Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 8 de octubre de 2010

La bolsa de besos

Con los brazos en alto, fueron saliendo uno a uno de las trincheras. Pensaban que nunca llegaría el día.
Alguien tarareaba algo parecido a una copla infantil que me cantaba mi padre, después de leer mil cuentos que iba inventando sobre la marcha. Cuando acababa, siempre me daba un beso, otro para la vaca Valentina y otro para la bolsa donde los guardaba "para los momentos tristes". Salía de la habitación con cuidado, para no pisar los muñecos, ni los besos que había caídos por el suelo, por lo de las cosquillas...-"La lluvia, pues llovía, que es lo que hace cuando no sabe que hacer con tanta agua" Y se partía de risa golpeándose con sus manazas los muslos...
A mi padre le encantaba jugar con las palabras.
Y a la guerra, terminarse.



7 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

Vaya, no he leído el tuyo hasta que no envié el mío ¡hoy va de besos el día!
Qué imagen más bonita has descrito.
Pues eso... besos

Claudia Sánchez dijo...

Bueno, buen síntoma, hoy viene de ternura el día.
Es muy buena la imagen de la bolsa de besos. Y esa mezcla de realidad infantil y fantasía, buena fórmula también.
Saludos!

Torcuato dijo...

Bello y triste.
Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Hermoso ejemplo de jugar con las palabras.

HÉCTOR RIVERO dijo...

Toca hondo. Un abrazo, Bicefelapena

Patricia dijo...

No hago caso de la sugerencia y jamás puntúo un cuento, haré una excepción para cliquear en el 10 que me muero de ganas de ponerte

Artistalight dijo...

Hermoso...muy tierno me encantó :)

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.