Lloro de impotencia. Impotencia porque las normas sociales estén así en mi país. Impotencia porque mi padre haya muerto cuando yo apenas he cumplido los treinta y seis años. Impotencia porque no me ha dado tiempo a despedirme de mis compañeros de francachelas. He vestido mi traje negro, he ido al cementerio y he visto como han enterrado al egoísta de mi padre. Ahora me voy a dormir. Mañana tendré que sustituir a mi padre en el trabajo. Así está establecido. Su despacho será mi despacho. Su ordenador será mi ordenador. Su secretaria será… Mejor que me vaya a dormir. Mañana me tendré que levantar temprano.
Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.
¡Gracias Daniel!
sábado, 8 de enero de 2011
La cura
Cuando todo estaba perdido, y la pobre criatura se debatía entre el aquí y el allá, sonó el teléfono. Era un científico, un viejo conocido, le habló de una posible cura, de las investigaciones llevadas a cabo en su laboratorio, de los progresos conseguidos. Su sonrisa se dibujó por unos momentos hasta que el viejo investigador le dijo que la medicina se hubiera podido fabricar, pero que la especie necesaria para ello se había extinguido hacía unos años.
Conocía bien al bicho palo palmero, quebradero de cabeza durante muchos años, respiró tranquilo cuando le dijeron, hacía años, que por fin se había extinguido y ya podían construir aquél campo de golf donde habitaba.
Jhony 20.
Mi nombre es 20, Jhony 20, y no recuerdo dónde nací. Lo que sí sé es que no me queda tiempo.
He viajado por el mundo, sin mostrar nunca mi identidad; he paseado al lado de chicas maravillosas y he compartido sábanas con ancianas solitarias.
Una noche me vi involucrado en un asunto turbio relacionado con drogas. No era la primera vez que me pasaba algo así con Alex. ¡Tremenda reyerta por unos gramos de coca...!
Tras la trifulca, me separé del grupo. No tengo recuerdos de lo que ocurrió después porque iba un poco "puesto".
En un “bareto” conocí a Graciela; hermosa mujer. Trabajaba en la calle y alquilaba su cuerpo al mejor postor.
Luego acompañé a Laura a su casa… Era tarde y no le iba a dejar sola. Su casa era un "chamizo" que compartía con tres niños. La estancia se componía de dos colchones, una mesa con sillas y dos maletas. Cuando llegamos una niñita de siete u ocho años se levantó descalza y se abalanzó al cuello de la madre, besándole con amor.
Observar esta escena me enterneció.
Perdí la pista de Laura en la caja de un Super, pensé que me había dado esquinazo. Allí una cajera se fijó en mí. Me sentí halagado que, entre tantos, se fijara precisamente en mí...
-Míra, Clara ¡qué viejo!... Hmm, habrá que dárselo al encargado... está tan deteriorado.
-Sí, fíjate, alguien escribió su nombre en este billete de 20€... "Jhony ... 20".
Porque eso es lo que soy: .......¡solo un billete de 20€! ......
Les dije que no me quedaba mucho tiempo porque uno, se da cuenta de estas cosas; cuestiones de sanidad... y lo entiendo.
Ahora dejo la historia de mi último día y, como epitafio, el nombre que alguien escribió, una vez, en rojo, para mí:
Jhony 20
Towanda (extracto para el microrelatista)
TUTTI FRUTTI
Decían que Elvis, el rey del rock, vivía en el segundo tercera. En el bloque todos lo sabíamos, aunque es cierto que nadie lo había visto nunca en persona. Elvis, apenas salía de casa. Tampoco recibía visitas, ni acudía a las reuniones de vecinos y menos aún subía al terrado a tender la ropa. Pero ninguno de nosotros dudaba que detrás de Hilario Fernández García, el nombre que figuraba en el buzón, se escondía el famoso autor de Tutti Frutti. Y todos, quién más, quién menos, habíamos soñado alguna vez con abrir el ascensor y encontrárnoslo dentro. Quizás por ello, el día que se lo llevaron metido en una bolsa de plástico fue uno de los más tristes de nuestras vidas. Desde entonces tuvimos que hacernos a la idea que Elvis, el rey del rock, había muerto para siempre.
