Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 12 de febrero de 2011

LA SOMBRA


Ella andaba despreocupada con al compra en la mano, no pensaba en nada, como siempre. Sólo andaba, balanceando la bolsa. Al fondo la ciudad extensa, colmada de luces que titilaban como estrellas en la noche, era casi el reflejo del cielo en un estanque tranquilo... Y de repente todo se fue apagando, las estrellas de su ciudad se apagaban como los ojos de una mosca enorme, cerrándose en una extensa oleada de oscuridad. Sintió miedo, tanto que la compra se cayó al suelo, rompiéndose el cristal y partiéndose los huevos con un sonido seco. Corrió, corrió tanto que su pecho parecía explotar, la camisa se empapaba de sudor y las zapatillas bailaban entre las piedras del camino, ni siquiera temía el resbalar y caer, sólo quería huir de la sombra que le perseguía. Por que el terror no se apoderó de ella por la oscuridad que engullía su ciudad, si no por que detrás de sí, sentía al hombre de negro. Una sombra en su camino hizo que se cayera y al volver su cuerpo para verle vio el rojo de las llamas del infierno en su mirada. Contempló la muerte en su sonrisa burlona. Y sólo pudo gritar antes de que aquella sombra la poseyera. Una sombra que muchos conocían con el nombre de Flagg.

Esencia de arco y metal

Todo el auditorio se llenó de aplausos. Se deleitó con el instante. Lo respiró. La ejecución había sido perfecta. Sus hijas agradecían los reconocimientos y las flores con su aroma. Se vio paseando cada tarde con ellas camino del conservatorio. Ensayando y llorando y riendo y vibrando. Como ahora. Tiró de las esquinas y fue recogiendo la escena, plegándola con cuidado para no perder nada. Las butacas, el publico, sus caras emocionadas. Sus sensaciones. Un doblez y otro. Uno más, hasta que cupo en su mano. Apretó el recuerdo y convertido en una pequeña gota, lo dejó caer al fondo de un minúsculo frasquito. Lo tapó con un corcho y lo colocó en la estantería, con el resto de las esencias de los grandes momentos. Donde guarda su perfume; el de ella.
bicefalepena

viernes, 11 de febrero de 2011

La fuente

“¿A dónde vas, Gilgamesh?
La vida que tú buscas nunca la encontrarás.”
Poema de Gilgamesh.

El azar, o quizás una maldición, me arrojó contra la Fuente de la Vida. De ella bebí el agua milagrosa que abría la puerta de la inmortalidad. Pasaron el tiempo y las generaciones. Hombres sucedían a hombres hasta que el Sol se apagó. La humanidad ha desaparecido sin llegar a ser más que un fogonazo en la oscuridad. No hay ya signo de vida sobre esta roca, náufraga en un océano de soledad. Tengo hambre y sed. Hace frío.

jueves, 10 de febrero de 2011

INSOMNIA




Por las paredes de mi cuarto corre un bichito azul. De vez en cuando se para, observa y desaparece tras la piedra ajada.
Mientras, en mi cabeza resuena una triste melodía, extraña, lejana…

El alba se apodera una vez más del rectángulo de mi ventana. Y la indefensa bombilla que cuelga insólita del techo se rinde a la luz tremenda. Una vez más.

“Mañana será otro día” dije anoche, sólo hace unas horas.

Ya es mañana...
Pero no es otro día.

CIRCO

Bañaba al paquidermo absorta en sus pensamientos. A fin de cuentas no se consideraba tan distinta del enorme animal. Los dos estaban, de una u otra forma, cautivos, ambos eran exhibidos impúdicamente y se encontraban fuera de su ambiente. Hacía ya algunos años que Adela tomaba avena, hojas de ortiga y algas para hormonarse. Su número, el de la mujer barbuda, era uno de los más aclamados por el público.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Banquete subterráneo

Puntuales una vez más a la cita, fueron reuniéndose dispuestos a saciar su apetito insaciable. No faltó ni uno sólo de ellos, y es que un banquete como aquel era una invitación demasiado tentadora como para querer desecharla.

