Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 22 de enero de 2011

Jéssica 110

Nació a principios de los cincuenta, en una familia de aficionados al cante. Su abuelo, “Pajarito de Triana”,  había grabado en su tiempo un single, lo que supuso un acontecimiento en la familia.
Por esa afición y, siguiendo una superchería de la época, le cortaron por primera vez las uñas junto al chorro del grifo de agua fría. Cortar las uñas de esa manera, garantizaba tener una buena garganta. De eso se encargó su abuela, doña Lola. “Verás  -le decía a la madre primeriza-  como esta niña nos sale cantante… pero de las buenas”.
Cierto es que, desde niña, su voz fue aterciopelada e incluso se podría decir que sensual. Su madre le llevó a varios concursos de radio para niños cantantes… sin, apenas, una mención. La realidad es que no guardaba ninguna relación su melodiosa voz con su “espantoso oído”.
Y así el tiempo fue pasando sin que despuntara en el bello arte de la música, o sí, según se mire...


En la actualidad,  con más de cincuenta años,  es conocida como Jessica 110 y es la operadora que más visitas recibe, de aquellos a los que seduce con su voz, en su línea caliente.


Towanda

11 comentarios:

Javier Domingo dijo...

me gustó mucho, y más el final

marialuisa dijo...

Muy bueno el final :D

saludos

Artistalight dijo...

Me encantó :)

Patricia dijo...

Ja ja, muy buen final!

Towanda dijo...

Javier, María Luisa, Astista y Patricia, a los cuatro, gracias.

carlos de la parra dijo...

Precioso.No todas las voces hermosas son para la música.

Towanda dijo...

Muchas gracias Carlos. Efectivamente, nuestra amiga Jessica la empleaba para otros menesteres.
Un abrazo.

Torcuato dijo...

Da gusto leerte, Towanda.
Un beso.

Puri dijo...

Una buena voz. Un gran final.
Un abrazo.

su dijo...

Muy bueno, no siempre se vale para lo que pretenden otros que te dediques.

Abrazos.

Towanda dijo...

Torcuato, Puri y Su... ¡muchísimas gracias!.
El gusto ha sido mío al compartir con vosotros algo que me rondaba por la cabeza.
Abrazos para los tres.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.