Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 15 de febrero de 2011

67556...

Ella posa su mirada sobre mí. Yo le respondo con una sonrisa y no tardo en decirle hola para preguntarle después por su nombre. Ella me contesta y sin dudarlo, me pregunta también por el mío. A continuación, me dice que vive por aquí y que está en el último año de carrera. Yo le digo que trabajo en una multinacional y siguiendo el protocolo, le pregunto si tiene novio. Ella me contesta que no. Ha sido un flechazo, pienso mientras la miro fijamente. Enseguida, convencido, le pido su número. Pero, inoportunamente y para mi desgracia, su semáforo decide cambiar de color.



9 comentarios:

Bicefalepena dijo...

Un semáforo es un mal menor, cuando de flechazos se trata, hay que continuar, aunque solamente sea por curiosidad...

Un abrazo

Patricia dijo...

Si renuncia a seguirla no estaba tan flechado como creía.
Habrá que leer la continuación.

Un abrazo

MA dijo...

Segundas partes... ya se sabe.
Yo lo encuentro perfecto.

Pedro Alonso dijo...

Para una vez que desearíamos que el semáforo no se pusiera verde... Me dejas con las ganas... de más. Un saludo.

Sandra Montelpare dijo...

Tendrían que haber estdo en "La autopista del sur" de Cortázar... hermoso micro!!

moderato_Dos_josef dijo...

A veces hay que darse prisa en tomar los datos de un nuevo amor...
Genial.

carlos de la parra dijo...

La tragedia clásica de amor contemporáneo, quien ha perdido la oportunidad de tener el teléfono, lo ha perdido todo.

Artistalight dijo...

Malditos semáforos! :)

Millz M dijo...

Pues bien ¡A seguirla hasta el próximo semáforo! Muy bueno. Me gustó.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.