Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 15 de noviembre de 2010

El curso de Anamari

Frases que cambiaron el curso de la historia.

Salzburgo, 1760...

-Leopoldo, tendrás que hacerte cargo de los niños, que me ha salido un curso de inglés. Mari que ensaye y a Amadeo le das un papel para que haga garabatos y se entretenga.

El padre se llevó a los niños al trabajo y volvieron tarareando dulces melodías. Y el pequeño con un buen piano...

bicefalepena

Mi príncipe de dos piernas.



Todas las mañanas te dejo mensajes en la arena, pero no sé que pasa que nunca te das cuenta...


"Octava internación"

Muy delgadita, parece púbera, y sin embargo, es mayor de edad. La madre la visita los miércoles, le lleva galletas de sémola y desodorante, ropa y la TV Guía, y cincuenta centavos de austral para que se compre una gaseosa en el bar de la clínica. Deambula por los corredores, va al parque, juega en la única hamaca y en verano, cuando hay agua limpia en la pileta y sol, se pone la malla y se sumerge. Esta es su octava internación. Conversadora, en un estilo a borbotones; simpática y con una voz que si gritara, fácilmente llegaría al chillido. Si se la mira con persistencia, simula vergüenza: agacha y gira la cabeza, revolea los ojos, masculla y cuando uno sigue de largo, se recobra, contesta, inquiere sobre algún profesional que la haya atendido en otra época (“¿Hace mucho que no la ve a la licenciada María Eugenia?”) o sobre el signo astrológico de una mucama de la tarde, o induce a evocar cómo era la institución antes de las recientes modificaciones edilicias. A veces, correteando se aproxima y descerraja: “¿Me da plata?” Se esfuma su ingenio cuando ceden las aristas deliroides y el cliché; se agazapa y desconoce pretéritas familiaridades.

Todavía no está por irse de alta. En la última salida hirió a su hermanito. Con un sacacorchos lo atacó delante del padre, quien a su vez la golpeó con los puños. Ella no menciona el episodio, desestima los moretones e insiste en interrogarme sobre asuntos fuera de lugar.

Rolando Revagliatti

http://rolandorevagliatti.blogspot.com


"Solo"

Desde que me quedé solo decreció mi optimismo. (Riego malvones a la madrugada. Volveré al lecho. Hasta que aburrido me dejaré caer, y lograré así reaccionar, sobreponerme y encarar el día, si no laborable para mí, que eso nunca, al menos...) Los que ya no están, con cariño y con resignación, me instaban a la diurna vigilia.

¿Han contemplado a pájaros muriendo?... Yo los he contemplado. Corbatitas, jilgueros, chingolos..., despidiéndose a través de sonidos broncos y aislados, o de un piar chillón y sostenido.

Ya no me afeito ni me peino, no recito églogas en el salón principal ni ensayo formas de saludo frente al gran espejo del vestíbulo. No hay artilugio ni práctica conspicua que pudiera adquirir o conservar. Duermo ahora con los pies envueltos en una bufanda y bebo el té amargo, sin limón ni coñac. Claro está, no espero ser visitado ni socorrido, aun en circunstancias extremas. Desde que me quedé solo, soy, a simple vista, un hombre infeliz.

Rolando Revagliatti

www.youtube.com/user/rolandorevagliatti

__________________________________

"Nimbo"

Era enorme y bueno. Trabajaba y residía en un taller mecánico. Entre sus pertenencias figuraban un colchoncito con cotín engrasado como él y unas frazadas asquerosas. Dos gatos dormían a su lado. Cocinaba huevos y sopa y se calentaba mate cocido con una garrafa. A los chicos del barrio les producía curiosidad. Un día, ese hombre que se trasladaba bamboleándose, que sonreía y silbaba, que apretaba con los dientes un toscano, ese hombre de paz, muerto, apareció nimbado, semi-empotrado en un pilar, inapacible, limpio, con alígero nimbo de barniz selenita.



