Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 6 de agosto de 2010

La aljofifa


- ¡Niñaaa! ¿Dónde tienes la aljofifa?, voy a darle un “fregaíllo” a la cocina mientras tú “t´apañas”- vocea la mujer desde el otro lado de la casa.
Josefina no puede conseguir que su madre pase por casa sin limpiar algo, doblar alguna prenda o planchar todo lo que encuentra a su paso, que dicho sea de paso, suele ser bastante. Para Doña Josefa, viuda y madre desde muy joven, las faenas de la casa eran coser y cantar, era lo que había hecho siempre, con sus padres, con su marido, con sus hijos. Su Pepi, sin embargo, era un desastre, nunca conseguía “esliarse”. Terminó en un santiamén y aún tuvo tiempo, como siempre, de sacarle brillo emocionada al flamante título de su hija que tantos sacrificios les había costado, estudiando para merecerlo, fregando para costearlo. ¡Lo que tardó en convencerla de que había que enmarcarlo rococó y dorado!, hombre sino, como tenía que ser, que para fregar ya estaba ella y fregar, … friega cualquiera.

3 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Sí mamá,y si encuentras un momentito me preparas un gazpacho que se me antojó.

Carmela dijo...

Yo nunca tuve una mamá así, ni yo soy una mamá así.
¿ Me salgo del estereotipo? :)

Torcuato dijo...

Hay madres para todos los gustos.
Algunas madres y padres matan todas las ilusiones que un hijo tiene y otros las potencian.

Bonito relato Isabel.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.