Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!
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martes, 25 de octubre de 2016

Pareja - Sara Lew


Pareja



Despierto soñé mi muerte. La veía llegar erguida y oscura; empuñaba 
 mis deseos de morir y me los clavaba. Afectado por ese veneno soñé con la vida. Se acercaba grácil, luminosa; me devolvía mis deseos de amor con besos. Yo, entre la agonía y el éxtasis, dudaba que pareja elegir.










Autora del texto y las ilustraciones: 
Sara Lew

miércoles, 29 de enero de 2014

En blanco y negro

Pocos pueden atestiguar sobre lo que realmente ocurrió, hace ya muchos años, en el viejo cinematógrafo del pueblo. El antiguo propietario –herido esa noche de un disparo, según dicen, al intentar apagar el proyector- es ahora tan senil que ya no recuerda ni su nombre. Del puñado de espectadores que sobrevivieron al tiroteo protegiéndose detrás de las butacas, solo Milton aún sigue vivo, pero se niega a hablar, (lo cierto es que nunca superó aquel trauma). Y por último, el que antaño fuera acomodador del cine –quien al parecer presenció toda la escena escondido detrás de las cortinas-, continúa con su ridículo alegato de que el responsable de los disparos fue el protagonista de la película. 




viernes, 29 de noviembre de 2013

Relato negro

El remordimiento lo oprimía. Decidió liberarse de ese yugo narrando en un folio su escabroso crimen. Su prosa era oronda en algunos detalles y apenas sugerente en otros, con el fin de no revelar la identidad de su víctima. Publicó su confesión en bitácoras y redes sociales, a la espera de manifestaciones de repulsa, críticas y amonestaciones; sin embargo, solo obtuvo elogios al realismo de su texto y la promesa de que llegaría a ser un excelente cuentista. Ahora perpetra actos cruentos todas las semanas, pero ya no escribe sus confesiones por arrepentimiento, sino para participar en concursos. Y ganar premios.



martes, 29 de octubre de 2013

La pérdida

Encaramado sobre una silla, el niño declama con fervor su poema. Los demás miembros de la familia –concentrados en sus quehaceres– no le prestan atención. El pequeño entonces afina la voz y comienza de nuevo. Esta vez recita más alto, con más fuerza y entonando mejor, pero nada. Su madre continúa fregando los platos con la mirada perdida en el amarillo de la esponja; su padre, arrellanado en el sillón, se abstrae detrás de las páginas del periódico y su hermana, encerrada en su habitación, se afana en escribir en su diario el dolor que todos se han negado a admitir en voz alta. 
Harto de sentirse ignorado, el niño se dirige a la terraza y allí se enfunda con una sábana blanca robada del tendedero. Resignado vuelve al salón convertido en un fantasma clásico. Piensa que así, al menos, les dará un buen susto. 


Microrrelatos ilustrados


domingo, 29 de septiembre de 2013

La conspiración

Como todas las mañanas, Clarisa alarga el brazo y tantea sobre la mesilla de noche buscando sus robustas gafas de carey, pero no las encuentra. Ella siempre tan metódica y para nada despistada, culpa de su desaparición a un robo. Se viste como puede con sus habituales ropas sobrias y llega no sin tropiezos a la óptica, que por fortuna está cerca. La atiende un muchacho muy atento que, siguiendo las instrucciones que le han dado, alecciona a la joven sobre los últimos modelos de lentillas y monturas. En el camino de regreso, Clarisa luce más que un aspecto renovado y moderno: al fin se transparenta en sus ojos la luz de una sonrisa. Al pasar por la floristería le obsequian rosas; el verdulero le ofrece una cesta de frutas exóticas, cortesía de la casa; y en la tintorería se afanan en devolverle, junto a su viejo abrigo, un sensual vestido de seda roja. Radiante y satisfecha entra a retirar las fotos que encargó para su gato y el apuesto fotógrafo —del que se sabe a voces que está enamorada— al fin la invita a salir. Clarisa ignora que han sido sus vecinos, incluido el ratero del barrio, quienes han confabulado para que su historia de amor se hiciera realidad. 