Rolando Revagliatti
http://rolandorevagliatti.blogspot.com

______________________________

"Grupo"

Somos ocho. Estoy desde hace tres años. Y tenemos una sesión individual con alguno de los dos terapeutas. Ella es médica y él es psicólogo. Nos reunimos en el consultorio de Elsa los miércoles a las diecinueve. Tanto Elsa como Fernando son mesurados. Elsa, a veces, efectúa interpretaciones humorísticas, brillantes, pero sin perder la seriedad. Fernando interviene menos y, por lo general, hace el cierre.
Cuando empecé, mi fragilidad emocional me destrozaba. Por cualquier boludez me ponía colérico o destemplado. En mi casa no me aguantaban. Cuando mi hermana me encaró blandiendo la tarjeta de Fernando, no opuse resistencia. Mi hermana temía mi reacción. Me tomé cuatro días para darme impulso y llamé al número de Fernando y concerté una entrevista. Venía él como con mucho recorrido con adolescentes. Y con adolescentes jodidos: drogadictos, chorros... No como yo.
Rendía poco en el industrial, repetí segundo año. Nunca había agarrado a una chica del brazo, siquiera. Me mandé una...: me hice operar innecesariamente del dedo de un pie. Yo sostenía que ese dedo estaba “flojito”, “debilitado”, sin la consistencia de los otros. Así que los hijos de puta del sanatorio me rebanaron.
Al principio de tratarme, quería superar mi timidez. Y me masturbaba sin convicción. Ahora, en cambio, salgo con una mina que si bien no me recopa, me conforma, me... Procuro largarme más en la cama. Con la primera que cogí estuve rígido. Siempre. Todas las veces. Y con la actual, no soy un fenómeno. Para despabilarme, aporta Nico, el mayor del grupo; tiene cinco hijos. Es respetado por su franqueza y su tacto. Opina que lo que sea puede ser dicho. Es librero de volúmenes usados y de ocasión.
Clarisa es una chica triste. Bueno, no tan chica. Y sin embargo, sí. Y el pescado sin vender. Sin pareja, es un garrote, no hace valer sus atractivos. Es eficiente en lo suyo: computación científica. Mantiene al padre, postrado, atendido por una empleada. Está con que su madre murió por su culpa, en un accidente tremendo en la ruta interbalnearia. Ella estaba en la primaria cuando sucedió. Volvían de vacaciones.
La contrafigura es Amalia. Amalia Noemí. Es un tiro al aire, estuvo internada en un neuro-psiquiátrico de Venezuela. Convivió con varios tipos desde que se fugó de su casa. Y se las rebuscó. Con uno, yiró por la India. Con otro, incursionó en artesanías en Bruselas. Con amigas, recorrió miles de kilómetros en jeep. Cómo me gustaría que me diera bola. Aunque si me diera bola habría que declararlo, y no podríamos seguir juntos en el mismo grupo.
Que fue lo que pasó con Marta y Adolfo. En abril estaban los dos. Pero empezaron a verse por separado, ocultándolo, hasta que cuando resolvieron comunicarlo hacía ya semanas que se encamaban. Produjo revuelo en los demás; en Clarisa, indignación. En Josecito, otro compañero, un pobre de espíritu, gracia. Yo me sentía atontado. También me calentaba Marta. Y hubiera calzado conmigo más que con Adolfo. Por edad y temperamento. Adolfo le lleva quince años y Marta me lleva dos. Quedó Adolfo con nosotros. Es uno de esos “obse” parsimoniosos que no sé qué pudo haberle visto Marta. Adolfo es traductor de alemán y da clases de gramática castellana a ejecutivos de una red de bancos.
Tenemos un homosexual proletario en el grupo: Facundo. Vende cosas. Sobre todo en los trenes del Sarmiento. A Adolfo le regaló bolígrafos, a Josesito una guía de calles, a Mariana una tijera de podar, y a mí me arregló con una perchita. Es bastante ocurrente, aunque por ahí se zarpa. ¡El sí que se esfuerza por costearse la terapia!
Mariana fue la última en incorporarse al plantel. A ella la paso cuando no se pone en estrella. Y ahora que me oigo me viene un bajón, pero un bajón, como si me licuara, como si los estuviera traicionando.



