madre, verá como cambia todo cuando conoce a Glup, un fantasma tan novato como ella.

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(continuación de "La brujilla Carlota")
Carlota empieza a ir a la escuela, Glup averigua qué quiere ser de mayor; pero no hay nada como tener buenos amigos que te ayuden cuando surgen problemas.

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viernes, 23 de septiembre de 2016

Separaciones que no

  Separaciones que no

Pedrito está contento, porque le encanta el chocolate con picatostes, haga quien lo haga. Adela no lo tiene tan claro, hizo hace poco la comunión y de vez en cuando, aunque le gusten las visitas, se pregunta si debe confesarse. En cuanto a mí, la mayor, soy quien tiene la peor parte; por un lado, he de contestar a las preguntas que me hace madre sobre padre y su nueva vida; por otro, he de lograr que padre inicie esa nueva vida y deje de pensar en su mujer que está, aunque no lo haya admitido todavía, muerta y enterrada. 

Autora: Luisa Hurtado González
Blog: Microrrelatos al por mayor
Ilustración:  Snezhana Soosh

lunes, 8 de abril de 2013

Agridulce


Durante los últimos meses su relación no había funcionado demasiado bien, eso era cierto, pero que ella decidiese ponerle fin pegándole un tiro en el estómago le pareció exagerado.
Después, cuando ya estaba en el suelo, en medio de un creciente charco de sangre, ella le dio un beso en los labios, dulce y tierno, un beso como los de antes.

miércoles, 6 de febrero de 2013

La magia del fuego


El intenso calor la acosaba. Las llamas empezaban a lamer su cuerpo. Y más allá, entre el humo, aún podía ver las miradas llenas de miedo de aquellos que la habían declarado culpable de brujería, a los que atemorizaban su pelo rojo, su rebeldía y su descaro.
Eligió a una mujer que como todas era pálida, vulgar y transparente, ésa que  movía los labios como si rezase y hacía resbalar sus dedos nerviosos por un rosario desgastado.
La bruja logró que las yemas de sus dedos rozasen los amuletos que aún escondía entre la ropa, comenzó a susurrar extrañas palabras y, para cuando concluyó el conjuro, la mujer de pelo rojo era una más entre las personas del pueblo, tan vulgar y transparente como ellas aunque sus labios permaneciesen sellados y no rezasen. Tuvo  que admitir entonces que, gracias a la belleza hipnotizadora del fuego y a los gritos desgarradores de la desgraciada por la que se había cambiado, el espectáculo no defraudó a nadie.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Silencio

¿La respuesta de mi marido? Ninguna.
Durante semanas le pedí que hablásemos, que me dijese qué problema había, que no olvidase que le quería; pero su silencio acabó por crisparme los nervios. Admito que comencé a elevar el tono de voz, a gritarle incluso, mientras impotente veía como él seguía sin abrir la boca.
Hoy al fin despegó los labios, salió de ellos como un gemido y esperé hasta que vi la sangre extendiéndose por su camisa. ¿Cómo podía yo imaginar que un día se me escaparía un disparo? Idiota, si hubiese hablado…, toda la culpa es suya.

sábado, 27 de octubre de 2012

El espectáculo tiene que continuar


            Tras siete años trabajando como pareja artística: él como lanzador de cuchillos y ella siempre inmóvil con una sonrisa, empezaron a surgir los problemas y las preguntas: “¿Seré capaz de errar hoy?” “¿Será esta noche mi último día?”
            Hasta ayer la función se desarrolló como todas: tensión y silencio, golpes y gritos, aplausos y fin. Hasta ayer. Hoy simplemente es otro día.

jueves, 20 de septiembre de 2012

San Martín


            Deshacerse de un cadáver no es fácil, se dijo. Quizás por eso él prefirió las palizas y las amenazas.
            Ahora que su marido yacía inerte en mitad de la cocina comprendía el problema al que se enfrentaba.
            Estuvo a punto de dejarse aplastar por los gritos de años que aún retumbaban en su mente, cuando vio la sangre que empezaba a fluir por uno de sus oídos. Tenía que actuar rápido.
            Recordó entonces a Maruja, su vecina del quinto interior, ella había participado en alguna que otra matanza, ella sabría como descuartizar a un cerdo.

