miércoles, 14 de diciembre de 2016
Difuntos. Lola Sanabria
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Libro de Lola Sanabria. Partículas en suspensión.
Partículas en suspensión (Microrrelatos)
A un escritor de microrrelatos, cuando va por la calle, cuando fríe un huevo, cuando está en la ducha o en el trabajo, el embrión de un relato le crece en su interior y se desarrolla hasta tomar forma y vida propia. Entonces pugna por salir del encierro. Y al escribirlo, ya sea en papel o en cualquier otro medio, lo libera y cada lector lo hace suyo a su manera.
Partículas en suspensión es un libro de pequeñas historias como esas partículas que flotan en el aire y que con la luz del sol puedes ver aunque no atrapar, que remueven y provocan emociones. Historias que raspan la piel y escuecen, pero que también, como ocurre en la que da nombre al libro, llevan un mensaje de rebeldía y esperanza. La mayoría nace del día a día, de lo que pasa a nuestro alrededor, de las alegrías, desencantos, luchas, tristezas y dramas que conlleva nuestra condición de seres sociables.
Los microrrelatos de Partículas en suspensión hay que beberlos a sorbos cortos, paladearlos poco a poco, evitando la saturación para no acabar con una borrachera de letras. Disfrútenlo o súfranlo. Seguro que no les dejará indiferentes.
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lunes, 19 de septiembre de 2016
A la hora señalada. Lola Sanabria
Hace rato que cantó el gallo y no consigo despertarme. Lo oigo subir por la calle. Cada vez más cerca, el cortejo fúnebre.
Autora: Lola Sanabria.
Blog: Lola Sanabria. En pequeñas dosis
Pintura: "Amanecer en el campo" de Claudia Kunze
domingo, 23 de octubre de 2011
RITUAL
En el dintel de la puerta de la cocina, mi padre midió durante años mi crecimiento, haciendo muescas en la madera con la punta de su navaja. La última señal, suavizada por muchas manos de pintura, marca un metro y cincuenta y seis centímetros y coincide, más o menos, con mis trece años y las palabras de mi madre mientras me entregaba mi primer paño higiénico: “Hija, ya eres mujer”.
lunes, 19 de septiembre de 2011
CON UN PAR
Durante la cena, mi hijo le preguntó a su padre por qué la mamá de su amigo Borja trabajaba y yo no. Él dejó un momento de atender al partido de fútbol que daban por televisión y le contestó que en aquella casa era suficiente con que uno trabajara.
Esta mañana, antes de salir, le he dejado una nota a mi marido, sujeta con dos imanes a la puerta del frigorífico.
“Como veo que tú sólo te bastas, durante unos días, no hago las camas, no paso la aspiradora, no limpio el polvo, no friego los suelos, no pongo la lavadora ni el lavavajillas, no tiendo la ropa, no plancho, no hago la compra, tampoco la comida, no enseño Lengua ni Matemáticas, no curo heridas, no llevo ni voy a por el niño al colegio. ME VOY DE VACACIONES.
P.D. Encima del aparador, te he dejado el número de teléfono de la asistenta de la mamá de Borja por si te ves un poco agobiado. Ella estará encantada de hacerlo todo. Cobrando, claro”.
Marisa.
lunes, 6 de junio de 2011
ETERNIDAD
El profesor de Religión nos contó un día la leyenda del monje que tenía dudas sobre los goces de la vida eterna y yendo por el campo se quedó absorto escuchando el canto de un ruiseñor y cuando volvió al monasterio, creyendo que había pasado un instante, habían transcurrido trescientos años. A mis compañeros les gustó la historia, en cambio a mí me produjo mucho desasosiego ese desperdicio de tiempo y le cogí algo de miedo a que me entrara sueño. Creo que ahí comencé con el insomnio.
lunes, 25 de abril de 2011
PRIMAVERA
En el cristal de la ventana, amargan los primeros brotes del almendro. La barra del armario se curva bajo el peso con sabor a hielo de los grises, y el tacto ligero de los azules y verdes que empujan al invierno. Arriba, en un ángulo del techo, la araña enhebra y tira hilo hacia el dintel de la puerta. Escucho mi desgana. El despertador ha dejado de temblar hace rato. Hora de levantarse cambiar la ropa y bajar la araña, me digo. Doy media vuelta y cierro los ojos. Un ratito más.
martes, 12 de abril de 2011
CADENA ( me disculpáis porque ayer fue mi cumple, ¿vale?)
Decían de mi madre, que parecía la hermana de sus hijas. Su piel era fina, muy seca y bonita y nunca tuvo acné. Con los años, la piel se le arrugó en muchos pliegues muy finos que le daban aspecto de manzana olvidada en un frutero durante muchos días. Mi hermana tiene la misma piel que mi madre y yo la misma que mi hermana. Tampoco tuvimos acné. Sé lo que me espera.
martes, 29 de marzo de 2011
EL INQUILINO
(Perdón se me pasó el día)
El abuelo vivía en un pueblecito de Santander. Cuando se vino a vivir con nosotros, se trajo su caracola. Decía que así podría escuchar el mar. A mi hijo pequeño le entusiasmó la idea. Estaban todo el día pasándose la caracola de oreja a oreja. Los dos aseguraban que eran capaces de distinguir una ola gigante del rizo de espuma entrando en la playa.
Yo estaba muy contenta por lo bien que se llevaban. Un día, el abuelo comenzó a quejarse de que no podía dormir por el ruido que hacía al masticar el inquilino del armario. Le aseguré que allí no vivía nadie, pero mi hijo le dio la razón y dijo que él también lo había oído. Le conté a mi marido lo que ocurría y él intentó convencerlo de que se trataba de una pesadilla, pero el abuelo siguió quejándose.