viernes, 30 de agosto de 2013

Libertad

Esa tarde, al salir de la oficina, Ramiro se encontraba más abatido y tenso que de costumbre, así que decidió volver a casa dando un paseo, callejeando despacio por el barrio viejo de la ciudad. Mientras arrastraba con desgana los pies pensaba en todas esas ilusiones aplacadas con los años, en aquellos anhelos antiguos que las rutinas se habían encargado de domesticar. Como su loca obsesión por volar como los pájaros. Por eso, cuando pasó delante del taller de tatuajes y vio unas extrañas alas tribales que parecían llamarlo desde el escaparate, no dudó en tatuárselas en la espalda, albergando el sueño de que en algún momento se desplegaran. Y así sucedió. Esa misma noche la tinta negra comenzó a emerger de la piel tirante e hinchada hasta cobrar volumen, mientras su dorso crujía y sus omóplatos se crispaban en bruscos espasmos. Debatiéndose entre el dolor y el éxtasis corrió hasta la hondonada para abrir los brazos al cielo. Entonces, en el último impulso, las alas se desprendieron del cuerpo en el que estaban atrapadas y salieron volando. 




lunes, 29 de julio de 2013

Conveniencias

Tras una oportuna llamada de advertencia, la grúa se lleva al desguace el vetusto coche estacionado durante meses en el mismo sitio. El vecino del tercero se apresura a ocupar la plaza vacía con su furgoneta. La señora del bajo se alegra de no tener que ver más esa cochambre frente a su puerta. La anciana de enfrente, aunque apenada, admite que el automóvil de su difunto esposo ya no podía seguir allí. Y el pandillero del ático, satisfecho, se regodea pensando en que el cuerpo que escondió en el maletero, será pronto un amasijo prensado entre la chatarra.



sábado, 29 de junio de 2013

Fatalidad

Las fragosas mareas envuelven su cuerpo apenas vestido de vida zarandeándolo impunemente, aprovechando su obligada indulgencia. Cuando ya parece que su destino está escrito, las olas desenfrenadas lo dejan tirado en la orilla. El náufrago entonces despierta escupiendo todas las aguas del mar, inundando así la isla, ahogándose de nuevo.







miércoles, 29 de mayo de 2013

El laberinto

Era un laberinto de muros altos y macizos, creados para que solo se pudiese mirar hacia atrás o hacia adelante. No había recovecos oscuros ni puertas encubiertas; no había mayores enigmas, ni tramas ni enredos. Era un simple deambular girando en las esquinas, eligiendo al azar los caminos que se bifurcan, recostando la espalda en las duras paredes como fría tregua. No había minotauros ni monstruos; era el afán de llegar al final del camino lo que apremiaba al viajero. Aunque, seguramente, otro peregrino podía preferir quedarse estudiando las grietas dibujadas en el muro por el paso del tiempo. O, tal vez, sencillamente mirar hacia arriba y observar que el cielo era el techo y las paredes del laberinto, los límites que nos creamos viviendo.


sábado, 4 de mayo de 2013

Rapto de soledad

El viejo, fatigado por el esfuerzo, abanica el aire con sus manos curtidas. Tras una breve pausa retoma su tarea y empapa el pincel en la pintura rosa que convertirá ese minúsculo trastero en la tierna habitación de una niña. Piensa amenizar las paredes con cenefas y cuadros infantiles; quizás también con un póster de un bello paisaje que simule una ventana. Entonces, cuanto lo tenga todo listo, saldrá a buscar una nieta.





sábado, 30 de marzo de 2013

Rebelión

No, señora, no puedo dejarla pasar. Esto es un asunto de seguridad nacional. No, aquí no se encuentra su hijo. Tampoco su nuera ni su nieto. Váyase, señora. ¿No ha visto las vallas ni los carteles? ¿No ha oído las noticias? Toda la ciudad ha desaparecido. Ha sido talada. Solo quedan los árboles, y se multiplican.



lunes, 25 de febrero de 2013

Intrusos

Los intrusos irrumpen en los sueños sin ser llamados, los extraños están ahí pero no son reconocidos. Ambos merodean en la nublada conciencia de la mañana, fisgoneando entre mis recuerdos, reemplazando imágenes caducas por sus espléndidas figuras; enunciando lo que siempre quise escuchar para acallar lo que nunca debí oír. Sus restos se ocultan en los frunces de mi improvisada cama, que yo me niego a sacudir, para no espantarlos. Doblo mis mantas, pliego los cartones y ruedo por las calles buscando basura. Todavía me pican los intrusos en la cabeza.