Agustín Martínez Valderrama
viernes, 7 de enero de 2011
Tres deseos
Un año más los Reyes Magos cumplieron dos de sus deseos. Alguien que la quiera. Alguien a quien querer. Lástima que siempre olviden el tercero. Que sean la misma persona.
Puck
Puck
jueves, 6 de enero de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
Noche en la ferretería
Al bajar la persiana, comienza una intensa actividad en su interior. Los martillos saltan de la estantería y persiguen a los clavos hasta acorralarlos; los destornilladores se acoplan a los tornillos bailando a un lado y otro en un descontrolado frenesí; los serruchos acarician unos tarugos de madera y los taladros amenizan la velada con su sinfonía. Todos parecen contentos, salvo las tijeras que tras intentar limar asperezas deciden cortar por lo sano su relación con las que eran sus amigas y compañeras de vitrina, las limas. Y a la mañana siguiente, al subir la persiana, todo continúa en su sitio ordenadamente como si nada hubiera pasado. Todo menos una enamorada llave inglesa incapaz de separarse de su tuerca prometida.
DISCULPAS
Me temo, Torcuato, que yo me he pasado en mis entradas cuatro pueblos atendiendo a lo que tú defines como microrrelatos. Perdona. Si quieres los puedo borrar y comenzar de cero.
Nuevo libro de microrrelatos
Como veo que los microrrelatistas de hoy no se animan a publicar ninguna entrada nueva, aprovecho el parón para informaros, con el permiso de Torcuato, de que acabo de autoeditar con Bubok mi primer libro titulado En 99 palabras.
En él he publicado los cien primeros microrrelatos que he escrito, incluye más de treinta inéditos, todos ellos contados como siempre en 99 palabras. Ni una más, ni una menos.
Si queréis más información sobre este libro, podéis pinchar en el siguiente enlace: En 99 palabras
Mil gracias Torcuato.
Saludos.
En él he publicado los cien primeros microrrelatos que he escrito, incluye más de treinta inéditos, todos ellos contados como siempre en 99 palabras. Ni una más, ni una menos.
Si queréis más información sobre este libro, podéis pinchar en el siguiente enlace: En 99 palabras
Mil gracias Torcuato.
Saludos.
martes, 4 de enero de 2011
Caminos paralelos
Si no fueras tan esquivo, te encontrarías con mis ojos y entonces recordarías que de niños jugábamos juntos, en la placita de la estación del ferrocarril. Si sólo me miraras, revivirías el primer beso infantil y ya te quedarías tranquilo con tu mujer y tus hijos, que yo no quiero nada de ti, sólo saber que te acuerdas. . .
Si me recordaras, yo estaría también tranquila y marcharía al lado de mi esposo y de mis pequeñas con una sonrisa en los labios. Solamente, eso.
Si me recordaras, yo estaría también tranquila y marcharía al lado de mi esposo y de mis pequeñas con una sonrisa en los labios. Solamente, eso.
lunes, 3 de enero de 2011
LA TÍA CANDI
Los domingos comemos en casa de la abuela Paca. Me gustan mucho sus macarrones y aunque pongo cuidado, siempre me mancho con el tomate. Tengo tres vestidos para ocasiones especiales. El azul con cintas de colores. El verde lleno de margaritas. Y el lila con tirantes, que es el que más me gusta. Me lo regaló la tía Candi y me lo puse muchas veces, pero desde que ella se fue, mi madre no me deja sacarlo del armario. La tía Candi era muy divertida y se reía mucho. Hasta el día en que todos estuvieron muy serios en la mesa y ella lloraba. No he vuelto a verla y nadie quiere decirme dónde está. A veces, mientras ponen sobre la mesa del comedor los platos con aceitunas, patatas fritas, berberechos y mejillones en escabeche, entro en la habitación de mi tía y voy a su tocador y me paso por la cara la borla de una polvera que se dejó. Luego abro el armario, saco el vestido rojo y me lo pongo encima del mío. También meto mis pies en los zapatos de tacón, aunque me vienen grandes. Después me coloco delante del espejo y juego a ser ella. Saco la punta de la lengua, mojo mis labios y digo: ¡qué bueno está el helado! y veo a mi padre mirarme con los ojos como candelas, igual que dice mamá que se me ponen a mí cuando tengo fiebre. Luego lo dejo todo en su lugar y vuelvo al comedor y escucho, mientras comemos, hablar a todos de cosas tontas; se animan y se ponen coloradotes. El otro domingo quise que me vieran y salí de tía Candi y mi abuela se echó a llorar y mi madre también y sólo mi padre me miró con su mirada de fiebre y no lloró. Hoy no he podido entrar en la habitación de mi tía porque la puerta estaba cerrada con llave. Ha sido la comida más triste de mi vida. Y no me han gustado los macarrones.
