Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 21 de febrero de 2013

Bienvenida

Con cuidado para que no se les caigan los alfileres que los sujetan, avanzo a través de los recuerdos más antiguos. Sería una auténtica desgracia que se desprendieran y se perdiesen. Algunos son especialmente valiosos. Me estoy acercando al centro. No consigo acordarme cuándo fue la última vez que estuve aquí. Ya ni siquiera sé quienes son la mayoría de estas personas. Ahora que te has mudado a mi cabeza, voy a tener que poner un poco de orden. Voy a tener que tirar algunas cosas. Para hacerte sitio. Para que estés cómoda.
 

martes, 19 de febrero de 2013

Dar la piel


Se movió. Sí. Se movió. Mirá. ¿Qué voy a hacer? dije en un hilo de voz, como si temiera despertarla del  todo. 
De eso ya hace un mes. Agotado por la fiebre, sólo me resta esperar. No falta mucho para que la serpiente tatuada en mi brazo cierre el círculo que dejará a mi cuello ciego de sangre.




                                                                                                                       ficcionario breve

Los cuentos que yo cuento

En el pueblo las cosas son como son y siempre han sido así por la gracia de Dios. Todo el que se va desaparece y de él queda una historia quién sabe si real o no. Casi nadie ha vuelto para demostrar que no lo sea y, quienes lo hicieron, prefirieron no desilusionar a los demás. Como papá. A todos les decía lo que querían oír, pero a mí me contaba la verdad de otros pueblos, ciudades incluso, yo creo que mundos.
Como en los cuentos de mi infancia, un día imaginé baldosas amarillas sobre el camino polvoriento que salía del pueblo. Al poco tiempo se convirtieron en las líneas blancas de la carretera. Las seguí  alumbradas por luces de neón, a la sombra de grandes rascacielos y entre el ruido de los coches. Perseguí sueños, viví aventuras, tropecé y me levanté mil veces antes de encontrar el camino de vuelta a este pueblo donde las cosas son como son pero no son la verdad que yo te cuento ni la que tú vivirás.

Puck

viernes, 15 de febrero de 2013

Tetracordo

Sentado al fondo de la sala movía sus manos formando una escalera de cuatro escalones de diferentes tamaños. A veces eran las dos manos las que subían al unísono, aunque normalmente se sucedían movimientos de una mano a la otra vertiginosamente, como mordiéndose, otras de forma paulatina, semejando una danza oriental. Mi curiosidad iba en aumento. Sospechaba que tenía que ver con un juego relacionado con los rayos de sol que entraban por la ventana y las sensaciones placenteras que le daba cortarlos con sus manos haciendo que se moviera el polvo como bancos de peces…

Decidí grabarlo todo en vídeo para estudiarlo con más detenimiento.

No podía dar crédito a lo que estaba viendo: Movimientos. Pausa. Movimientos. Pausa. Movimientos. Parada más larga. Hasta en catorce ocasiones a lo largo de la mañana repitió la misma estructura que mis conocimientos musicales me hicieron relacionar con una obra con tres movimientos. En un primer movimiento el protagonista era la posición de manos más baja. En torno a ese movimiento inferior iban los adornos a una velocidad impresionante. Mi corazón parecía que se escapaba del pecho en un galope cuántico. En la segunda parte llegaba la calma. Casi todo el movimiento giraba en torno a la posición superior que quise identificar con una nota más grave. Mi corazón se acompasó, se tranquilizó y como llevado por una especie de sortilegio místico encontré la paz. La última parte parecía improvisada y daba la impresión de cambiar en cada ejecución, aún así giraba alrededor de la nota superior igualmente. Descubrí que lo que le daba ese matiz de inestabilidad, era su ritmo aleatorio que curiosamente, yo entendía. 

Me remonté años atrás cuando con mi padre tiraba cantos en una balsa que formaba el río bajo el puente allá en mi pueblo. Se formaban ondas bajo los saltos que hacía la piedra como una rana. Primero iban despacio y poco a poco iban aumentando su velocidad hasta terminar en el fondo del río, dejando el agua en un continuo movimiento circular superpuesto en expansión, renovación y superposición.

