Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 23 de junio de 2010

DINIO, EL ACUMULADOR

Comenzó recogiendo maravillas naturales por las playas de Niebla: una concha de extraño brillo, la pinza perfecta de una jaiba, formas caprichosas de algas secas… Pero un sabio le explicó un día que la belleza es algo subjetivo, por lo que Dinio empezó a incluir en su colección objetos que le parecían feos: una rama de pino a medio podrir, un trozo de hueso muy blanco, algo parecido a una cagarruta… También tapones, botellas y zapatos pues el mismo sabio le dijo que los objetos artificiales son en realidad naturales, ya que los hombres, quienes los producen, son tan naturales como las sustancias a partir de las que los producen. De modo que nuestro hombre, entre unas cosas y otras, acumuló en su cabaña tal cantidad de objetos que apenas podía moverse por ella, y tuvo que acudir de nuevo al sabio: «¿Y ahora qué hago con todo esto?» «Llévalo de vuelta a la playa». Y así fue como Dinio, el acumulador, adquirió la mayor colección imaginable: la que componen todos los objetos que moran en todas las playas del mundo.


PABLO GONZ

3 comentarios:

Torcuato dijo...

Genial Pablo. Un cuento que dice mucho en pocas palabras. Habla de la acumulación de cosas bonitas o feas, ¿que más da?, habla de la ambigua definición de natural.

Y además me has hecho dudar y buscas con el verbo podrir.

Un abrazo.

Jesus Esnaola dijo...

Supongo que al final uno lo tiene todo cuando no necesita tener nada. Estupendo relato, hermosamente escrito.

Buena iniciativa ésta de "El microrrelatista". Perdonadme que no haya venido antes pero voy un poco liado las últimas semanas. Enhorabuena y mucho éxito.

Un abrazo

Artistalight dijo...

Solo quería decirle que me encantó, que me gustaron sus palabras, soy artista artesano y me gusta crear obras con la naturaleza, y he caminado muchas veces a las orillas de la playa, buscando tesoros, lo son para mí... Por cierto tengo una cagarruta también jejeje. Precioso relato

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.