Sin necesidad de protocolos, y sin tiempo que perder, cuando vieron que todo estaba a punto, se lanzaron a degustar la comida con gran deleite. No siempre podían disfrutar de delicias como las de aquel día, y aquel cuerpo fibroso, de regusto amargo, fue devorado con ansia caníbal.

Cuando ya sólo quedó la madera, arrastrándose, volvieron satisfechos a sus oscuros agujeros.

En 99 palabras

Maravillas

Music box, de Daywish, en Devianart.

Del cofre de marfil sacó una muchacha del tamaño de mi meñique. Al compás de los cascabeles que ceñían sus tobillos, cimbreaba la cintura y hacía aletear delicadamente sus brazos hasta que el mercader le ordenó  encerrarse de nuevo.  No tuve dinero para comprarla. En este frasco guardo la lágrima que derramó mientras retornaba al cautiverio.

Caridad Cristiana

El propio párroco se sorprende del porcentaje de feligreses que dejan su billetito al indigente sentado junto a la puerta de la iglesia. 
El obispo, congratulado, contempla como las limosnas rebosan el sombrero del hombre. 
El alcalde, ufano, se enorgullece de lo elegantes y limpitos que están los pedigüeños desde que él está en la alcaldía. 
Sólo el barrendero, que limpia, se acerca lo suficiente para comprobar que el mendigo ha fallecido.

Hugo Cueto

Papeles invertidos

Tras una exitosa trilogía, el protagonista decidió rebelarse frente a su creadora. Estaba hastiado de tener sólo sexo con su mujer, y poco, mientras que los villanos se hartaban de seducir capítulo tras capítulo.

El órdago fue claro: o en el próximo libro tenía mayor libertad sexual o se dejaba asesinar a las primeras de cambio.

Un año después se publicó la nueva entrega, pero inexplicablemente el protagonista se suicidaba en las primeras páginas, superado por las nuevas exigencias de la trama.

Si ya era malo lo de la fidelidad, peor era que se dudara de sus inclinaciones sexuales.

En 99 palabras

A Cinco Mil Metros, más o menos…

Todo el mundo sabe que en el océano, a cinco mil metros, no hay nada. Bueno, algo hay... dicen: Detritus y una variedad de lombrices carroñeras. Luego, ¿merece la pena bajar a estudiar semejantes parásitos?
Desde el principio fui reticente, pero a Carlos le interesaban.
— “¡Seguro! Podrán ser útiles para otros fines.” Dijo mirándome esquivo.
Además de ser un océanologo de prestigio, era el director del Proyecto y tenía a su disposición el batiscafo.
Excepto los potentes focos del artefacto la oscuridad era absoluta, y me sentía atrapado en un pozo denso y viscoso.
En un par de horas estuvimos a ras del fondo y comenzamos la búsqueda. No tardamos en descubrirlos; devoraban los restos de un cetáceo.
Utilizando las pinzas Carlos atrapó un espécimen, mediría tres metros. A continuación, manejándolas con habilidad, la ensartó en un anzuelo unido a un sedal de calibre y apagó los focos.
Ascendimos, nos situamos a unos cuatro mil quinientos y aguardamos la... ¡sacudida! Algo poderoso acababa de morder el señuelo.
Tras cerca de una hora de pugna, encendió los focos a toda potencia y lo que presencié me dejó de una pieza. Exhausta y derrotada, una mujer de cabellos rojos y articulados en forma de astas de coral, senos de leche, y ojos níveos como esferas brillantes, era arrastrada hacia las pinzas.
Carlos me miró feliz. Estaba eufórico. Prorrumpió en risotadas. Con los ojos fuera de las órbitas, vociferó.
— ¿¡Qué te parece!? Es hermosa ¿no? Y mirándome con prepotencia, añadió.
— Es una Sirena Abisal. La pondré en la pared del salón, junto a la colección de mariposas exóticas. ¡Quedará estupenda...!

