Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 22 de octubre de 2010

Arrepentimiento

Después de una vida llena de riquezas y poder, notando ya los primeros quemazones, desde su lecho de muerte se lamentó de haber negociado con aquel pequeño hombre de rostro rojizo y extraña sonrisa.

11 comentarios:

HÉCTOR RIVERO dijo...

...y no era un irlandes...;) Un abrazo

Carmela dijo...

Tarde, tarde :)
Bicos Torcuato

Daniel J. Hernández dijo...

Diabólico estimado Torcuato.
Yo no quiero tratos con ese personaje. ¡Cruz, cruz!

Un abrazo.

Bicefalepena dijo...

Estos tratos ante el espejo... al final terminan en arrepentimiento.
Pero solo al final, por lo de lo inesperado...
Un abrazo

Bicefalepena dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Kum* dijo...

Eso no vale. Arrepentirse justo al final... Es como querer irse sin pagar de un lupanar.

Besos satánicos.

Artistalight dijo...

Como soy media tonta..acabo de caer en cuenta de quien es aquel pequeño hombre... Un abrazo :)

Claudia Sánchez dijo...

Muy bien Torcuato! Muy sutil. Me gustó!
Saludos!

Maite dijo...

Buen micro en el que dejas una pequeña rendija donde el lector observa la escena. Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Muy bien establecido que todos los que logran poderes y riquezas por medios malignos no lograron disfrutarlos plenamente en vida.
El auténtico triunfo en la mente es la paz y el equilibrio de lo que uno es internamente y no del medio ambiente de apariencias que a muchos engaña hasta llevarlos a venderse al mal, aunque el diablo como tal no exista, lo simboliza.
Ojalá muchos perciban ésta lección y den los pasos correctos.
Un abrazo.

Torcuato dijo...

Gracias amigos.
Un abrazo

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.