Rutinas...

Temprano en la mañana despierta con el estruendo de los enanos cantando alborotados camino de la mina.
Ya desvelado, aunque somnoliento, dedica la siguiente hora a buscar sus zapatillas, sus gafas, su reloj… y el resto de bártulos y enseres que durante toda la noche los duendes, divertidos y traviesos, han escondido o cambiado de sitio. No le hace falta verlos,… sabe que a esas horas aún le observan. Puede sentirlo.
Después recorre las habitaciones dando palmas y espantando a voces a los espíritus que rondan susurrando en los rincones.
-Este runrún de fantasmas no me deja oír mis pensamientos….
Más tarde, blandiendo su bastón, sale a ahuyentar a la bola de unicornios que cada mañana acuden con las primeras luces y devoran sus flores, desbaratan el huerto y le cagotean todo el jardín.
-Malditos asnos con pincho, vayan ya a joder a otro sitio, cabrones! –les grita huraño.
Luego prepara el desayuno mientras, a manotazos, dispersa la nube de hadas que revolotean golosas sobre las tostadas y, ya más tranquilo, sale a disfrutar del café caliente y de su primer cigarro, siempre bien protegido bajo el techado del porche. Sabe por experiencia que no es seguro andar al descubierto cuando un pegaso vuela sobre tu cabeza.
Es en esos momentos de relativa calma cuando, resignado, maldice aquella tarde remota en que tras ver pasar el cometa pidió un deseo:
Luego prepara el desayuno mientras, a manotazos, dispersa la nube de hadas que revolotean golosas sobre las tostadas y, ya más tranquilo, sale a disfrutar del café caliente y de su primer cigarro, siempre bien protegido bajo el techado del porche. Sabe por experiencia que no es seguro andar al descubierto cuando un pegaso vuela sobre tu cabeza.
Es en esos momentos de relativa calma cuando, resignado, maldice aquella tarde remota en que tras ver pasar el cometa pidió un deseo:
-Que la magia sea en mi vida. Cada día… siempre.
Kum*
El nido
Ahora vivimos en los árboles. Hemos vivido en las dunas del desierto, en el fondo del mar, en un iglú forrado de pieles, en un barco en los mares del sur, en la ciudad de las mil torres, en las grutas de columnas doradas. Pero ahora vivimos en los árboles y es lo que más me gusta. Nos despiertan los pájaros antes de amanecer. Es algo molesto, nos hacen madrugar demasiado, pero generalmente, damos media vuelta, nos abrazamos y seguimos durmiendo. Un poco más tarde, los rayos de sol se cuelan entre las hojas y nos acarician los párpados. Nos levantamos y vemos el cielo en los huecos que dejan las hojas, y hacia abajo, los troncos y las grandes raíces. Saltamos de árbol a árbol, nos desplazamos colgados de las lianas. Vivimos en una penumbra verdosa, entreverada de rayos de sol. El bosque es grande, es difícil salir de él, es maravilloso perderse en él. Esa sensación de vivir entre el cielo y la tierra, sin pisar jamás el suelo, como flotando. Lástima que Adrián ya esté pensando en marcharnos otra vez. Dice que se aburre, de nuevo. Yo no me canso del susurro del viento en las hojas, ni del olor a tierra y hojas húmedas, ni de oír el picoteo del pájaro carpintero y su risotada de carraca. Me pregunto qué se le ocurrirá ahora. ¿Un globo entre las nubes? ¿Un palacio de cristal? Yo no necesito nada más: quiero hacer nuestro nido en estas ramas, para siempre.
domingo, 2 de enero de 2011
FAVOR
Si el zapato no se hubiera deslizado debajo de la cama -bien al medio-, Antonia no hubiese visto el envoltorio en tela negra bajo la quinta pata. Adentro, recortados cuidadosamente, torso y cabeza de su marido con la cara borracha del último aniversario. A la altura del primer botón prendido de la camisa, un agujerito de lado a lado, prolijo, con el borde pintado de rojo.
