Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 15 de febrero de 2011

¿Broma?

Elenita se levantó despacito y se fue en puntillas de pie rumbo a la cocina. Nadie habría de sospechar, menos a tales horas, cuando todo está calmo, en penumbras. Ella quería probar y ganarle la apuesta a sus primas. El miedo la hizo presa cuando escuchó un ruido abajo. Se quedó quietecita en la escalera y esperó nuevamente el silencio. Llegó hasta la alacena, buscó en los estantes y tomó un frasco de dulce de leche, dio media vuelta y regresó a su cama. Prontamente tuvo que ir al baño, el revoltijo que había en su panza era terrible. Los retortijones no la dejaban dormir.
Esa mañana no se levantó. Sus primas le habían jugado una cruel broma. Tampoco lo hizo al día siguiente, ni el otro, ni el otro. Nadie observó la ausencia de un frasco de dulce de leche, que fue bien ocultado, porque la alacena estaba llena de ellos. Finalmente el médico atribuyó a un "virus" la enfermedad que mató a la arriesgada Elenita.

7 comentarios:

Patricia dijo...

La crueldad nunca es una broma, ni siquiera cuando parte de un niño. Terrible micro has escrito Millz M!

Un placer leerte
Abrazos

Artistalight dijo...

Pobrecita, Elenita y sus primas también, seguramente no querían hacerle ese terrible daño :(

Sara NY dijo...

Muy bueno, Millz. Has conseguido reflejar perfectamente la crueldad infantil, que es la mayor de las crueldades, porque ellos nunca miden las consecuencias.

Besitos

MA dijo...

¡Joder!

Pedro Alonso dijo...

Cuando somos niños, debido a que no sopesamos la gravedad de nuestros actos, podemos llegar a ser realmente crueles. Impactante relato Millz. Un saludo.

moderato_Dos_josef dijo...

Terrible. MUy bueno!

Millz M dijo...

Gracias a todos, realmente esas bromas ocurren con los niños y con los púberes o preadolescentes más. Más allá del impacto literario, creo que nos corresponde a los padres enseñar estas cosas, aunque no nos guste. Comparto con Pedro que los niños ni los jóvenes no miden (no saben)las consecuencias de sus actos y con Sara que la crueldad infantil, por lo dicho es la más cruel, valga la redundancia en este caso. Otra vez gracias a todos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.