Rolando Revagliatti
www.revagliatti.net

____________________________________________________________________________

domingo, 14 de noviembre de 2010

Amor en la lavandería



Ayer fui a la lavandería. Llené una lavadora con mi ropa de toda la semana. Eché el jabón en el cajoncillo, y ya iba a ponerla en marcha, cuando me percaté de que en la lavadora de al lado un tipo vestido de azulón se estaba quitando los calzoncillos rojos.

¡Era Superman!


Superman cogió sus calzoncillos y los metió en su lavadora.


- ¿No va a lavar nada más? – le pregunté.


Superman se puso colorado, al fin y al cabo, estaba delante de una chica sin sus calzoncillos y susurró:


- No.


- Si quiere, puede meterlos con mi colada. No merece la pena poner una lavadora solo con eso, ¿no le parece?


Él asintió con la cabeza, su rostro estaba más rojo que sus calzoncillos.


- Tenga, póngase esto, le dije pasándole el periódico y Superman se cubrió sus partes nobles con él.


- Gracias – musitó.


Cogí sus calzoncillos y los metí en mi lavadora.


Me quedé embobada viendo cómo sus calzoncillos rojos daban vueltas en la lavadora revolcándose con mis bragas de lunares... Un revolcón y otro y otro más. Miré a Superman sentado con el periódico sobre las piernas, miré otra vez a la lavadora, con envidia, y suspiré.



La habitación sin muebles.


-"SSSSShhhh...¿podeis callaros ya?. Quiero dormir y hablando todos a la vez no puedo"- dijo el huésped de la habitación blanca acolchada.

Shit

Galantz

MALDITO DÍA, MALDITO... 2ª PARTE



Y miró para el suelo, pensando en lo que había pasado.
Claro!, había jugado con la alfombra de la habitación y él no la había visto toda arrugadita a sus pies, !estos hombres no se fijan en nada!.
Y le dio pena, si, mucha pena, pero sus tripas sonaban como locas; ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que ese tacaño el había dado de comer...
Así que se dispuso ha hacerse su propia comida. Preparó la barbacoa y fue cortando pedacitos de aquella carne jugosa...hum...que jugosa.
Nadie podía decir que no se sabía defender sola en la vida, no. Ni siquiera el pelma que se estaba zampando..pelma si, pero que bueno estaba...rico, rico.
Y mientras comía pensaba en todos los consejos que su mamá le había dado aquel día que la dejo bajo un coche delante de la casa del más tonto del barrio. !lista su madre!


Carmela

sábado, 13 de noviembre de 2010

Más bello que el silencio.












     No había cumplido aún los cinco años cuando  escuchó por primera vez la expresión “ha pasado un ángel” y ante el desconcierto de padres, médicos y psicólogos decidió guardar un obstinado silencio empeñado en no perderse la ocasión de ver, en el espacio de un sigilo inesperado, un ángel pasando.

     Con el tiempo fue perfeccionando su mutismo y su atención. Se le iban las horas esperando una pausa en las conversaciones y atisbando el aire entornaba los ojos, conteniendo el aliento, persuadido de poder percibir en lo más sutil la brisa generada por las alas de un espíritu al pasar.

     Más tarde se casó con una muda y aprendió los rudimentos del lenguaje de los signos, pero pronto lo abandonó también. “Para ser un idioma de mudos, es muy escandaloso” le dijo gesticulando a su mujer, convencido de que semejantes aspavientos espantarían a la fuerza a cualquier ser alado que anduviera cerca.

     Sólo años después, el día en que nació su hija, rompió por fin su silencio añejo. Miró con una ternura mojada de lágrimas a aquel ser pequeñito, tan solitario en la inmensidad de sus brazos, y con la voz desafinada por la falta de costumbre y rota por la emoción le dijo:

-Sabía que vendrías…

Kum*...

viernes, 12 de noviembre de 2010

"Pacto"

Alguien-Que-Mereciera-Llamarse-Lulú conoció, sin procurarlo, a La-Muerte-Que-Te-Alcanza, en un crepúsculo del mil setecientos. Importa consignar que, esencialmente, a la primera le disgustó la segunda, mientras que la segunda simpatizó con la primera. Por completo de acuerdo, se arrancaron los ojos.