Antonia buscó a su madre y a la tía Ulda; las encontró en la cocina calentando agua para el café, riendo por lo bajo. Se sorprendieron al verle foto y trapo en la mano, pero ninguna apartó la vista, al contrario.
Entonces ella les dio las gracias y, con disimulada satisfacción, retornó al comedor, donde velaban al cónyuge muerto de un infarto.
Silencio
Ya no se escuchan las risas que hasta hace un momento se mezclaban, creando un alboroto compartido entre dos. Las palabras, tomando ejemplo, también abandonaron el dormitorio discretamente. Fuera, en las calles, la vida continúa bulliciosa, pero dentro se ha creado un vacío. El tacto los ha embaucado: desplazando a los demás sentidos, les ha hecho creer a ambos que no existe nada más allá del horizonte de sus cuerpos.
HUBO DÍAS ASÍ.
Eramos jóvenes y por lo tanto los problemas nos buscaban y nos encontraban.
Atribuyo ésto a tantas hormonas pegando saltos acrobáticos en nuestros líbidos, meramente por exceso de energía.
Ese amanecer de verano nos atrapó en la carretera rodando por rodar y vimos los globos aerostáticos anclados y ella y yo nos subimos a uno, sólo por imaginar que íbamos en vuelo, mi amigo que estaba en tierra no aguantó soltarnos del ancla pues él me tenía una fé de que yo libraba cualquier tamaño de problema, y ahora se queda viéndonos desde abajo con su carcajada que parecía ser la fuerza propulsora que nos iba elevando.
Todas las voces que le grité al ir en ascenso expresando sinónimos de la palabra idiota sólo servían para mantenerle el volumen de la risa, por algúna extraña razón yo también reía al gritarle los insultos.
El viento sopló fuerte y volamos sobre lo que aquí llaman el país del vino, precioso en temporada de cosecha. Tanta belleza fué opacada por Morgana que ahí mismo comenzó a desnudarse.
Atribuyo ésto a tantas hormonas pegando saltos acrobáticos en nuestros líbidos, meramente por exceso de energía.
Ese amanecer de verano nos atrapó en la carretera rodando por rodar y vimos los globos aerostáticos anclados y ella y yo nos subimos a uno, sólo por imaginar que íbamos en vuelo, mi amigo que estaba en tierra no aguantó soltarnos del ancla pues él me tenía una fé de que yo libraba cualquier tamaño de problema, y ahora se queda viéndonos desde abajo con su carcajada que parecía ser la fuerza propulsora que nos iba elevando.
Todas las voces que le grité al ir en ascenso expresando sinónimos de la palabra idiota sólo servían para mantenerle el volumen de la risa, por algúna extraña razón yo también reía al gritarle los insultos.
El viento sopló fuerte y volamos sobre lo que aquí llaman el país del vino, precioso en temporada de cosecha. Tanta belleza fué opacada por Morgana que ahí mismo comenzó a desnudarse.
sábado, 1 de enero de 2011
SOL DE MEDIANOCHE
-A veces me siento tan desgraciado, cuando sólo mis ojos pueden comprender tu belleza.
Eso es lo que únicamente pude articular al verla. Aquellos enormes ojos negros, mirándome sin parpadear, podía ver tras ellos el frío helador de su alma, transmutada en aquel paisaje desértico y helado; con el sol sin querer morir durante todo el día.
Hasta mi mente jugaba con ello.
En ese mundo, mi imagen reflejada pasaba de la imagen de Smila hasta un enorme oso blanco, alzado, rugiendo protegiendo a una pequeña cría.
Pero sabía que sólo tras sus labios tenia mi nombre grabado. Y en ese momento, decidí hacerme presa, si tenía que morir a manos de su boca, de un zarpazo de aquel oso. Lo haría.
Sólo quería volver a sentirla de nuevo... Y la besé con premura. Antes que mi cabeza me sacara de la ensoñación, antes que mi corazón dejara de gritar...
Rotos
Rompió con su pareja. Con una sonrisa sacó su agenda. Después de varias llamadas.... telefoneó a su ex.
Rompió con su pareja con una sonrisa. Sacó su agenda después de varias llamadas. Telefoneó a su ex.
Gran bronca. Silencio. Deshicieron nudos y botones. Silencio.
