Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 9 de febrero de 2011

Maravillas

Music box, de Daywish, en Devianart.

Del cofre de marfil sacó una muchacha del tamaño de mi meñique. Al compás de los cascabeles que ceñían sus tobillos, cimbreaba la cintura y hacía aletear delicadamente sus brazos hasta que el mercader le ordenó  encerrarse de nuevo.  No tuve dinero para comprarla. En este frasco guardo la lágrima que derramó mientras retornaba al cautiverio.

12 comentarios:

Sibreve dijo...

Qué bueno!!!

Puck dijo...

Precioso!!!! Me ha encantado la delicadeza de todo el texto, forma y contenido.
Saludillos

Patricia dijo...

Tu frasco ha de ser igualmente bello y maravilloso, tanto como la bailarina, tanto como tu cuento.
Un abrazo

Artistalight dijo...

Qué lindo, es mágico y hermoso tu relato Elisa.

moderato_Dos_josef dijo...

Genial! Sí, realmente mágico.

Mónica Ortelli dijo...

Una joyita el microrelato. Me encantó.
Un abrazo.

R.A. dijo...

Qué delicadeza, qué preciosidad...toda una historia que cabe en una cajita.

Un abrazo Elisa

Anita Dinamita dijo...

Lo leí en la microjusta, pero no sabía que era tuyo! Enhorabuena, precioso!!!

Pedro Alonso dijo...

Tu relato me ha transportado por un momento a un mundo de circo ambulante que embelesa con su magia y misterio y esconde sus dramas y miserias. Realmente bueno.

Elisa dijo...

Gracias, Sibreve, Puck, Patricia, Artistalight, moderato_dos_Joseph, Mónica, R.A., era un texto que me planteaba dudas, me alegro mucho de que os haya gustado.

Anita, es que en Ficticia me he acostumbrado a los pseudónimos. Qué pena que no sigas en las justas, estuviste en un tris de pasar. Tuviste una idea genial, te faltó pulirla un poquito. En la próxima nos veremos.

Gracias, Pedro, me gusta mucho tu comentario, da qué pensar.

Puri dijo...

Muy bonito Elisa, echo yo también mi lágrima en ese frasco.
Besos

Carmela dijo...

Triste historia de cautiverio.
Bicos y sencillo y bueno.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.