Rolando Revagliatti
www.youtube.com/user/rolandorevagliatti

________________________________

"Pares"

El despertador suena a las cinco y media. Es de noche. No debo pensarlo dos veces, y no lo pienso. Enciendo la luz del velador. Me incorporo (si puede decirse que ese paquete abotagado y que ofrece sólo una contundencia marmota y atravesada, lo que hace es incorporarse), me desplazo hacia el aparato de radio (debajo del lavatorio, sobre un banquito que hubiera podido construir el tío Pacho, o bien, mi padre), manoteo la perilla que me sitúa en la raspante descarga eléctrica que da paso a la voz del locutor de mis matinatas laborales, me quito el saco del piyama casi sin respetar los tres botones ensartados en sendos ojales (no exactamente los simétricos), y lo cuelgo en la perchita colorada que hará nueve días pegué con Poxipol a una altura cómoda para el Increíble Hulk. Enciendo la luz con la mano izquierda mientras con la derecha abro la canilla que indica FR A. Surge el chorro con mayores ínfulas que si abriera la CAL ENTE, y similar temperatura a esa hora del alba, puesto que la caldera del edificio todavía reposa. Echo despabilante agua sobre párpados, mejillas e inevitables adyacencias, y me complazco con los buches. Cierro la canilla, malseco la superficie salpicante con la toalla que me regalaron, en estas navidades, los únicos que me saludaran por las fiestas, y en el espejo del botiquín escruto las marcas de dobleces de funda que surcan mi frente. Cuelgo la toalla, descuelgo el saco del piyama con el que retorno hacia la cama donde una mujer duerme su intenso despatarro, sobre cama y mujer arrojo la prenda, apago la luz del velador, regreso al baño.

Radio Municipal de fondo y bajito, ya higienizado y con mucho talco berreta en el área afeitada, lavo mi ropita con el jabón de tocador y la tiendo en la estropeada cuerda de nailon que cruza la bañera. Preparo mi desayuno y lo tomo. Lavo, seco y guardo los utensilios. Me visto, y depositando besos en quien no cesa de dormir y soñar conmigo o con su marido, de viaje, yéndome apago las luces y la radio y cierro la puerta de mi departamento. Son las siete.

Mientras bajo los modestos tres pisos por el ascensor y traspongo la puerta de calle, trazo mi plan. Pocos metros por Arenales, llego a Ayacucho. Por esa, una cuadra hasta Juncal. Por Juncal otra, hasta Junín. Por Junín todas las demás, hasta avenida Las Heras, cruzando. Subir al ciento diez (a una cuadra de los paredones de la Recoleta) preferentemente no después de las siete y quince. En Kerszberg S.A.C.I. no debo firmar la planilla de asistencia después de las ocho. Ayer recorrí Arenales hasta Junín y por Junín seguí hasta la parada. El viernes por Ayacucho fui hasta Las Heras y, por esa avenida, hasta Junín. El jueves por Ayacucho llegué a Pacheco de Melo, una por esa y otra por Junín. El miércoles por Ayacucho hasta Peña; por esa, una, y dos por Junín. El otro martes fue como hoy, doblé en Juncal, pero no caminé por las veredas pares.



Rolando Revagliatti
http://rolandorevagliatti.blogspot.com

______________________________________________

"En la mira"

Linda mina, lindo tipo de hombre, se sienten cómodos en sus cuerpos flacos, debajo de sus abundantes cabelleras, encima de sus principescos pies.

Señor gordo, calvo, con juanetes, desencantado y empuñando una Magnum 44. Apunta (no sin fastidio).



___Rolando Revagliatti

http://www.revagliatti.net
______________________________________________________________

Hasta luego

Cuando ella murió el mundo de él parecía desmoronarse. Aprisionado por el dolor su mente no comprendía la repentina partida. Desaliento.

Con el corazón destrozado frente al ataúd la miró, se despidió. No fue un adiós sino un hasta luego. Segundos antes de sepultarla puso bajo la mano de ella una carta.

La carta, la carta estaba vacía. En ella prometía algún día alcanzarla y así juntos escribir sobre aquel papel los versos más hermosos de la futura eternidad.

Espera, aquel hombre sólo espera el día del tan anhelado reencuentro, día en que comenzará a escribir la más bella e inimaginable de las historias.


Daniel J. Hernández R.