Rompió con su ex. Sacó su agenda y llamó a su pareja que, con una sonrisa, telefoneó a su ex.
bicefalepena
Rompió con su pareja con una sonrisa. Sacó su agenda después de varias llamadas. Telefoneó a su ex.
Gran bronca. Silencio. Deshicieron nudos y botones. Silencio.
Rompió con su ex. Sacó su agenda y llamó a su pareja que, con una sonrisa, telefoneó a su ex.
bicefalepena
viernes, 31 de diciembre de 2010
AIRES DE LIBERTAD
Esa mañana Andrew leía la columna de opinión donde hablaban de él. Sobre la pequeña mesa descansaba un plato de judías sin tocar y unos trozos de mandarina aplastados, llevaba tiempo sin dormir ni comer bien. En alguna parte, por encima de los tejados, tañían las campanas anunciando que el vencimiento del plazo andaba cerca. Emitió un suspiro de resignación. Había llevado a cabo su último deseo contando al mundo la verdad de cómo sucedieron los hechos y argumentando sobre los casos de Charles Munsey, Earl Washington y otros trece inocentes más. Tras la publicación en prensa de su artículo, la movilización social y mediática estaba siendo espectacular. Una hora más y ya sería tarde. En ese instante, su abogado entró en la celda exhibiendo una gran sonrisa y una hoja de papel en su mano derecha, ambos habían logrado la conmutación de su pena de muerte.
Relato presentado al concurso de Microrrelatos sobre abogados utilizando las palabras: columna, mandarina, campana, vencimiento y pena.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Cuando el roce no hace el cariño
Tras cuarenta años trabajando Marcelino consiguió jubilarse. Solterón empedernido, ya nada le ataba para hacer todo cuanto se le antojara. Por eso sus amigos no entendían por qué cada mañana viajaba a Madrid y en plena hora punta se metía en el metro sin destino alguno. Cuando le preguntaban él contestaba escuetamente que estaba descubriendo placeres que hasta ahora le eran desconocidos. Una tarde volvió con un ojo morado, días después fueron el labio y el otro ojo los que volvieron renqueantes. Fue así como todos comprendieron que los placeres que encontraba gratis su cuerpo los pagaba bien caros.
Miguel
Miguel
Acuática
Nacer un 27 de enero por parto acuático marcó a Marimar. Su unión con el agua continuó cuando tras licenciarse en Ciencias del Mar conoció a Marino, un Piscis del Canal de Isabel II, con el que se fue a vivir a Cánovas del Castillo, junto a Neptuno.
Por ello quizás a todos les sorprendió que aquel tormentoso día Marino cayera con el coche al Manzanares para no volver.
Poco después Marimar alquiló un apartamento en la costa, y en su primera noche, bajó hasta la playa, se quitó el bañador y avanzó hacia el horizonte entre las olas.
Por ello quizás a todos les sorprendió que aquel tormentoso día Marino cayera con el coche al Manzanares para no volver.
Poco después Marimar alquiló un apartamento en la costa, y en su primera noche, bajó hasta la playa, se quitó el bañador y avanzó hacia el horizonte entre las olas.
Miguel
Tic (365 días) tac
Era consciente del paso del tiempo sólo por su vecina. Exactamente un año mayor que él, siempre le había servido como referencia de lo que estaba por venir: lloró un año antes del comenzar al colegio, mantuvo el tabaco escondido un año antes de fumar el primer cigarro, el día que la vió salir vestida de blanco supo que estaba cerca la hora de quedarse soltero y mucho más tarde sería en la torpeza de los movimientos de ella donde él percibiría su propia vejez.
Llevaba una semana preocupado porque una ambulancia la llevó al hospital. Hoy, al ver pegada su esquela en la puerta del edificio, empezó a preparar su propia mortaja.
Hugo Cueto.
Llevaba una semana preocupado porque una ambulancia la llevó al hospital. Hoy, al ver pegada su esquela en la puerta del edificio, empezó a preparar su propia mortaja.
Hugo Cueto.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Psiquiátrico
Que por qué estoy aquí? Básicamente por no oír.
La noche anterior habíamos tenido una horrenda pelea, nuestra primera pelea, la última.
El cariño que nos teníamos le puso el freno a la pelea, y luego nosotros le pusimos el freno a la relación, bueno, ella decidió cortar y yo estuve de acuerdo.