lunes, 20 de agosto de 2012

La guerra es la guerra


  -¡Se ha cumplido el plazo! –se oyó desde el otro lado del patio.
             Era su hermano mayor haciéndose el duro delante de sus amigotes. Había secuestrado a su muñeca preferida y seguramente acabaría destrozándola, como ya había hecho otras veces.
            -¿Qué has dicho que quieres? –preguntó ella una vez más.
            -¿Es que estás sorda? –y volvieron a oírse las absurdas condiciones pedidas para la liberación.
            -Gracias por repetirlo. Creo que esta vez lo he grabado bien –dijo dejando su nuevo móvil a la vista.
            -Pero ¿qué haces?
            -Chantaje, creo que se llama chantaje.

martes, 17 de julio de 2012

La reina


Hasta sus oídos había llegado que uno de ellos la amaba pero, ¿cómo saber cuál?, todos los peones eran iguales.

miércoles, 13 de junio de 2012

Malo malo


Antes de interrogar a los sospechosos, intercambiaban los papeles. Él hacía de poli bueno y su compañero simulaba ser el poli malo.
Fue divertido hasta que las burdas imitaciones de su colega empezaron a cansarle.

jueves, 10 de mayo de 2012

Claustrofobia


Pronto descubrió que sólo podría vivir aquí y ahora, que sólo existía el presente muriéndose a cada instante, que nada le producía más angustia que el paso de los segundos cerrados, herméticos e iguales.
Quizás por eso eligió ser escritor, para poder vivir varias vidas en sólo una.

viernes, 6 de abril de 2012

Una función inolvidable


La pasada Navidad los niños decidieron representar el cuento de “Los siete cabritillos” y aún hoy hablamos de aquello; sin embargo, seguimos sin saber qué es lo que no gustó a los padres del niño que hizo de lobo: la sangre, sus gritos o el ser conscientes de su pérdida rodeados de nuestros sinceros aplausos.

sábado, 3 de marzo de 2012

Viejos verdes


            Descubrieron que tenían el tiempo y las ganas, que ellos eran quizá los últimos que podían iniciar esa revolución. Eso les dio alas. Se formaron, se organizaron, aprendieron cosas que ni se imaginaban y empezaron a sentir que sí, que podían.
            Un día como otro cualquiera enderezaron la columna, pusieron en su rostro una sonrisa, en sus ojos una mirada pícara, y salieron de los sitios en los que estaban recluidos dispuestos a cumplir con su misión. Algún periodista les llamó “los viejos verdes” y ellos, lejos de ofenderse, asumieron el nombre y se quitaron algunos achaques más de encima.
            Estaban cargados de semillas y de saberes a punto de extinguir. No había nadie mejor que ellos para conseguir que los niños aprendieran a amar y respetar su planeta.

(todos los lunes se publican microrrelatos ecologistas en el blog: Microrrelatos al por mayor, ¿te podría apetecer aportar alguno?)

domingo, 29 de enero de 2012

El juego

     Aunque nos hayan visto eliminarnos los unos a los otros y alegrarnos de la muerte del contrario dando brincos, hemos de decirles que no somos ni racistas ni asesinos. Simplemente obedecemos las reglas del juego y a aquel que nos mira y nos empuja con el dedo.
     Sin embargo, en contadas ocasiones, logramos escapar a nuestro cruel destino: cuando el azar nos hace permanecer en casa y sólo somos espectadores pasivos de la frustración de nuestro dictador de turno.
     Amarillo, rojo, verde y azul. La vida no es fácil para nadie, independientemente del color del que estés hecho.
     Amarillo, rojo, verde y azul. Un juego en el que matamos y morimos mil veces, tras el cual nos encontramos juntos en el cubilete, juntos y sorprendentemente ilesos.

Luisa Hurtado González

domingo, 25 de diciembre de 2011

La sesión


Jugábamos en el cuarto del fondo. Cecilia machacaba una galleta para hacer la cena de las muñecas y yo recogía lo que había sido una escuela.
Fue entonces cuando oímos la voz de mamá, llamándonos por nuestros nombres.
Cecilia y yo dejamos los juguetes inmediatamente, nos cogimos de la mano y salimos a su encuentro. Atravesamos la pared y pronto descubrimos que, aunque nos podía oír, no había forma de que nos viese. Nos alegramos mucho, porque seguro que a mamá no le gusta el aspecto que tenemos desde el accidente.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Náufragos