Vi a mi padre, era él. Me estaba enviando un salvavidas para que yo me despertara. Por fin pude oír la música que había compuesto para mí y a la que se había dedicado en cuerpo y alma durante los últimos diez años que estuve en coma, sin más armas que mi primer xilófono de cuatro notas y colores que él, me había regalado hace años, y que ahora, tocaba sin descanso a mi lado.
 

LOS SECRETOS DEL AMOR

No pudo trabajar ni la mitad de horas que la noche anterior, pero decidió llegar a casa a la misma hora. Sin hacer ruido, como siempre, se desvistió y se acostó junto a su mujer. La abrazó. Besó la piel perfumada de sus hombros; acarició su nuca, su pelo, escaso todavía, y no le dijo nada de lo que estaba sucediendo en la fábrica. Ella se despertó al sentir el contacto de su cuerpo frío; disfrutó de las porciones de amor de cada beso, cada caricia y abrazándole, optó no ponerle al corriente de los resultados de la última analítica.

jueves, 14 de febrero de 2013

Los últimos de Howland


"Desear la inmortalidad es desear la perpetuación de un gran error." 
Arthur Schopenhauer


Regresa otra vez la muerte disfrazada de ángel y los habitantes de Howland la aguardan, sentados en la quebrada, con sus túnicas blancas y sus collares de nautilo. Los seres que moran esas tierras son enjutos, como maderas carcomidas por la existencia, barbados de tundra, los ojos glaucos y sus cuerpos erosionados por la lluvia y el viento. Esos hombres son sólo memoria, un ovillo deshilachado de recuerdos: sin poder sucumbir y  sin poder engendrar, eternos pero solos. Y en el día de San Matías, porque así está escrito, el ángel negro retorna, señala con su dedo y, tensando su arco, dispara una flecha. Y ese haz de luz marca un único elegido que fallece y vuelve a germinar muerto, pero humano, en la luz que lo fosiliza. En ese relámpago, cuando la vida y la muerte interseccionan en una espera minúscula, los seres de Howland gritan en silencio, con los ojos, con el cuerpo, y lloran odio,  sollozan sangre. Para ellos el tiempo anida vacío como un erial pedregoso y solo queda volver a esperar sedientos, en el desierto de la perennidad, que retorne el querubín de la expiración y los enhebre con su estilete.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Envidia



Jesusa barría la acera con rapidez, ahuyentando las hojas mustias del otoño. Un sonido chirriante se fue aproximando hasta ella. Del viejo automóvil, bajó una escuálida mujer joven. Amenazante, le clavó los ojos. La envidia trasuntaba su mirada.
Sara siempre soñó con ser la preferida del escritor moribundo. Cuando cayó enfermo, hubo que designar a alguien que le acompañase en su última enfermedad. Todas las opiniones familiares recayeron en Jesusa. Nadie pensó en Sara. Ese pesar por lo ajeno, ese deseo de algo que no se posee, había existido desde niñas. Nunca le perdonaría a Jesusa, que cuidara de su abuelo.  

lunes, 11 de febrero de 2013

Los premios Goya-Martínez

Como era costumbre el segundo fin de semana de febrero se entregaron los premios Goya-Martínez. Al padre le dieron, de nuevo, el de mejor director. Los gritos justos y la acción muy comedida. El abuelo se llevo el de producción; la familia tenía de todo gracias a su herencia adornada por el Alzheimer. La madre hizo esta vez triplete. Dirección de producción, vestuario y guión adaptado. Gracias a ella eran la envidia del resto de trabajos en el barrio. La hija mayor se llevó el de efectos especiales y mejor música original. Digamos que la adolescencia había derivado en un seísmo de particularidades. El perro logró el de animación, todo el rato de acá para allá ladrando. El hijo mediano se hizo con el ansiado premio de actor revelación. En su familia siempre le habían estado esperando y, por fin, destacaba en algo. Era horrible en todo menos en eso de jugar al fútbol. Sus padres pensaban que quizá con los años él podría hacer de productor cuando se jubilara el abuelo. La mujer de la limpieza también logró el suyo. El premio a mejor actriz secundaria cayó en sus manos en dura disputa con la niñera. Ésta, la última en llegar, se llevó una pequeña decepción pero fue capaz de poner esa cara de ella se lo merece más cuando se entregaron los premios. No se movió en la silla y apretó muy fuerte al bebé contra su pecho. Sabía que el año siguiente sería el suyo gracias al guión que estaba planeando. La ceremonia le fue útil para estudiar a la familia e iniciar  el trabajo de casting. Sin duda su película iba a necesitar de pequeños cambios en el reparto.