267 Palabras.

Moderato_dos_josef




Amor en metálico

Julia siempre soñó con un amor de los de “para toda la vida”. Pese a lo que fue encontrando siguió buscando con ahínco sabedora de que tarde o temprano aparecería.

A los treinta conoció a David, dependiente en una joyería. Segura de que era el hombre esperado le prometió todo el amor imaginable para conseguir una relación fuerte y duradera. El aceptó encantado y le explicó que gracias a su oficio se había labrado un corazón de oro, sólo para ella, y que forjarían una relación de acero.

Al año de casarse ella se compró un detector de metales.

En 99 palabras

martes, 8 de febrero de 2011

! HIJOPUTA CASTRADO!



!! Hijo de puta castrado!!
Buscó caricias de manos que la mimasen, buscó  brazos que la rodeasen, buscó labios que la besasen.
!! Hijoputa castrado!!
Buscó con la necesidad de olvidar, de no pensar, de no recordar, de sentirse mujer.
!! Hijoputa castrado!!
Buscó un sólo momento de protección, de amparo que la soledad le aliviase, buscó esa piel con piel.
!! Hijoputa castrado!!
Encontró niños deseosos con penes erectos, viejos que la querían como tabla de salvación, hombres que la utilizaron para olvidarse de otras, hombres cobardes, penes flácidos miedosos.
Encontró hombresueños a los que jamás tocaría, hombresmujer que aún no lo aceptaban, encontró manos sudorosas, bocas  babeantes, amos, sumisos,  lascivos, pendencieros, mentirosos, arrogantes, orgullosos.
!! Hijoputa castrado!!
Y con ira huracanada echo mano de su Hijodeputa castrado y se penetró bien dentro rompiendo el silencio de su habitación con gemidollantos mientras de su boca, entre orgasmo y orgasmo seguía gritando.
!! Hijoputa castrado!!


Carmela


PD: Llegué tarde...

lunes, 7 de febrero de 2011

TERESA,TERESA

       Durante meses mantuvieron con vida artificial a su esposa, clonada hacía hoy un año. El clon ya está listo para respirar solo, necesitamos su autorización. ¿Qué está ocurriendo? Necesito pensar con claridad. Dos firmas, dos mujeres, dos vidas, dos muertes. Teresa, Teresa.
              Hace un año, no pude imaginar mi vida sin ti, la terrible llamada que me comunicaba tu accidente, el coma, la desesperación, no hubo indecisión en aquella firma. Pero hoy es difícil, día tras día hablando con tu cuerpo inerte, cuidándolo, moviéndolo, curando sus laceraciones, masajes, caricias. Un año en el que te lo he dejado todo, mi tiempo, mi amor, mis secretos, mis arrepentimientos, mis ilusiones, las andanzas de los niños, mis dificultades, mi día a día. Teresa, Teresa.
             Necesitamos su firma. Teresa, Teresa. ¿Le ocurre algo? Teresa, Teresa. ¡Rápido, está en parada! Teresa. ¿Qué, mi amor?


Prejuicios

En el momento en que lo vi tendido en el suelo con su jersey anudado
sobre los hombros y su polo rosa teñido de escarlata, con una sonrisa
de satisfacción, tomé la decisión de cerrar el caso por falta de pruebas.