     Anoche, tras un matrimonio de quince años, durante la cena, se confesaron el uno al otro que no se habían querido nunca.
      No hubo gritos ni dolor, nadie sintió alivio.
      Poco después, uno de ellos movía su mano sobre la mesa para tocar la del otro y empezaron juntos a mitigar la soledad y el frío, como habían hecho siempre.

martes, 18 de octubre de 2011

Diablos

En cuanto vinieron a buscarme, supe que todo iba a acabar muy mal.
Ahora, algunas horas después, tengo un par de costillas rotas, apenas puedo abrir los ojos, he perdido algunos dientes y la sangra gotea de mi nariz.
He sido bueno. He acompañado cada uno de sus golpes con todos los gemidos de los que he sido capaz y me he negado a confesar lo que querían. Les he dado espectáculo, les he dado argumentos. Están contentos y me escupen a la cara que aún no han acabado conmigo, que sólo van a hacer un receso.
Antes de que lleguen a salir de la oscura y húmeda habitación, llamo su atención y sólo, cuando estoy seguro de que me miran, distorsiono mis huesos y me libero con facilidad de las cadenas, empiezo a sonreír, salto a su lado en un segundo y dejo que sientan en sus narices mi inconfundible perfume de azufre.
Me encanta su gesto de sorpresa cuando descubren quien soy y el olor que tiene su miedo cuando mi sonrisa les susurra: “Mi turno”.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Sólo una vez

-Abre los ojos –y un golpe en la cara me incitó a obedecer.
Desde que me habían secuestrado, atado, amordazado y tapado los ojos, había entrado en un estado cercano al sueño, en una monotonía que no tenía fin pero que parecía que tenía horarios: los marcados por las palabras que llegaban a mis oídos. Come, ve al baño, hueles mal, bebe ahora, duerme, ahora no,…
-Abre los ojos –y me cruzó la cara de nuevo.
Mi mirada se posó entonces sobre el rostro que durante días se me había estado ocultando.
-Hola, guapo –dijo-. He pensado que te gustaría estar consciente, que me agradecerías poder vivir este momento tan importante en tu vida.
Aquello no me gustó. Los discursos nunca son una buena señal, nunca en mi trabajo.
-Vas a morir, amigo, pero… como sólo se muere una vez, no puedes perdértelo. ¿No crees?
La frase era buena y el compañero sabía representar su papel. Aunque ya la hubiese repetido muchas veces a lo largo de su vida, tuve que admitir que le ponía sentimiento. Un bonito detalle por su parte; siempre es mejor morir en manos de un profesional, porque si es realmente bueno puede que lo último que hagas en esta vida sea admirarlo.
Por otra parte, mi papel era bastante más simple. Sólo tenia que quedarme con las ganas de escupirle a la cara y darle una patada en los huevos.

viernes, 12 de agosto de 2011

El superhéroe


Desde la primera viñeta, miró de reojo y descubrió el rostro emocionado del niño leyendo el cómic que tenía entre las manos. No, no podía permitirse el defraudarle, no a él.
Salvó ciudades, peleó contra todo tipo de villanos, liberó inocentes y víctimas, fue herido y se sobrepuso al dolor. Así, empleándose a fondo, avanzó página tras página hasta llegar a la última, la que tenía la viñeta más grande, desde la que vio la satisfacción de su lector hecha realidad en una sonrisa que llenaba su cara.
Llegado ese momento, con tristeza, sintió como si se congelase. El niño cerraba el tebeo y el cielo de papel se venía abajo, hasta que el pequeño, su superhéroe, volviese a abrirlo y obrase el milagro de que su mundo echase de nuevo a andar.

sábado, 9 de julio de 2011

El reencuentro

       Para no desconocerla diré a mis ojos que busquen, bajo el peso de los años, los juegos y risas que llenaron nuestra infancia; si no es suficiente, les diré que sigan el rastro de pecas y de pelo rojo e indomable. Y aún así, si no nos encontramos, susurraré nuestra contraseña, nuestra palabra mágica, y sabré que es ella, cuando ponga un gesto de enfado por desvelarla y un segundo después, sólo uno, me reconozca, como lo que fui y nunca dejé de ser, su mejor amiga resurgiendo del pasado dispuesta a quedarse.


(microrrelato ganador en la novena quincena del año 2011 del Concurso ImaginArte Minificciones en Cadena)

Luisa Hurtado González

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.