domingo, 10 de febrero de 2013

LA VOZ DE UN LIBRO.

Él era el tipo de lector ávido de aprender todas las técnicas y manuales acerca de como escribir ficción. También había repasado kilómetros de párrafos de autores  tanto famosos como obscuros en el intento de aprenderles algo.
Su hábito de lectura llegaba al vicio. En el baño siempre tenía unos cuantos tomos de novelas, cuentos filosofía y ciencias y que no. La esposa bromeaba cada vez que asistía a hacer del cuerpo; diciendo que utilizaba la literatura como laxante;pues se quedaba horas. En ocasiones parecía que se había ido a vivir al inodoro.
Y es que Gerafasio Bracamontes anhelaba escribir relatos que tuviésen un estilo único y que rompiera con todo cartabón, y así salir del metafórico corral de las reglas y preceptos vigentes, más sin perder alcanzar la pericia y la brillantez.
Un buen día cayó en sus manos un tomo titulado: " EL ICONOCLASTA DE LA GRAMÁTICA Y LA LITERATURA ". Ahí se reflejaban todas sus búsquedas e interrogantes; le sugería ser auténtico y sentarse muchas horas a escribir lo mejor que pudiése, y que no se limitara a la exageración y lo superlativo para ser original, sino que liberase sus deseos más íntimos y sus sueños como un conjuro para hacerlos realidad. A la vez le centraba en la certidumbre de que entre los millones de autores no llegaría a escribir algo nuevo, que en literatura ya estaba todo escrito.Quedaba vigente lo de : Él hombre es el estilo", al igual que en las variantes de toda personalidad humana donde físicamente se pertenece a un biotipo, guapo o feo, gordo o flaco, lo cual aunque uno lo modifique le hace caer en otro grupo de similares. Leyendo ésto se congratuló de ser bien parecido y no tener cara de pescado y se aplicó a seguir los buenos consejos del libro pero a su propia interpretación.
A pocos meses, en el café de un barrio lejano a casa donde solía pasar algunas horas escribiendo en un cuaderno, apareció la esposa hecha una leona tirándole rasguños y cachetadas. Al pedirle calma ella le señaló un párrafo del último libro que el había publicado de título"El último de los grandes románticos", donde al finalizar una erótica escena anuncia en diferente tipografía. Se convoca en éste tomo a mujeres hermosas y poseedoras de buen cuerpo a participar en vivencias como la anterior descrita. Y ahí da la dirección del susodicho café.
Gerafasio gritaba al defenderse: ----Pero es ficción,mujer, solo es ficción.---
Al rato de aplicar lo  mejor de su hábil palabería , ya la había calmado, cuando una joven bellísima se acercó y preguntó ---¿ Es usted Gerafasio?---
El pobre alcanzó a ver que ella traía también el  tomo de su autoría.

CUESTIÓN DE ZANCADAS



Al levantar la vista del libro, le vi, y mil mariposas levantaron el vuelo del estómago a mi boca. No me atreví a abrirla por miedo a que todo se llenase con sus agitados vuelos. Él me miró y de dos zancadas cruzó la distancia que nos separaba me tomó en sus brazos y me estampó un pasional beso. Las mariposas se fueron por su garganta, por fin, quietas.