domingo, 27 de enero de 2013

La presa

Henry vivía en el quinto piso de un edificio antiguo, en el centro de la ciudad. La única ventana de su apartamento se escondía tras la sombra de un cartel de neón, pero a él no le importaba: su alma de noctívago le instaba a dormir de día. Y al llegar el ocaso —cuando aquellas rutilantes luces se encendían— el joven despertaba, como una de esas ávidas criaturas entregadas a la cerrazón. Henry salía a la calle arrastrando despacio sus suelas gastadas hasta que su silueta oscura se diluía en el camino. Entraba al pub y sus sentidos se desplegaban abanicando el denso aire, formando un claro alrededor de la mujer que todas las noches venía a buscar. Se acercaba a ella en un crujir de nudillos y, captando su heladora mirada, se dejaba caer a su lado exponiéndole su cuello desnudo, ansioso de sentir una vez más esos colmillos blancos y filosos lacerándole la piel. 


miércoles, 16 de enero de 2013

Bucle

Llovía cuando entró a su trabajo nocturno. La calma del supermercado a esas horas y los pasillos vacíos inspiraron su baile con la fregona al ritmo de “Cantando bajo la lluvia”, hasta que un bucle lo atrapó en este eterno estribillo que tarareo incesantemente en mi cabeza. Ahora él baila en mi mente mientras va limpiando pensamientos.



miércoles, 19 de diciembre de 2012

Semejante al amor

Él le atravesó el corazón como el río Moldava atraviesa Praga. En aquel caudal de fluidas sensaciones se sumergió hasta aparecer, a la mañana siguiente, en los confines de la ciudad. Despertó solo, enredado entre las sábanas gastadas de un vulgar hotel. Nada quedaba ya de la algarabía de la noche, tampoco de su atractivo uniforme ni de su libertina billetera. Su identidad robada seguramente volaba hacia otro puerto, enarbolando ese rostro tan parecido al suyo que tan locamente lo cautivó.

Imagen extraída de Internet.



miércoles, 21 de noviembre de 2012

Secreto

Es aquello que se guarda y carcome el alma con el tiempo, hasta que el diablo llama a tu puerta y se lo cuentas, aun sabiendo que te puede llevar hacia el abismo. Así ella le confesó su engaño y él, enfurecido de rabia, la acarreó hasta el inmenso bosque donde impunemente ocultó su rastro. 
De la mujer solo encontraron sus ropas que, con el tiempo, fueron enterradas en una tumba como refugio para llorarla. Desde entonces su alma desnuda merodea por el cementerio, roída por el secreto del paradero de su cuerpo.
Yo lo sé porque a las gárgolas los muertos nos lo cuentan todo. Como que ese hombre que viene a menudo por aquí y me mira con recelo, es el asesino. Hoy ha llegado portando su mirada oscura y una maza. Sabe que guardo su secreto.



miércoles, 17 de octubre de 2012

Absurda fatalidad

La niña cayó a las vías cuando el tren pasaba; la locomotora cesó su marcha a trompicones, golpeándose una y otra vez contra ella. Su hermano lloraba desconsolado al verla tirada allí, destrozando su juguete favorito. Enfadado, el niño decidió vengarse lanzando el juguete nuevo de su hermana por el balcón. Encaramados a la barandilla los pequeños forcejeaban entre manotazos y tirones cuando, al fin, una mano cedió. ¡No!, se oyó gritar mientras caía al vacío, impactando de lleno sobre una vecina, la frágil muñeca de porcelana. 


jueves, 13 de septiembre de 2012

Atrapada

No te asustes, te sacaré de aquí. Nos iremos juntos hasta la habitación abrazados tomados de la mano dándonos besos ansiando amor subiremos las escaleras despacio lentamente te tiraré en la cama y tú no gritarás, te portarás bien y volverás a tu escondite.




viernes, 10 de agosto de 2012

Vida evaporada

Hay restos de pasión en sus ojos, se vislumbra en sus pupilas encendidas. Sin embargo apaga ese fuego con un soplo de vida evaporada, desvanecida, enferma por no vivir intensamente. Algo se mueve aún en su interior, zigzaguea intentando ascender, pero al final se bloquea. Inmóvil temblequea su miedo, esperando otra oportunidad que no llega, soñando otro mundo sin tedio donde la felicidad no dependa de él. Se sienta a la mesa y su madre, como cada noche durante cuarenta años, le sirve la cena.


La fotografía es obra de Luis Cabrera Aizpuru: ALMA DE CORMORÁN: FOTO-RELATOS


domingo, 3 de junio de 2012

Celos de interventor

Eras sospechosa de fraude. Sin dudarlo requisé tus sueños para inventariar sus componentes. Decepcionado, me reconocí el único de tu lista. Ya no podría reprocharte el engaño. Herido en mi orgullo, falsifiqué los datos. Tuviste que admitir que yo tenía razón.




Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.