MALDITO DÍA, MALDITO... 1ª PARTE

Había amanecido feo; llovía y hacía frío y con esa humedad que entra dentro de ti hasta que llega a los huesos.
Caminaba por la calle deseando llegar pronto a su casa, donde una calefacción le esperaba, la tele y algo caliente que tomar.
Mientras metía la llave en la puerta, escuchó un pequeño quejido y miró hacia el lugar de donde había salido.
Y allí la vio, debajo de un coche, mojada y con una cara de miedo que le enterneció.
Pensó olvidarse, pues no le hacía nada de gracia tener un animal en casa, pero cuando iba a meterse dentro, otro quejido le hizo volver la cara y ahí fue cuando se dirigió a ella y cogiéndola se la llevo consigo.
Notaba como temblaba entre sus manos, y su cuerpo lleno de barro estaba frío.
La metió debajo del grifo con agua caliente y la lavó suavemente, mientras ella arañaba sus manos queriendo escapar de tan gran peligro.
La envolvió en una toalla y con el secador, calentó su piel suave. Su pelo se iba volviendo sedoso y su aspecto cambió por completo.
Cuando terminó, la gatita que había encontrado hacia un rato, parecía otra completamente diferente. Daba gusto mirar para ella, y se imaginó a él mismo después de una ducha...¿le pasaría lo mismo?. Sonrió pensando en las tonterías que se le ocurrían, mientras dejándola en el suelo, fue a la nevera, saco la leche y poniendo una poco de esta en un cenicero, se la dejó al lado.
Esta fue directamente a ella y con ansia se la tomó toda. !Vaya apetito!, pensaba mientras la miraba con cara de pena.
Estaba agotado. Ese día había sido muy duro en el trabajo.
Llegó a casa y hasta le costaba abrir la puerta.
Cuando entró, un ácido olor le quemó la nariz y puso cara de desagrado. Se dirigió a la cocina y allí vio la caja de arena, que había dejado limpia antes de irse a trabajar, toda esparcida por el suelo, con pequeños regalos solidos y húmedos, sembrados por todas partes.
Con cara de asco se fue a la sala en busca de la culpable, y al llegar allí su cara dejo la mueca anterior por otra de estupefacción y rabia: el sofá, su sofá de piel, tenía uno de los cojines todo lleno de arañazos. Estaba destrozado por completo.
Y pensó en aquel maldito día en que había sentido pena por un pequeño animal desvalido y sólo a él se le había ocurrido traérselo para casa, solo a él.
Y lo pensó, mientras recogía la revista rota y mordida del suelo, los restos de aquella figura que tan cara le había valido, su PDA en el medio de la alfombra(menos mal), y no quiso mirar, hacia la cortina, no, aquella cortina que tanto le había constado escoger para que hiciese juego con la decoración. No quiso mirar los enganches que tenía de abajo arriba, gracias a las excursiones de escalada, que su querida gata hacía de vez en cuando.
Y pensó en aquella noticia que habían puesta en la tele, si. Esa noticia que hacía tiempo le había impresionado tanto, pero que ahora no dejaba de rondarle por la mente cada vez que llegaba a casa y encontraba un escenario parecido, como el que hoy se había encontrado.
Pensó que habían llamado loca a aquella china que había cogido su gato y metiéndolo en el microhondas, le dio al reloj de tiempo 30 minutos.
Y una sonrisa asomó a su rostro.
!Que calentito se estaba en aquella cama! y ronroneaba con gusto cada vez que metía sus uñas en la colcha y tiraba hacia arriba!Que gustito le daba!.
Volvió la cabeza y le vio en la puerta de la habiación. Y se asustó si, se asustó cuando vio que se dirijía hacia ella con aquella expresión tan rara en los ojos...


Carmela

jueves, 11 de noviembre de 2010

Del mar

No fue algo fortuito. Aún así, se sintieron sorprendidos cuando sucedió.
Pero él volvió. Los barcos saben de tantos regresos...
Han pasado los años y sus canas siguen enganchadas de sus ojos y de su luz.
Y es que de tanto mirar al cielo, el mar se enamoró de una estrella.
Su reflejo tiene la culpa de que todavía haya momentos en los que el marinero, cegado por la añoranza, solamente perciba sombras.

bicefalepena

VISITA PAPAL.