Miedo

Me oriné cuando lo vi.
Él, que era tan fuerte, directo, seguro de si mismo. Con las manos dispuestas a ejercer presión cuando hacía falta. Con la sonrisa grandilocuente y mirando siempre de soslayo.
Me oriné cuando lo vi.
Abrió la puerta de la pequeña pieza en la que nos tenía a todas aprisionadas y de donde salíamos sólo para trabajar a altas horas de la noche, con la mano oprimiéndose el pecho, sangrando de manera abundante.
Corrieron todas.
Hasta su asesina.
Yo me quedé, sucia de miedo, sin saber que podría hacer sin él, y con todo un futuro incierto por delante.
De ahora en más... ¿Quién me daría de comer?

domingo, 6 de febrero de 2011

Como un cordero en la pradera

El bebé, como un cordero en la pradera, campa a sus anchas por el salón. Observa a sus padres gritándose cosas que no entiende pero que hacen retumbar sus tímpanos recién estrenados. Gatea por el parqué de un lado a otro, rozando sus bracitos y sus piernitas con las temibles esquinas que infectan el mundo en el que se mueve.
Sus padres no le han visto, de hecho piensan que sigue siendo incapaz de lanzar una mano tras otra sobre el suelo. En su gritar, en su insultar, no han asistido de forma consciente a los primeros indicios de libertad por parte de su sonrosada creación.
El bebé observa, ahora sentado sobre el pañal, como la pareja comienza a lanzarse objetos. Vuela un vaso, vuela una copa y vuela también un cuchillo.
Guiado por el tintineo y esquivando los cristales rotos el niño se arrastra hacia el metal como un imán de carne. Le cuesta hacer pinza para cogerlo del suelo ya que aún no domina la técnica a la perfección. Cuando se lo está llevando a la boca escucha como los gritos se convierten en el par de sílabas que componen su nombre.
El bebé sabe que le están buscando pero es incapaz de ofrecer algo más que una sonrisa muda como respuesta.
Ni siquiera los nuevos gritos, esos que ahora padre y madre sueltan desesperados, sirven para que el bracito se detenga en su afán por acercar el cuchillo.


Rastros.


Ya era demasiado mayor y no salía nada de casa, por lo que decidió aplicar aquél procedimiento que de joven ya había usado; paso, piedra, paso, piedra... siempre dejando rastro por la habitación, por el baño, la cocina... A él no le pasaría lo que a los demás, que se fueron y no supieron volver. Llegado el momento, haría lo que de niño hizo con su hermana en el bosque... regresaría.


EL SENTIDO DE LA BELLEZA



Al menos, para las mujeres, tiene mejor gusto. Siempre nos preocupamos por educarle el sentido de la belleza. De Platón a Schopenhauer, le inculcamos que no hay que mirar para comprender, sino para ver, que no hay que preocuparse por el hecho, sino contemplar la esencia. Pero nuestros esfuerzos resultaban baldíos. El primer animal que trajo a casa fue una boa constrictor. Luego se decantó por aquellos repugnantes escorpiones africanos. ¿Dónde vería el esplendor de la forma, la armonía, el orden? Hoy, al fin, ha empezado a demostrarnos su aprendizaje: la chica que ha enjaulado en el sótano es una rubia despampanante; verdaderamente una delicia para los sentidos.

Manuel Merenciano

sábado, 5 de febrero de 2011

La soledad blanca

La mancha blanca estaba allí, frente a ella, la veía acercándose despacio. Permaneció inmóvil, arropada en el sofá sin atreverse, casi, a respirar. Y así, toda la noche. En la habitación contigua, Manuel, ajeno a todo. Las horas pasando lentas y el miedo y la angustia apoderándose de la anciana… Agarrotada, en una posición poco deseable para su maltrecho cuerpo. Dolor, frío y miedo combinados con los ojos fijos en esa nube, que parecía vigilar cualquiera de sus movimientos.
¿Es que no iba a amanecer nunca? ¿nadie le iba a ayudar?... Manuel, Manuel…! Ni siquiera él…

El reloj parecía haberse parado. No así el miedo, y esa soledad que le aprisionaba el cuello...



Un ruido en la cerradura de la puerta le hizo salir del sopor en que había caído en los últimos minutos, o tal vez horas, derrotada y vencida por el sueño.