No dormimos, fue una larga noche, cortamos la relación, pero también cortamos con el rencor, hablamos mucho.
En la madrugada ella se bañó; se puso su ropa preferida, la de volar me dijo (ahora lo entiendo); con calma mientras seguíamos hablando ya sin lagrimas en los ojos, hizo la maleta.
Ya estoy lista, me dijo, me dio un beso suave en los labios, me cerró los ojos con su mano derecha y soltó un casi imperceptible adiós.
No cogió la maleta, se dirigió al balcón, yo me quede con los ojos cerrados, paralizado, según lo que oía imaginaba lo que estaba pasando, pero aun así me fue imposible moverme, oí que se subía a la barandilla, y yo no me pude mover.
Sin abrir los ojos oí cuando saltó; completamente inmóvil y ciego esperé durante horas, pero nunca la oí caer.
http://relatosenlinea.blogspot.com/
La noche anterior habíamos tenido una horrenda pelea, nuestra primera pelea, la última.
El cariño que nos teníamos le puso el freno a la pelea, y luego nosotros le pusimos el freno a la relación, bueno, ella decidió cortar y yo estuve de acuerdo.
No dormimos, fue una larga noche, cortamos la relación, pero también cortamos con el rencor, hablamos mucho.
En la madrugada ella se bañó; se puso su ropa preferida, la de volar me dijo (ahora lo entiendo); con calma mientras seguíamos hablando ya sin lagrimas en los ojos, hizo la maleta.
Ya estoy lista, me dijo, me dio un beso suave en los labios, me cerró los ojos con su mano derecha y soltó un casi imperceptible adiós.
No cogió la maleta, se dirigió al balcón, yo me quede con los ojos cerrados, paralizado, según lo que oía imaginaba lo que estaba pasando, pero aun así me fue imposible moverme, oí que se subía a la barandilla, y yo no me pude mover.
Sin abrir los ojos oí cuando saltó; completamente inmóvil y ciego esperé durante horas, pero nunca la oí caer.
http://relatosenlinea.blogspot.com/
SI ELLA PUEDE,¿PORQUÉ TÚ NO?
Por fin la habían dejado en paz, apoyada en una pared cualquiera de una casa cualquiera.
Era un escoba vulgar, palo y faldas de paja, esa paja ya gastada de tanto uso.
Todos los días un par de manos la sacaban de su retiro y la manejaban a su antojo; ahora derecha, ahora izquierda, ahora restos de comida o telarañas, tanto daba y ella no podía protestar, no poseía voluntad propia.
Sólo durante la noche el tiempo era de ella y, aunque inmovilizada, podía pensar en como escapar de aquella esclavitud. Tenía que lograrlo antes de que fuera tarde y acabar en el contenedor de basura mas cercano, en medio de todo lo que ella había barrido.
Pero ella no era basura, ella era una ESCOBA. Así que comenzó a desear elevarse del suelo. Y cada vez deseaba y deseaba con más y más fuerza. cerrando los ojos e imaginándose que era ave que cruzaba el cielo, hoja del árbol que el viento elevaba, estrella fugaz que el cielo surcaba, globo de feria escapado de manos de un niño...
!Y el milagro se hizo! Sintió como sus pajas dejaban el contacto con el suelo alejándose cada vez con más velocidad, tanta que como un cohete atravesó la ventana más cercana, rompiendo el cristal en mis pedazos y desapareció en la inmensidad de la noche.
Al día siguiente, otra escoba recién estrenada, ocupaba su lugar barriendo los restos de cristales que ella había dejado, manejada por unas manos desconcertadas.
Carmela
Era un escoba vulgar, palo y faldas de paja, esa paja ya gastada de tanto uso.
Todos los días un par de manos la sacaban de su retiro y la manejaban a su antojo; ahora derecha, ahora izquierda, ahora restos de comida o telarañas, tanto daba y ella no podía protestar, no poseía voluntad propia.
Sólo durante la noche el tiempo era de ella y, aunque inmovilizada, podía pensar en como escapar de aquella esclavitud. Tenía que lograrlo antes de que fuera tarde y acabar en el contenedor de basura mas cercano, en medio de todo lo que ella había barrido.
