Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 17 de octubre de 2010

Mi medicina

He descubierto la mejor medicina para curar la nostalgia y las arritmias del corazón; es decir cuando el sentimiento cambia de una manera estrepitosa, ¿qué mejor que unas cuantas letras para aliviar el corazón y tranquilizar la mente?

La medicina que cura los días tristes, o al menos dopan la mente y nos hacen olvidar los motivos y enigmas de la soledad. Hoy he tomado unas cuantas dosis de letras, creo que me ha producido adicción.

Soy un adicto, lo sé. Y no buscaré ayuda. O al menos no pretendo hacerlo por el momento. Déjenme así. Me encanta leer a otros adictos. No sé si sea problema, si lo es, mi vida está llena de ellos.

He encontrado la mejor medicina para la soledad y la nostalgia, para los días nublados también, medicina que ayuda a expresar la felicidad y el buen sentimiento, medicina que aplaca la angustia y resalta el agradecimiento. Esta medicina tiene tantas bondades aunque a grandes dosis produce severa adicción.

No entiendo porque cuando vas con el doctor por alguna depresión y estás lleno de aflicciones no te receta unos buenos versos, algún poema para la soledad, unas cuantas dosis de prosas, algún cuento para olvidar o un buen libro.

¿Qué mejor medicina para aliviar el dolor, superar una decepción o simplemente para agudizar la felicidad y hacer más placentero el momento? Las letras.

El adicto escritor.


Daniel J. Hernández

6 comentarios:

carlos de la parra dijo...

De acuerdo en lo que expresas.
Igualmente considero todo ésto contiene una carga de escapismo.
Cuando llegamos ya otros se habían encargado de darle un rumbo al mundo y a la vida ,acomodado a sus intereses y conveniencias. Y el hecho de que nos lo hayan impuesto no significa que debamos acoplarnos a marchar al paso que nos marquen. Y de ahí surgen las artes. Como vía de salida a una traumática de todos los damnificados por el sistema.

Carmela dijo...

Mis humildes letras me sirven para dejar plasmados mis sentimientos, pero no son la medicina para curarlos, sino el acto que deja muestra de como me siento.
No curan, sino que son parte del paso de mi estado de animo.
Ojalá fueran el remedio a la soledad o a los dolores del alma.
Espero que sea yo el único caso.
Un biquiño Daniel.

Torcuato dijo...

Me gusta como has expresado este sentimiento.
Un abrazo Daniel y bienvenido.

HÉCTOR RIVERO dijo...

Hola, Daniel.Pues como adicto al microrrelato, me alivian o me olvidan de pensar que estoy enfermo aunque no me curen. Buen sentimiento. Sopa de letras para el paciente. Un abrazo.

Bicefalepena dijo...

Bien expresado tu sentimiento.
Formamos parte de un placebo que no cura pero nos alivia al menos.

Un abrazo.

Daniel J. Hernández dijo...

Carlos: tienes mucha razón, creo que las artes han nacido como una necesidad para liberar nuestros esclavos sentimientos.

Carmela: Comparto la idea, no curan pero alivian el momento, supongo. Es mejor plasmar nuestros ánimos en letras, ¡Vaya! Algunas veces en lugar de curar agudizan más el dolor.

Torcuato: ¡Muchas gracias!, y gracias por darme la oportunidad de compartir mis versos en este espacio. ¡Vaya responsabilidad!, no me considero escritor, soy solo un simple ingeniero que ha sido seducido por las letras.

Héctor: Ya somos dos adictos, vaya epidemia, ¿o será pandemia?

Bicefalepena: Supongo que es algún tipo de placebo como dices, pero aún así, admito, soy un adicto.

Un abrazo a cada uno de ustedes.
Me da mucho gusto compartir mis versos en este espacio.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.