Las fuerzas antiterroristas involucraron a todos los expertos en rastrear una amenaza que existía para asesinar al papa durante su visita. Una vez localizados se arrestó a los implicados y salió a la luz  que el plan era dejar caer un helicóptero  piloteado por un comando suicida sobre el papamóvil o directo sobre el pontífice si se ponía en mira . La operación se llamaba "Puré de papa".

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El ladrón


Oímos un gran estruendo en la cocina. Platos que caían al suelo.
Acudimos corriendo. Las cabezas rodaban bajo la mesa, con sus ojos saltones y esos dientes de sierra que intentaban componer la última sonrisa; de los cuerpos no quedaban más que las espinas. El ladrón nos miró con sus ojos verdes, saltó desde la mesa hacia nosotros y escapó entre mis piernas.
¡Maldito gato! ¡Nos ha dejado sin sardinas!

Quisiera ser ...como tú.


Desde que tenía memoria había vivido en las calles, no conocía más que la pobreza. Miles de pequeños trabajos le dejaban apenas sobrevivir, pero aquélla noche...no había conseguido nada para comer, hacía más frío que de costumbre, una fina llovizna lo cubría todo de humedad. No se sentía muy bien y buscó un rincón oscuro para descansar, es que ya no podía más.
La debilidad y la fiebre lo hacían delirar, y musitaba sin cesar:
"Caridad...compasión?? todo es una farsa!! odio a la humanidad"
Al escucharlo decidí acercarme, y con voz suave le dije:
"A toda la Humanidad?"
"Si, a toda " Dijo con tristeza.
"Entonces no tenemos problema, porque yo...no soy humano"
Me miró con sus ojos febriles y sonrió incrédulo. Entonces hice intencionalmente un gesto teatral y desplegué mis preciosas alas blancas.
"Eres un ángel...un ángel de verdad?"
Dejé que la luz de la luna me iluminara, para que pudiera verme bien y antes de poder hablarle, me preguntó:
"Los ángeles cumplen deseos? Digo como las hadas y esas cosas de los cuentos de niños"
"Depende de lo que desees, qué desearías tú?
"Quisiera...sólo quisiera, ser un ángel como tú "
Me conmovió la inocencia de su voz, la ternura de su deseo y le extendí la mano, al tomarla, la noche se llenó de brillantes destellos, el joven imitándome a la perfección, movió sus espaldas y las alas graciosamente se desplegaron. Juntos alzamos vuelo y en aquel rincón oscuro quedaba sólo el recuerdo de que alguna vez vivió.

artistalight

Feliz por siempre

Después de tantas manzanas comidas por Blanca, siempre con el mismo resultado, ella nunca imaginó que esta vez no iba a despertar con los dulces labios del príncipe, sino con los apasionados labios de su madrastra... para ser, ahora sí, feliz por siempre.






David Figueroa http://relatosenlinea.blogspot.com/

Predicador@


...os lo repito de nuevo: Hermanos, tened fe y manteneos unidos. Dejad las ventanas abiertas, porque os aseguro que llegará el día en que alguien crea que no todas las respuestas están en la Wikipedia, incluso dirán que, por el afán de curiosear alguien creó Google...

Se avecinan tiempos inciertos...

Creencias

Hoy volvió a ver a todas aquellas personas que ya habían dejado su mundo.

Cuando el avión atravesó las nubes que cubrían los cielos y las dejó a sus pies, le vino a la cabeza la pregunta que tantas veces hizo y que los adultos solemnemente le respondían: “En el cielo”.

Nunca les creyó… hasta hoy.

martes, 9 de noviembre de 2010

S.O.S. al editor.

