Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 17 de junio de 2010

LLUVIA EN EL CRISTAL

Ayer, la lluvia me cogió por sorpresa.
El sol de otoño, cuya luz acaricia cada objeto que ilumina, evocando en mi fantasiosa mente paisajes casi oníricos, desapareció de repente tras una nube gris metálico.

Y toda la alegría con la que contaba la gasté en un bar, mientras me tomaba un café conmigo misma, dispuesta, esta vez, a no aclarar ningún punto, ni dejar nada claro. Esta vez quería, simplemente, disfrutar de un café, junto a la única persona que siempre estará a mi lado.

La lluvia dibujaba extraños caminos de agua en los cristales, unos se juntaban, otros permanecían un tiempo juntos y luego se separaban. Otros se secaban. Otros formaban grandes ríos al unirse...

No me reproché nada, ni siquiera me dispuse a sacar conclusiones, ni me sentí enfadada, ni me precipité al abismo de tu número de teléfono, ni salí corriendo en busca de un paraguas que me protegiera de las lágrimas.

Tan sólo cogí mi bolso y mi portátil, y salí al encuentro de mi propia paz. Esa que tantas veces has nombrado y que no encontré hasta ayer, cuando el sol de otoño desapareció tras tu nube gris, y recordé que es el azar el que junta dos gotas de agua, pero es su determinación quien las mantiene unidas.

ANONIMA MENTE

4 comentarios:

Eloise Kelly dijo...

Bueno .

carlos de la parra dijo...

interesante punto de vista acerca del azar.
Los actuarios ,quienes llevan regitro de cálculos de estadística indican que el azar es una circunstancia completamente aleatoria,y sin un comportamiento predecible;tal como la lotería,por ejemplo;¿No estará más bien queriendo utilizar el término: predestinado?
Ésto es recurrente como un punto de vista femenino.

Maite dijo...

Un relato con mucho lirismo y filosofía.

Un abrazo

Torcuato dijo...

Bella narración
Un beso

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.