Rosa M.

miércoles, 6 de febrero de 2013

La magia del fuego


El intenso calor la acosaba. Las llamas empezaban a lamer su cuerpo. Y más allá, entre el humo, aún podía ver las miradas llenas de miedo de aquellos que la habían declarado culpable de brujería, a los que atemorizaban su pelo rojo, su rebeldía y su descaro.
Eligió a una mujer que como todas era pálida, vulgar y transparente, ésa que  movía los labios como si rezase y hacía resbalar sus dedos nerviosos por un rosario desgastado.
La bruja logró que las yemas de sus dedos rozasen los amuletos que aún escondía entre la ropa, comenzó a susurrar extrañas palabras y, para cuando concluyó el conjuro, la mujer de pelo rojo era una más entre las personas del pueblo, tan vulgar y transparente como ellas aunque sus labios permaneciesen sellados y no rezasen. Tuvo  que admitir entonces que, gracias a la belleza hipnotizadora del fuego y a los gritos desgarradores de la desgraciada por la que se había cambiado, el espectáculo no defraudó a nadie.

domingo, 3 de febrero de 2013

COCTELES.

---Para ustedes los chefs preparar un coctel de camarones implica añadirle especies ,salsas y cebollas a los cuerpos inertes del marisco sacrificado en aras de la gastronomía. Pero ése coctel fué elaborado por nuestra especie basado en un sublime acto de amor.--- dijo el camarón.

viernes, 1 de febrero de 2013

Enemigos


Atraviesan una espada en su vientre, el herido se arrastra, lo miran reptar.
Uno de ellos se impacienta, alza el arma.
—Todavía no —protestan los otros—, que sufra un rato más nos debe demasiadas.
El tiro es certero y la  muerte instantánea.
Quien disparó hace bromas procaces y  ríe histéricamente. Sus carcajadas se pierden    bajo el ruido escandaloso que provocan los otros victimarios que ahora luchan entre sí, todos creen tener preeminencia para hurgar dentro del cadáver.
Muerto el hombre lobo, no es de extrañar que se maten entre ellos por una bala de plata.

jueves, 31 de enero de 2013

miércoles, 30 de enero de 2013

Retorno




La vida tiene que seguir, se decía Ulises mientras se alejaba de la isla. Entonces Sirena cantó con tal sentimiento que el antiguo guerrero regresó mansito a su peñasco. 


martes, 29 de enero de 2013

EL PUENTE DEL DESTINO


Llevaba días yendo a observar aquel viejo puente sobre el barranco. Resultaba increíble que unos cuantos tablones carcomidos condicionaran tanto. Sabía que cuando cruzase ya no habría marcha atrás. No quería hacerlo, no quería cruzarlo. Pero son los niños y no los hombres quienes gozan el privilegio de regirse por el capricho. Miró al horizonte pero una neblina cubría la marisma como el pesar su corazón, así que no pudo ver nada claro. La fina lluvia hostigaba su cara como mil alfileres. Tarde o temprano tenía que afrontar su destino. Ajustó sus ropas, se caló la capucha y respiró hondo. Enfiló el puente despacio. Los viejos tablones proferían con cada paso los quejidos que él ahogaba en lo más profundo de sí. Apretaba fuerte el puño de su espada, mitad rabia, mitad miedo. No miró atrás. Cuando el puente dejó de crujir bajo sus pies sintió un enorme vacío. Ya no había vuelta atrás, y sabía que el final no sería feliz.

Cybrghost
(La Guarida del Coyote)

lunes, 28 de enero de 2013

A buen recaudo




Concluida la fortificación de la ciudad, ordenó el conde nuestro señor que las puertas se cerraran y solo se abrieran a quienes pagaren el portazgo, y estableció gabelas sobre la sal y sisas sobre la carne, el grano y el vino, de forma que no hubo persona, animal o cosa que no devengase tributos o alcabalas al atravesarlas. Y ocurrió que, al ver que se acercaban las huestes enemigas, asesinamos a los centinelas del postigo del Carbón para dejarles el paso franco. Los enemigos clavaron en una pica la cabeza del conde, vaciaron las alhóndigas y violaron a nuestras mujeres. Después, mandaron reforzar las defensas de la ciudad, cerraron las puertas, que solo se abrirían a quienes pagaren el portazgo, y establecieron gabelas sobre la sal y sisas sobre la carne, el grano y el vino. 