Pero ella no era basura, ella era una ESCOBA. Así que comenzó a desear elevarse del suelo. Y cada vez deseaba y deseaba con más y más fuerza. cerrando los ojos e imaginándose que era ave que cruzaba el cielo, hoja del árbol que el viento elevaba, estrella fugaz que el cielo surcaba, globo de feria escapado de manos de un niño...
!Y el milagro se hizo! Sintió como sus pajas dejaban el contacto con el suelo alejándose cada vez con más velocidad, tanta que como un cohete atravesó la ventana más cercana, rompiendo el cristal en mis pedazos y desapareció en la inmensidad de la noche.
Al día siguiente, otra escoba recién estrenada, ocupaba su lugar barriendo los restos de cristales que ella había dejado, manejada por unas manos desconcertadas.
Carmela
La partida de ajedrez
-Jaque mate
-¡Mierda! y bueno, es tuyo.
Pedro abre la puerta y explica en tono educado.
-Tras una evaluación concienzuda de su tarea en la tierra, Dios Todopoderoso ha determinado que no podrá entrar al Paraíso. ¡Lo lamento!
Le indicó el camino y cerró la puerta metiendo tabaco en la boca, mientras se sentaba en el banquito a observar el siguiente juego entre el luminoso y el oscuro.
-Para la próxima, será una partidita de truco- retruca el Todopoderoso guiñándole un ojo al cornudo rojo, mientras le hace una seña a su acólito para que le acerque un whisky.
-¡Mierda! y bueno, es tuyo.
Pedro abre la puerta y explica en tono educado.
-Tras una evaluación concienzuda de su tarea en la tierra, Dios Todopoderoso ha determinado que no podrá entrar al Paraíso. ¡Lo lamento!
Le indicó el camino y cerró la puerta metiendo tabaco en la boca, mientras se sentaba en el banquito a observar el siguiente juego entre el luminoso y el oscuro.
-Para la próxima, será una partidita de truco- retruca el Todopoderoso guiñándole un ojo al cornudo rojo, mientras le hace una seña a su acólito para que le acerque un whisky.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Críos
Era perfecta para nosotros.
Tenía tres hernias lumbares y la columna torcida como la torre de la iglesia. Sostenía la cabeza a duras penas, danto tumbos sobre el cuello como la campana al dar las horas. Parecía hacer incluso “tolón-tolón” al caminar.
La echamos de menos.
Extrañamos esos andares rotos y esas manos retorcidas hacia dentro, como intentando agarrar sus propios hombros mediante un abrazo raro, curvo y siniestro.
Nos gustaba lanzarle fruta mientras la insultábamos.
Ciruelas, mandarinas y algún que otro melón pasado eran balas perfectas. En verano la plaza se convertía en un campo de tiro con ella como diana.
Ahora que ya no está necesitamos un sustituto y es difícil encontrar a alguien que reciba los golpes sin rechistar. En una semana tendrá lugar el vencimiento del plazo y si no aparece otro igual habrá que solucionarlo. Es obvio que si no existe estaremos obligados a fabricarlo.
Una fiesta pasada por agua.

-"¡CORREEEEER!"-gritó uno de ellos y los nueve niños de cuatro años invitados al cumpleaños empezaron a hacerlo, cada uno en una dirección diferente...todos menos Pablo que paralizado por el miedo se quedó allí, con la boca abierta observando la transformación. Mientras, en la casa, la madre tomaba un café con las demás. Ninguna se dio cuenta de que había comenzado a llover.
-"Voy al jardín a mirar qué tal se portan"- dijo una.
-"Déjalos, están con el payaso...¿no los oyes cómo gritan?...eso es que les encanta"- le comentó la anfitriona.
Cuando el del pelo rojo estirado y la cara desdibujada por el agua empezó a gruñir, el boquiabierto se desmayó.
-"Grrrrr...demonios...una hora de maquillaje y el traje a tomar por el cul...y dentro de media hora tengo otro cumpleaños...¡Niñooo!...estas tonto, no te tumbes ahí que te vas a poner perdido...¡NIÑOOOOO!".
su
EL DÍA DE NAVIDAD

Al final nos decantamos por un restaurante especializado en carnes. Ahora toda mi familia huele a fritanga. Salvo yo, que conseguí escapar.
Manuel Merenciano
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Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)
1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.
2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.
3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.
4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.
5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.
6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.
7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.
8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.
9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.
10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.
Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.