-Hey, vieja!… ¡vieja!.. vengo con Fidel… ¿dónde se habrá metido?... ¿dónde estás?...
-Parece que la vieja ha “espichao” ja ja ja…
-¡Aquí, en el salón! –con un hilo de voz, la anciana se hizo sentir- ¡Aquí… aquí!.
-¡Joder! ¿qué haces ahí?... y ¿este olor?..
-¡Calla, hija, calla!... no hagas ruido… ¿no la ves?
-¿Qué tendría que ver?... pero ¿qué pasa, mamá?..
-Ahí encima… la nube… me vigila desde hace días, me quiere lastimar…
-¿Esto?, ¿esta es la nube que te persigue y te amenaza?...¡Joder!, esto es polvo, solo polvo, míralo P-O-L-V-O. ¿Te tomas tus pastillas?... ¿cuántos días llevas así?... ¡vaya olor!. Abre para ventilar…
-¡Increíble!, tu madre se lo ha vuelto a hacer todo encima… ¡asco de vieja!. La deberíamos de encerrar de una vez y tirar la llave…

En la habitación contigua, Manuel seguía ajeno a todo… en su pecera.



Publicado por Towanda

Noticias extrasolares

Científicos de la NASA investigan los extraños sucesos ocurridos en uno de los exoplanetas recientemente descubiertos por el satélite espacial Kepler, concretamente en el llamado KP7-833 AZUL.
En la grabación de vídeo, realizada en el exoplaneta el sábado a las 17.35 horas (en horario extrasolar), el pequeño KP7-833 AZUL se iluminó extraordinariamente tres veces seguidas al grito de goooooooool.


AVANCES

Nunca pensé que fuera a decir esto, pero la vida cambia que es una barbaridad. Los avances se quedan anticuados por los que llaman de nueva generación. Los de nueva generación por los de última onda. El caso es que de un día para otro, lo que has comprado se queda anticuado.



Ayer mismo, dentro de la inopia donde estoy metido, han lanzado lo más moderno en teléfonos: Compartimáx GLH. Me entero. Lo compro y lo pruebo. Me pongo todo nervioso pensando lo que puedo hacer con él, así que decido dejarlo para hoy. Lo enciendo. No funciona. Lo intento de nuevo. Me da aviso que el celular es ya de otra persona. No puede ser. Voy a la tienda. Hay una cola enorme. Espero paciente. Me dice la operaria que mi teléfono ha sido abducido. Lo más chic en móviles da la posibilidad de hacerte con el celular de tu enemigo más próximo. ¡El bandido de mi perro, con eso de lanzar aparatitos para animales, se ha comprado el móvil con mi Visa oro!

Adivín Serafín

NANINONINONA...


      
       Beatriz Archua, camarera y entusiasta del celuloide, tenía dos principios inquebrantables. No liarse con vates, merced al cual mantenía a raya su impoluto y casto honor, y el uso del corsé dentro del café. Así, cuando algún rapsoda trasnochado y maloliente le miraba los pechos, ella solía despacharlo con una cita prestada de sus heroínas cinematográficas. Esta actitud firme, incompatible con las cosas del querer y señalamiento inequívoco de un resfrío de amor mal curado, pareció desvanecerse un hermoso día de primavera. Y lo que no lograron hasta entonces cientos de miradas, lo logró una simple y humilde metáfora. Tropo que, amén de arrojar al cubo de la basura miedos, principios y corsés, alentó el tocamiento de uno de sus senos. Y que Beatriz, lejos de reprobar, bendijo con un sensual "Tócala otra vez, Sam".