---Soy yo tu editor. ¿Recuerdas que hay que entregar el cuento ésta semana? El que tuviste la ocurrencia de prometer ante las cámaras en la entrevista de la cumbre de cuentistas. ¿Lo recuerdas?---

---Me incrementas la pesadilla con decirme ésto. Mira, basado en el principio de comenzar con una explosión ya tengo la primera frase, escucha:" Estaban dos tipos enormes agarrándose a pescadazos..."
Después de éso me quedo atorado y no encuentro lo que sigue, y a la vez siento que existe ahí oculto un cuento fabuloso y ameno.---

---De acuerdo que el arranque está genial. Sigue narrando ésta pelea a ver a donde te lleva y luego quitas lo que no sirva, pero verás que se hace camino al andar, como decía el poeta.---

Pasó el tiempo y el cuento jamás se entregó. Sin embargo el autor cobró fama y fortuna como el creador del Fisheu, el combate a pescadazos. Por todo el país se abrieron canchas de cemento pulido, las cuales regadas con una espuma jabonosa hacían patinar a los participantes, dando una necesidad de demostrar aptitudes de agilidad y equilibrio a los adversarios, pues cada caída contaba como un punto en contra. Una vez que ésta disciplina se volvió el deporte de moda, se dispararon las ventas de los grandes pescados de goma equipados con zumbador que emitían un ruido estridente ronco cada que se asestaba un buen golpe, pues en los inicios existíeron muchos problemas con uso de pescados de verdad, ya que éstos se despedazaban y las canchas acababan oliendo a pescadería, aparte de los consecuentes estragos a las especies marinas. Hoy presentan su autobiografía "Como un cuento que no escribí cambió mi vida."

"Corpulencia"

Con semejante físico, es lógico, se da el gustazo de trompear, de vez en cuando, a escogidos cretinos en tren de patoteros. Ha noqueado, por ejemplo, a energúmenos choferes de colectivos. ¿Por qué limitarse a una discusión estéril, pudiendo escarmentarlos? ¡Ha corregido a tantos, elevándolos con naturalidad por sobre su cabeza, agitándolos, hasta hacerles deponer actitudes necias, presuntamente arraigadas! Impuso siempre su corpulencia, y permítaseme enunciarlo así: su preclaro vigor, como factor desmoralizante frente a comportamientos repetitivos de groseros y malintencionados. Ya desde la niñez el admirable Hércules implementó los mentados recursos. Con las mujeres se contiene: se limita a la —también mentada— estéril discusión.


Rolando Revagliatti
http://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti


_______________________________________________________

"Huir"

Claro que pensó en huir, harta de padecer la torpeza de los golpes de esa especie de marido colérico, de pésimo vino y borbotones de sevicia. También pensó en huir cuando su hijo cayera muerto por una bala perdida, entre los cohetes y petardos detonados por los chicos y adultos del barrio, después de transcurridos veinte minutos del año nuevo.
Pensó. Hasta que dejó de hacerlo. Después de veinte años la vieja sigue, loca, letárgica. Sigue huyendo.



Rolando Revagliatti
http://rolandorevagliatti.blogspot.com

"Redactor"

El chico que no habla es el hijo único de su fallecida única hija, y de su también fallecido yerno. Lo crió ella, viuda, al chico que no habla, su nieto. Es el chico que no habla quien redacta el breve texto que se inicia con: “El chico que no habla es el hijo único de su fallecida...”



Autor: Rolando Revagliatti
http://www.revagliatti.net

Paseos nocturnos.

Como todas las noches, se atiborraron en la gran despensa, retirándose cuando sus barriguillas ya reptaban por el suelo. Siempre con sumo sigilo para evitar llevarse un buen escobazo. Uno de los roedores olió el perfume de la mujer. Desde lo alto, esta lo miraba sonriente y serena, al contrario que otras veces. De la caja que sostenía escapaban unos granos de maíz que caían al piso. El ratón se relamió viendo ese maíz, idéntico al que acababa de devorar.


Torcuato González Toval.

Oru y Riposita

Me voy, ¡Tierra, trágame!

- Ay hija..., yo ya no salgo con esas lombrices. Están TAN pegadas a la tierra y algunas huelen TANto a pescado que YO ¡no lo puedo soportar!. Y además, necesito TANto aire...
- Tía, cómo has cambiado. ¡Quién te ha visto y quién te ve...!

Segundas partes nunca fueron buenas...

bicefalepena

Quimera vez

Nos vimos.
Nos enamoramos.
Nos amamos...
Desde entonces nos buscamos esperando volvernos a encontrar en un nuevo sueño...


Hector Ugalde UCH

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.