Ahora cercan nuestra ciudad las tropas de los deudos del conde. En lontananza vemos la polvareda que levantan, al aproximarse, los aliados del enemigo.

Pativanesca

domingo, 27 de enero de 2013

Por ti me hice poeta


  Vierto mis palabras con cuidado
en este recipiente gris, que llevo dentro,
y las ordeno, suavizo, domino, endulzo, mezclo
antes de envolverte con ellas
por si acaso en un descuido
se conviertan en espinas

: : Porque una vez dijiste que tenía cara de niño bueno
que besaba como un diablo
que olía como una mañana de Viernes Santo
y que hablaba como un poeta
por eso , como  no quiero llevarte la contraria,
navegué entre recetas del libro de los hechizos,
en busca del remedio que eternice los momentos,
desconecto los relojes
y pago tributos al tiempo
para retener en mi rostro
los signos de un joven novio

: : Nunca pude negarte nada
siempre fuiste tú mi inspiración
y aquella noche de Agosto,
bajo la luz de las estrellas,
dejé que le pusieras nombre
a cada uno de mis lunares,
mientras yo con mis labios ardiendo
escribía caminos, llenos de poesía
. . . entre tu boca y tu ombligo

Autor/a:Vanten

La presa

Henry vivía en el quinto piso de un edificio antiguo, en el centro de la ciudad. La única ventana de su apartamento se escondía tras la sombra de un cartel de neón, pero a él no le importaba: su alma de noctívago le instaba a dormir de día. Y al llegar el ocaso —cuando aquellas rutilantes luces se encendían— el joven despertaba, como una de esas ávidas criaturas entregadas a la cerrazón. Henry salía a la calle arrastrando despacio sus suelas gastadas hasta que su silueta oscura se diluía en el camino. Entraba al pub y sus sentidos se desplegaban abanicando el denso aire, formando un claro alrededor de la mujer que todas las noches venía a buscar. Se acercaba a ella en un crujir de nudillos y, captando su heladora mirada, se dejaba caer a su lado exponiéndole su cuello desnudo, ansioso de sentir una vez más esos colmillos blancos y filosos lacerándole la piel. 


sábado, 26 de enero de 2013

¿Lo oyes?

—Se oye un rítmico puf puf de fantasmas. Paridos de sueños primerizos que ya han muerto. Ya sabes; esos sueños que se arrugan a la primera decepción del soñador. Es lo que tienen los sueños: es fácil gestarlos todo el tiempo que haga falta y más. Traerlos al mundo es otra cosa. Dejan de ser sueños que dan golpecitos en tu cabeza para convertirse en proyectos que necesitan muchos cuidados para crecer y seguir vivos. Hay que estar muy seguro de lo que se quiere. Tú; por ejemplo. Mírate. Mientras me escuchas tu sueño se desvanece y ni siquiera lo adviertes. ¿No lo oyes? Acabas de perder tu oportunidad.


(Uno de tantos, sin éxito aparente).

viernes, 25 de enero de 2013

UNA SONRISA PEGADA A MI ALMOHADA



Tus gritos violaban el silencio de nuestras negras noches, las estiraban y alargaban en agonías secas, el dolor se congelaba agazapado entre mi impotencia y tu aislamiento. O mi aislamiento y tu impotencia. Nada salía de tu boca yerma, sólo tu cuerpo enviaba una y otra vez un mensaje incomprensible con su constante balanceo.
Una noche todo cambió. Te quedaste muy quieta y la expresión boba de tu cara se mudó en una sonrisa que reavivó mi esperanza y la estranguló al momento. 
Las noches han recuperado su esencia y son sólo silencio y negrura, perdido en ellas evoco la sonrisa que dejaste posada a tu lado de la cama, ella es ahora, la luz que me ilumina.