Agustín Martínez Valderrama

viernes, 4 de febrero de 2011

Up

La bala, en la sien, había abierto un agujero por el que escapaban los pensamientos del Señor Descarga antes de desaparecer por el desagüe. Minutos después, la chica del tercero, que estaba duchándose, se sintió poseída por un sentimiento extraño. Lo mismo le pasó al del segundo. También a la pareja del primero. No sorprende por tanto (aunque fuera una sorpresa para todos), que en la siguiente junta de vecinos se decidiera unánimemente la colocación de una silla salvaescaleras en el portal, algo en lo que tanto había insistido el anciano Señor Descarga y que tan innecesaria resultaba ahora que se había suicidado.

Budoson

Destino nominal

Ni alta ni baja. El tamaño justo para quedar siempre oculta en las fotos de grupo. Morena. Pero ni de lejos como el ideal hispano de Julio Romero de Torres. Sus ojos claros podrían considerarse atractivos si no se ocultasen tras unas gafas de gruesos cristales. No fuma, pero el café acabó con el esmalte de sus dientes. Siempre viste con vaqueros (hay quien duda de que debajo de ellos tenga dos piernas), camisa ancha y jersey de cuello vuelto en invierno.  Se llama María. A secas. Bueno, para ser justos hay que decir que, como todos, también tiene apellidos. García Pérez.
 

jueves, 3 de febrero de 2011

MELODIAS

Acariciaba las cuerdas de la guitarra como si acariciara a una mujer, y de su garganta salía un “Killing Me Softly” quebrado y roto, como si su voz tuviera 60 años. Y sólo tenía 22. A sus pies, bocabajo, el bombín negro que le regaló su abuelo, y sobre él un cartel que decía: “No quiero dinero, sólo quiero que me escuchen”.
Marialuisa

VOCACIÓN

A la pobre señora doña vaca se le nublaron los ojotes cuando su becerrito le dijo que quería ser torero cuando fuera grande.
- Querrás decir hombrero, hijito, - le dijo con dulzura, y le acarició los cuernitos.

Mal Sueño

Lalita despierta llamando a su madre en la mitad de cada noche; tiene miedo, pues el lugar en el que duerme no se escucha ni el silencio. Cuando Lalita, desde su tumba, llorando clama: Mami, mami!, el fantasma de su madre acude a leerle dulces cuentos, para que vuelva a dormirse, pensando que todo es un mal sueño.

Andri Alba

A la caza.

Subidos en jirafas, nos dirigimos a la búsqueda y caza de los pájaros gigantes. Estos animales, días atrás, arrasaron nuestro poblado. Tres lunas sin apenas descansar y por fin uno de los soldados alerta al resto. En tierra, carbonizado, está el ejemplar más grande que ninguno haya visto. Algo le atacaría mientras volaba, digo, y al caer se provocó una profunda herida. Entramos por ella y con enorme pena descubrimos, dentro del estómago de la bestia, a otros, recién devorados.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Vidas cruzadas

Dejé el personaje de mi último cuento a punto de salir de casa. No fue fácil enseñarle mi rutina y mucho menos mis manías. Proceso arduo y complicado pero ya está listo para dar el paso. Ahí fuera le espera un trabajo de más de diez horas en una oficina y de regreso, una mujer y dos hijas de cuatro y seis años, rebosantes de energía y ganas de jugar sin tregua alguna. Y lo peor ahora es que a mí me toca pelear con monstruos y villanos carentes de piedad. A mí que lo único que sé manejar es el teclado de mi ordenador.

La soñé

Salí corriendo al ver que te habías ido. No te encontré. Hoy sólo me queda la esperanza en que algún día regresarás. Ese día es mi ilusión, ese día es mi esperanza. Vuelve pronto amada mía.

De repente, de repente desperté.

-¿Quién se fue escritor?

-No se musa, jamás vi su rostro o quizá no lo recuerdo. Tenía silueta de mi futura amada.

-¿Y cómo es ella?

-Hermosa, radiante. Cómo de sueño, en un sueño la hallé, en un sueño la amé.

-Quizá los sueños inspiran un futuro, quizá los sueños son ese algo que se cumplirá…

El escritor.

Daniel J. Hernández R.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.