Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 22 de octubre de 2010

Las cuentas del lobo.

Sobre un Cuento Tradicional Leonés. Recogido por Julio Camarena. Villalibre de Somoza.

El lobo fue a confesarse y el señor cura le dijo:
- ¡Pero hombre! ¿Cómo hace usted tanto daño?
- Comer por hambre no es pecao y Dios lo comprende.
- Ya, ya, pero de todos modos comes de más. En penitencia has de ponerte a régimen. Sólo puedes comer una libra o a lo sumo libra y media de carne.
Nada más salió de nuevo al monte cuando se encontró con una burra y su burrín. Lo cual le dio gran alegría:
- ¡UuuuuuYyyyyy! Justo, justico...
¡Una libra la burra
y media el borrico!

Manuel Ferrero

9 comentarios:

Maite dijo...

Jajajaja, muy bueno, y muy bien escrito. Felicidades!!

Anita Dinamita dijo...

Estos lobos de hoy día cuentan como quieren!
Un abrazo

Manuel dijo...

Gracias Maite, el ingenio tradicional es muy simpático.
Anita, por desgracia es verdad... Los lobos cuentan como quieren.

No Comments dijo...

jeje
Este micro, tiene gracia y moraleja.
Enhorabuena Manuel

Un saludo indio

Daniel J. Hernández dijo...

Bueno Manuel.
Que lobo tan más sigiloso.
Un abrazo.

Carmela dijo...

jajaja genial.
Un biquiño

Manuel dijo...

Saludos Indios para vos, El lobo animal Totémico y poderoso.
Daniel, sí, el lobo iba con pies de plomo y dientes de pantera.
Carmela, besines para vos.

Bicefalepena dijo...

Y luego dicen de la matemáticas como ciencia exacta, o acaso es lo que demuestran los lobos.
Buen cuento.
Un abrazo

Manuel dijo...

Bicefalepena. Gracias. Sí las matemáticas de los lobos (Banqueros u multinacionales)... Son fastidiadas.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.