Autora: Yolanda Nava Miguélez

martes, 22 de enero de 2013


Alquimicefa

El alquimista abrió por fin su atanor y se quedó mirando al fondo, perplejo, durante un minuto largo; desde allí, una radiante tarjeta de crédito le devolvía la mirada.

Autor: Iker Laforga.

Solterona

Otro domingo. Isabel se acicala para asistir a la misa de doce. Al salir, paseará por la calle Mayor y buscará a Juan con la mirada. En él tiene depositada la esperanza de acabar con el rancio celibato que amarga sus días interminables. 

El cielo, premonitor del infortunio, llora.

Homenaje a la película "Calle Mayor" (1956) dirigida por Juan Antonio Bardem.

lunes, 21 de enero de 2013

Dos micros de Luis Correa Vélez


Vértigo

El vértigo que Lucía sentía cada vez que se acercaba a una ventana, la  obligaba a alejarse sin barrer muy bien los rincones del piso 78. Ese día, se atrevió a acercarse un poco más a los bordes, no gracias a un ataque de valentía sino a un llamado de atención del jefe de personal. Estando a pocos centímetros del ventanal, su curiosidad la asaltó y se apoyó sobre la escoba para mirar hacia abajo. Mientras imaginaba lo horrible que se sentiría un desplome desde esa altura vio pasar frente a sus ojos una figura humana en caída libre; el asombro hizo que su cuerpo retrocediera por si solo, como queriéndose alejar de una escena que ya estaba lejos, unos metros más abajo. Su imaginación hizo estragos de la persona que había visto y su corazón falló por la impresión de lo que había imaginado. Lucía murió al mismo tiempo que el maniquí se estrelló contra el asfalto.



Embarazoso

Los doctores sabían que su cuerpo lo rechazaría; las enfermeras estaban desconcertadas pero los pacientes estaban felices desde el día que se anunció. Un embarazo era lo que el hospital necesitaba para levantar los ánimos, especialmente desde que había muerto el viejo que se sentaba junto al árbol…
Los días pasaban y cada vez era más evidente, todos los síntomas se dieron según lo esperado y para los pacientes la alegría crecía proporcionalmente con el vientre. La expectativa los mantenía a todos mansos, por lo que ciertamente no solo los enfermos lamentarían el día en que el proceso se vio interrumpido.
El aborto se dio de forma natural: el abdomen volvió a su tamaño original al igual que los pechos y la cadera, las nauseas cesaron y nunca más volvieron las ganas de vomitar.
El hospital mental lloró la muerte del bebé. El hombre solo necesitó de un corto momento de lucidez para darse cuenta de que el embarazo estaba en su mente.


autor: Luis Correa Vélez.
blog: www.lienzodelgallinazo.blogspot.com

SMS



 Al abrir el teléfono móvil leyó: Se ha producido un error de configuración; más tarde volvió a leer: Te dejaré recuerdos imborrables para que no me olvides. Yo nunca lo haré. Te necesito.” Cuando recuperó el mensaje ya era demasiado tarde.





Autora: Carmen Martínez Marín
 Cabopáhttp://aymaricarmen.blogspot.com/

domingo, 20 de enero de 2013

¿Quizás aún esté a tiempo?



No sé que hago aquí.
Angustiada miro las maletas tiradas en un rincón de la vieja casa que ya creía olvidada.
Lloran y yo las miro sentada en la cama con lágrimas en los ojos de no saber el porque estamos aquí.
El olor a rancio me quema la nariz y me traslada a tiempos en los que yo aún no había caminado.
Me levanto y el chirrido de la madera bajo mis pies me recuerda a mi madre; el crujido tras cada paso que daba de madrugada cuando el insomnio la torturaba.
Por las rendijas de aquellas viejas contras pasa la luz suave de las farolas que alumbra la calle solitaria y miro, absorta,  las hojas que el viento se lleva lejos, pero no tanto como quisiera estar yo.
Golpea en mi cabeza el tic tac del olvidado reloj de la sala, lento, más lento que de costumbre.
Estiro mi cuerpo dolorido del ayer en el lecho y cierro los ojos.
Pesa y me incrusto en colchón que se clava en mi espalda.
Dentro de mi un alarido desgarrador me pide que hulla y mis piernas vapulean en el aire, pero no son capaces de llevarme. Ya no quiero ir.
Y es que no sé que hago aquí, pero estoy. Y me hundo en el lecho, tanto, que me traga y yo dejo que lo haga.
Tras la vieja ventana alguien grita y un estallido es acompañado de cientos de cristales que salen como flechas y caen sin víctima.
Con ellos, un paquete y una nota me esperan.
Me levanto, lo cojo entres mis manos y leo:“ Pintala de colores”, dice con letras gruesas y bailarinas.
Abro la caja y unos lapiceros irisados me hacen sonreir…¿Quizás aún esté a tiempo?