Abrí el armario unas cuantas veces para que se convenciera de su error. Él continuó con sus quejas. Una mañana, desesperada, volví a abrir el armario y moví la ropa para que viera el fondo pues se empeñó en que se ocultaba allí. Una nube de polillas abandonó el traje de Comunión de la niña. Lo saqué para comprobar, desolada, que los encajes y las cintas de princesa se habían convertido en unos pingajos llenos de agujeros.
lunes, 28 de febrero de 2011
REENCARNACIÓN
Cuando yo era niño, mi padre era Dios. Durante la adolescencia, un demonio. En la madurez, una persona con defectos y manías que no quería heredar. Hace años que murió y noto cómo él crece dentro de mí por ese dedo meñique que se me atrofió, por la incipiente calvicie y porque me sorprendo echando migas de pan en el café del desayuno. Siento que pronto tendrá el control absoluto.
lunes, 31 de enero de 2011
COMUNICACIÓN
“¿Quieres que te cuente el cuento de pan y pimiento y de rábano asado?”, me preguntaba mi abuelo. “Sí”, le contestaba yo. “No te digo ni que sí ni que no. Lo que te digo es que si quieres que te cuente el cuento de pan y pimiento y de rábano asado”, insistía. Entonces contestaba no y él repetía lo mismo hasta que me cansaba y me iba. Aquello no tenía ningún sentido para mí pero siempre le seguía el juego un rato. Mi abuelo vivía solo, con mis padres, mi hermano y yo y era el único cuento que sabía.
lunes, 17 de enero de 2011
COMPAÑERO VÍCTOR
En Primaria, tuve un compañero al que nadie quería. Era un niño triste que evitaba el contacto con los demás y pasaba los recreos en un rincón del patio de la escuela. Faltaba mucho a clase porque sufría continuos accidentes y cuando volvía, la maestra repetía para él las lecciones que habíamos dado. Un día, al explicarle el nombre abstracto, le puso como ejemplo el amor de los padres hacia los hijos; luego le preguntó si había comprendido lo que era un nombre abstracto. Él, sin levantar la cabeza, la movió de arriba abajo y contestó: “Una mentira”.
miércoles, 5 de enero de 2011
DISCULPAS
lunes, 3 de enero de 2011
LA TÍA CANDI
lunes, 20 de diciembre de 2010
LUZBEL
El padre Miguel abandona el confesionario. Arrodillada sobre la almohadilla del reclinatorio, levanta la cabeza, la cruz respirando sobre el abismo del escote, y le ofrece su carita de ángel. Los cirios ardiendo y la cera derretida. Se tambalea, busca el equilibrio y apoya una mano en la pared. Desvía la mirada, se separa y camina a trompicones hasta la sacristía.
Los domingos, comunión. El padre Miguel sostiene la hostia entre sus dedos y ella le ofrece su lengua de sangre. Dientes grandes, el colmillo montado y una sonrisa manchada de burla en los ojos. La pulpa arrebatándole el círculo blanco y los dedos de él en retirada, recogiendo el jugo de la boca. Después la muralla de los labios, media vuelta y la nuca que se aleja. Calor y el animal desbocado. Alba, casulla y cíngulo quemando.
Viernes de Dolores y un papel enrollado. Lee la dirección, memoriza, lo rompe en trozos pequeños, se los mete en la boca y los mastica. Abandona el alzacuellos en un banco, luego avanza por el pasillo lateral de la iglesia. Pasa, engancha y arrastra con la hebilla del reloj el manto de noche y oro de la virgen que intenta, en vano, detener su carrera hacia el rectángulo de luz que le muestra la salida.
lunes, 6 de diciembre de 2010
FLORES DEL MUNDO
Poco antes de que el sueño huya, ella entra, hace un giro y de sus tobillos brotan gotas de metal. El reloj golpea el tiempo con ritmo severo. Saca una mano de la sábana, coge la radio y se coloca los auriculares. Las palabras se engarzan y forman un collar que resbala desde el embozo y se despeña en el suelo con sonido desgastado. Dormita. Vuelven las piruetas naranjas, las bolitas de hueso con sus cuatro hendiduras y las pulseras cuajadas de cascabeles. Y luego las piernas rectas y sus cinco y cinco dedos morenos mareados de tintineos rápidos mientras sus labios le cuentan un cuento que no entiende. Ella levanta una ceja, lo mira con la hondura de sus ojos acotados de negro, se aleja dentro de sus sueños y queda una página blanca donde se escriben las notas del sitar. El abejorro del despertador pica y rasga el silencio. Se levanta, va al servicio y sube la tapa del water. Mientras sacude las últimas gotas en la porcelana, se mira en el espejo. El ribete rojo, las lunas moradas, los ojos apagados, la piel y dos brochazos de ceniza en las sienes. Se acerca la jubilación y siente que ha llegado la hora de un solo lugar y una sola mujer. O dos, se anima mientras se recupera de los estragos de la noche tomando un café en el bar del aeropuerto. Y sueña con unas caderas que abanican el aire a ritmo de samba. Su próximo viaje.
domingo, 21 de noviembre de 2010
SECRETOS DE ALMOHADA
Lola Sanabria
http://lolasanabria.blogspot.com/
Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)
1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.
2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.
3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.
4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.
5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.
6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.
7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.
8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.
9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.
10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.
Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.