Carmela

jueves, 17 de enero de 2013

Tres Micros de Alfonso Carabias.


Fobia afortunada.  
 Como tantas veces había hecho de niño volví a pulsar el botón de alarma del ascensor.
Su voz suave y conciliadora me tranquilizo primero, comunicándome después que no podía utilizar el botón de alarma salvo en casos de emergencia real.
Los siguientes días debatimos sobre si la fobia a los espacios cerrados era una emergencia real o no; meses después las conversaciones abarcaban otros temas.
Pasados tres años es mi hija la que me ayuda con mis fobias, y la que habla con su madre desde el ascensor. 



La predicción del tiempo.   
Son las doce horas, un minuto y quince segundos.
¿Que me dices? ¿no te parece la mejor voz que has oído nunca?
Bueno, yo nunca lo dudé, además, su programa fue de mal en peor desde que lo echaron para sustituirlo por aquella rubia insulsa. Ha sido una suerte volver a dar con el.
¿Le importaría darnos ahora la predicción del tiempo?
Esta bien, lo que ustedes quieran, pero, ¿me soltarán después?



Reunión de hormigas.   
El hormiguero hervía de agitación. Las obreras veían injusto que su reina les obligase a recoger más alimentos para la causa restándoles tiempo para su descanso sin aumentar su ración para hacer frente a semejante esfuerzo.
- Súbditas mías – dijo la reina en tono tranquilizador – llegan tiempos difíciles en donde tenemos que hacer esfuerzos para mantener la colonia. Creedme cuando os digo que muchas colonias están iguales o peor que nosotros; pero no desfallezcáis, que los tiempos de bonanza volverán pronto.




Autor: Alfonso Carabias.

miércoles, 16 de enero de 2013

Bucle

Llovía cuando entró a su trabajo nocturno. La calma del supermercado a esas horas y los pasillos vacíos inspiraron su baile con la fregona al ritmo de “Cantando bajo la lluvia”, hasta que un bucle lo atrapó en este eterno estribillo que tarareo incesantemente en mi cabeza. Ahora él baila en mi mente mientras va limpiando pensamientos.



jueves, 10 de enero de 2013

DESASTRES NATURALES



HURACÁN
Llegaste a mi vida descolocándo  todo. No quedó títere con cabeza. Cuando te fuiste, no tuve fuerzas y mandé venir a las excavadoras.

INUNDACIÓN
Lloré por los rincones de mi casa, esnifando con desesperación los últimos aromas de tu piel. Tanto lloré que tuve que salir de casa en barca.

TORMENTA
Subí a la azotea y esperé. Te vi venir hacia mí como el rayo atravesando el cielo, me gritaste te grité. Se nos fue de las manos y cuando nos dimos cuenta solo éramos dos amasijos de sangre sobre el suelo de la calle.

VOLCÁN
Me amas, siento tus manos recorriéndome sin dejar ni un hueco. Me tomas, y estallo en una marea incandescente que todo lo envuelve. Desaparezco, por un segundo eterno mi mente se funde con el universo.

Rosa M.

Blog: http://vanalaire.blogspot.com.es/

domingo, 6 de enero de 2013

OBSERVACIÓN.

Jamás he visto un perro que padezca de alzheimer, pero si lo viera , quizás ni cuenta me daría.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.